Dejamos la isla de Sicilia pero no Italia. En esta entrega recorreremos lugares maravillosos, templos griegos, antiguas ciudades romanas, una ciudad única y diferente, finalizando con la ciudad de los Papas.
Después de la visita a dos islas Eolias dejamos Milazzo y nos ponemos de nuevo en ruta. Sorprende el buen estado de la autopista en esta parte de Sicilia así como la cantidad de túneles que vamos cruzando. Sobre las diez de la mañana ya estamos en Tremestieri para coger el ferry que nos lleve a Italia continental. Es rápido la verdad, está muy bien organizado todo. No tenemos que esperar casi nada para embarcar y llegar casi 45 minutos después a Villa San Giovanni.
La pareja que conocimos en el área de Palermo nos recomendó que visitáramos Tropea, ya que era muy bonita. Hasta que dejamos la autopista bien, pero a partir de aquí las carreteras son lamentables. Nos preguntamos cómo es posible que haya que pasar por estos lugares para llegar al destino. Luego me daré cuenta que este camino es el más cercano pero no el mejor.
Y si ha costado llegar no digamos bajar al área que está al lado de la playa. Otra odisea que vamos a recordar. Los navegadores son la hostia a veces. Te meten por lugares que no me extraña que luego pasen ciertas cosas como quedarse atascado.
Tropea
De milagro podemos meternos en el área privada de pago, está a tope, GPS: 38.6785, 15.8949 con todos los servicios por 23 euros. Eso sí, hay que salir antes de las 10:00 ya que de lo contrario te cobran otro día entero. Lo mejor es el emplazamiento, no puede ser mejor.
Una vez instalados comemos, descansamos y nos vamos a la cercana playa que está al lado. Ducha, arreglarnos y vamos a visitar el pueblo a ver qué descubrimos.
Junto a la playa se alza un espolón de roca arenisca y ubicado en lo más alta se encuentra el Santuario de Santa María dell´Isola di Tropea. Subimos la empinada escalera y visitamos por dentro la pequeña capilla.
Desde lo alto del Santuario podemos hacernos una mejor idea de donde estamos. Y es que el pueblo está subido literalmente sobre unos acantilados. Vemos cómo cuelgan las casas que pegan al acantilado. Realmente es un pueblo muy bonito y además con unas preciosas playas. No es de extrañar la cantidad de turistas que se ven por aquí.
Bajamos del Santuario cuando están procediendo a su cierre, hemos tenido suerte en poder verlo. Ahora toca subir hasta el pueblo. Enseguida salen a nuestro encuentro las famosas cebollas moradas tan típicas de toda esta zona. Cuando veníamos por la carretera esta mañana se veían campos enteros de cebollas.
Callejeamos por las animadas calles de Tropea dedicadas exclusivamente al turismo. Aunque todo no vale para atraer a los turistas, los italianos tienen un muy buen gusto por el diseño y por hacer bien las cosas como podemos apreciar en los escaparates de las tiendas.
Alguna coqueta Iglesia atrae como siempre nuestra atención, y es ver la puerta abierta y meternos a su interior para ver que guardan. Aunque solo ofrezcan esa paz y sosiego ya cumplen sobradamente su cometido.
Le damos la vuelta a la Catedral si Santa María Santissima di Romania que es la que acabamos de visitar por dentro. Quizás por detrás sea más bella al admirar las proporciones de este templo de origen románico.
Nos gusta mucho Tropea, llevaba razón la pareja ilicitana cuando nos la recomendaron. No habríamos venido hasta aquí de no ser por dicha recomendación.
Optamos por pedimos unos trozos de pizza y en un banco de la Pîazza del Connone nos las tomamos acompañadas de unas birras Moretti de un puesto callejero. Y para que la dicha sea completa no podía faltar la típica granita. Todo un lujo y un descubrimiento esta Tropea. Hay que venir aquí si o si.
Antes de las diez ya estamos saliendo de Tropea. Lo peor de este lugar son los accesos. Creo que el navegador me la vuelve a jugar y volvemos a pasar por carreteruchos hasta que por fin llegamos a la autopista. Eso si, la zona creo que merece mucho la pena y habrá que investigarla si alguna vez volvemos por aquí. Hemos pasado por algún pueblo muy bonito.
Salerno
Casi ya a medio día llegamos a Salerno y nos vamos a un área de pago, GPS: 40.66598, 14.78904 con todos los servicios por 10 euros al día. A unos 30 minutos de la estación de bus para ir a la costa Amalfitana.
A media tarde salimos a conocer Salerno, uno de los lugares desde donde hacer el recorrido por la costa Amalfitana. El otro lugar que estuve viendo la posibilidad de tomar como campo base fue Sorrento. Pero viendo las posibilidades de estacionar la auto consideré que Salerno reunía mejores condiciones, o eso fue mi impresión.
Bueno a lo que íbamos, después de andar 30 minutos llegamos a la estación de bus que está junto a la de tren y nos internamos en el Corso Vittorio Emanuele que se ve una calle muy comercial. Luego giramos a la derecha y nos encontramos con el imponente acueducto Medieval.
Nos parece una ciudad grande, de esas que no es fácil abarcarlas, de las que hay que echar por lo menos un día entero para conocerlas algo. Pero callejeando llegamos al meollo de la cuestión o mejor dicho al centro histórico donde nos llama bastante la atención el Duomo di Santa María Degli Angeli con una esbelta torre y un bonito claustro. Con estilos románico, bizantino y normando, está cerrada por dentro, una pena, creo que puede ser interesante.
Nos conformamos con verla por fuera, por eso decía que Salerno es grande u habría que echarle un día entero. Los monumentos los cierran pronto y básicamente son las mañanas las que se aprovechan.
Esta parte de la ciudad es bastante bonita con estrechas callejuelas y con bastantes comercios. Mati aprovecha en una joyería para comprase unos complementos de coral que son muy típicos de la zona.
Llegamos hasta la Piazza della Libertá y desde aquí ya de noche emprendemos el camino de vuelta al área. Aprovechamos una parada de bus próxima para subir con autobus y no darnos la paliza de recorrer los dos kilómetros que nos separan. El conductor no nos quiere cobrar cosa que le agradecemos.
Amanece una mañana lluviosa en la que el objetivo es pasar el día recorriendo la costa Amalfitana. Cuando preparaba la ruta le di muchas vueltas a cómo lo haríamos. Pensé en la posibilidad de traer la moto para hacerla o alquilar una en Salerno y desplazarnos por la zona. Al final hemos optado por hacerla en bus y ver qué tal se da. Por ello en la Piazza Vittorio Veneto localizamos el mostrador donde venden los billetes que por 10 euros nos sirven durante las próximas 24 horas. Esperamos al bus que va para la zona, nos montamos y comenzamos la aventura.
Este primer bus nos deja en le pueblo de Maiori y que esa línea solo llega hasta aquí. Esperamos el bus que para aquí y sigue hasta Amalfi. Éste llega un poco después y va hasta los topes pero podemos subir. Llegamos a Amalfi que es donde tiene la parada final. Si se quiere seguir más adelante hay que tomar otro autobús.
Amalfi
Está diluviando en Amalfi, tenemos que ir resguardándonos en el paraguas y bajo los toldos. Tenemos media hora hasta que pase el bus que lleva a Positano por lo que no nos da mucho tiempo a ver nada.
Positano
Es increíble la carretera que une todos los pueblos de la Costa Amalfitana. Estrecha, llena de curvas, con mucho tráfico, un caos. Hay zonas en las que hay personal haciendo cortes alternativos para que los autobuses puedan pasar. La profesión de conductor de autobús aquí es una profesión de riesgo. Dios mío qué estres, pero son muy profesionales y solventan las complicaciones con una calma pasmosa.
Bueno, se supone que Positano es la perla de la Costa Amalfitana. Sin duda es donde más gente hay, eso sin duda. El pueblo está encaramado a la montaña como todos los que estamos viendo. Pero Positano es más grande y es diferente a los otros. Es bonito la verdad. Ves las fotos en internet antes de venir y dices: qué chulo, pero cuando estás aquí se te cae la baba y te faltan ojos. Muy turístico eso sí, pero es que todos queremos ver este tipo de lugares.
Quizás la mejor postal de Positano se haga desde la playa, aunque no sea del todo cierto ya que desde el mar tiene que ser aún más bonito. Las casas superpuestas unas encima de otras, parece que se van a desmoronar de un momento a otro. Y esa impresionante montaña detrás, tan escarpada y salvaje.
Positano me da la impresión que es el centro de la Costa Amalfitana. Tanto para los que venimos de Salerno como los que llegan de Sorrento. Es el principal destino junto con Amalfi, aunque este segundo es más pequeño y quizás menos bello. Nosotros desde Positano nos damos la vuelta y descartamos llegar a Sorrento ya que hay bastantes kilómetros.
Volvemos a la parada del bus que nos lleve de nuevo a Amalfi y una vez allí buscar un lugar para comer. Creemos que Positano es muy caro para comer, es más exclusivo o esa es la sensación que nos ha dado.
Amalfi
Subirse en el bus es la aventura por excelencia en la Costa Amalfitana. Si es al lado del conductor mejor. Que manos tienen estos tíos.
Bueno en Amalfi buscamos un lugar y lo encontramos en la Pizzería Donna Stella que tiene un coqueto jardín de limoneros. No es barato, pero qué es barato en la Costa Amalfitana.
Para rematar la faena nos tomamos los típicos sorbetes de limón servidos dentro de una auténtica pieza de limón. Muy refrescantes y sabrosos.
La Catedral de San Andrés Apóstol de Amalfi en muy bonita por lo menos por fuera. La postal de su monumental escalinata y su fachada de estilo árabe-normando es espectacular. No pasamos a su interior ya que aún nos queda mucho por ver. Lo peor de ir en bus es el tiempo que se piede esperando la llegada del siguiente.
Atrani
A este pueblo llegamos andando. No hace falta esperar al bus ya que está a la vuelta de la carretera. Así que por la carretera en un corto paseo llegamos a Atrani donde nos perdemos por sus calles para explorarlo.
Esta zona de Italia nos recuerda mucho a Cinque Terra más al norte, en las proximidades de Génova. Estos son cinco pueblos conectados por ferrocarril. Igual de escarpados y de difícil acceso, pero las distancias son más cortas, los pueblos están más cerca unos de otros y recorrerlos es más llevadero. Aquí hay muchos más pueblos, las distancias son mayores y el tiempo empleado es el doble.
Volvemos de nuevo a Amalfi para tomar el bus que nos deje en la parada de otro bus que sube a Ravello. Ya digo que se pierde más tiempo esperando a los diferentes autobuses que viendo los pueblos en sí. Por eso lo de alquilar una moto. Lo que más me tiraba para atrás de esta opción es el tema aparcamientos que no hay y son muy caros. Por otro lado en autocaravana está prohibido circular. Ósea que las opciones son pocas.
Ravello
Otro odisea subir hacia este pueblo. La carretera es si cabe aún más estrecha. Que paciencia tienen estos conductores. Al final llegamos a la parada de Ravello, un pueblo que a diferencia de los otros está en el interior y a una altura considerable. Por ello las vistas de la Costa Amalfitana son espectaculares.
Quizás sea Ravello el pueblo que menos nos ha gustado de los que hemos visitado. Se salvan las vistas que se tienen de la montaña y la costa, pero por lo demás no nos dice gran cosa la verdad.
Ponemos rumbo a Positano, ya queda poco sol y estamos agotados. Será la tensión de los autobuses o el tiempo que hemos perdido en las esperas, pero estamos para el arrastre.
Cuando el autobús pasa por el pueblo de Vietri Sul Mare justo antes de Salerno nos parece que puede merecer la pena su visita pero es ya de noche y se nos haría demasiado tarde quedarnos a visitarlo. Pero ya digo que se le veía buena pinta, además estaban de fiestas.
Amanece otro día, pagamos las dos noche que hemos pasado en esta curiosa área que está al lado del depósito municipal de vehículos y retrocedemos algo para llegar a nuestro siguiente destino.
Estacionamos en un parking, GPS: 40.42577, 15.00643, sin servicios, cuesta 5 euros las 24 horas y está al lado de lo que vamos a visitar.
Paestum
Este es un lugar curioso y es bastante grande. Los restos de esta antigua ciudad que fue fundada por los griegos sobre el siglo VII antes de Cristo son visibles desde la carretera cerrada al tráfico. Uno se pregunta, merecerá la pena pagar los 15 euros por cabeza para pasar dentro. Si ya lo estoy viendo desde fuera. La respuesta es claramente si ya que uno puede pasear entre estos espléndidos e impresionantes templos.
A diferencia del Valle de los Templos en Agrigento donde había muchísimos turistas, aquí la visita es mucho más tranquila. Se pueden visitar los templos y el resto del complejo sin casi nadie, se hacen fotos sin que aparezcan turistas por medio. Son todo ventajas, pero lo más importante, el estado de conservación es muy superior al Valle de los Templos. El primero de ellos que visitamos es el segundo templo de Hera o Apolo de mediados del siglo V antes de Cristo. Para ello se inspiraron en el Partenón de la Acrópolis de Atenas. Sencillamente espectacular y maravilloso.
Al lado encontramos el templo de Hera o Basílica con más de 2500 años de antigüedad, ambos en un excelente estado de conservación. Puedes ir caminando bajo sus imponentes columnas mientras nos vamos deleitando con sus perfectas formas y sus fantásticas armonías.
Paestum también tiene un pasado romano que podemos observar con magníficas vías empedradas de las que eran maestros.
Aparte de los tres templos que todavía quedan en pie se pueden visitar otros lugares interesantes como los restos de un anfiteatro, la curia, fuentes, estancias diversas, mosaicos, restos de santuarios, etc. El complejo es muy grande ya que la ciudad en su día estaba rodeada de una muralla de 5 kilómetros de perímetro que alcanzaba los 7 metros de altura y 5 metros de anchura teniendo 4 puertas de entrada. Hay paneles informativos en cada punto de interés.
El tercer templo que queda en pie es el de Atenea que está ubicado en el otro extremo de la ciudad y que también es precioso. Es el único que presenta elementos jónicos.
Para finalizar la visita a este impresionante lugar vamos a visitar el Museo Arqueológico Nacional de Paestum que también entra en la entrada. Cuenta con restos hallados en el yacimiento y es muy interesante de ver.
Quizás lo más conocido es la tumba del buceador del siglo V antes de Cristo con unas preciosas escenas figurativas del arte griego.
El caso es que hemos echado toda la mañana visitando este impresionante lugar. Había leído sobre Paestum pero los resultados han sido mayores que las expectativas. De lo más interesante de todo el viaje, sin duda.
Volvemos a la auto, comemos tranquilamente y nos vamos a pasar la tarde relajadamente a la playa, GPS: 40.40111, 14.99618, muy cerca de donde estamos.
Lido Marilena
De vuelta al parking de Paestum paramos a pedir una pizza y comerla en la auto. Como tenemos pagado hasta mañana pernoctamos en el parking donde hemos estacionado esta mañana y que pertenece al Oasi Ristorante. Además nuestro amigo que nos ha cobrado hace funciones de vigilante.
No nos queremos despedir de Paestum sin hacerle una última visita nocturna. Los templos y la recia muralla lucen diferente.
Noche muy tranquila, desayuno y puesta en marcha hasta el siguiente destino. Nápoles se trata de una gran ciudad y ya se sabe que en estos lugares el parking es más complicado. Optamos por un área particular de pago, GPS: 40.82739, 14.351, todos los servicios por 30 euros al día.
Tras instalarnos y recibir las correspondientes instrucciones del chico encargado del área ponemos rumbo a la parada del tren de cercanías para dirigirnos a nuestro siguiente destino. Unos 20 minutos andando, sacamos el billete del cercanías y nos bajamos en la parada de Herculano dos paradas más tarde. Unos diez minutos hasta la billetería de Herculano, y 18 euros por cabeza.
Herculano
Casi todo el mundo que visita esta zona opta por ir a ver Pompeya y no es m ala decisión. Nosotros ya estuvimos en esa ciudad hace bastantes años y seguramente hayan excavado mucho más y merezca la pena también. Pero en esta ocasión nos hemos decantado por visitar Herculano que no lo conocemos. Se trata de otra ciudad sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C. Evidentemente es una ciudad mucho más pequeña que Pompeya pero lo que lo diferencia de ésta es lo bien conservada que se encuentra.
La visita se puede hacer guiada contratando a un guía oficial, también se puede adquirir un audio guía, aunque nosotros lo vamos a hacer por nuestra cuenta. Entre la información de internet y la que hay expuesta en los diferentes paneles creemos que nos vamos a enterar de algo.
Lo primero que nos llama la atención es cuando bajamos a los antiguos embarcaderos ya que el mar llegaba a las puertas de la ciudad. Hoy en día el mar está bastante más alejado lo que nos lleva a preguntarnos cómo la naturaleza es capaz de cambiar el paisaje.
Intentamos seguir un orden para no dejarnos nada de tanto que hay que ver aquí. Destacan las diferentes casas que evidentemente pertenecieron a familias adineradas ya que están bellamente engalanadas con suelos de mármol y mosaicos, fuentes públicas, jardines, pinturas muy bien conservadas y elementos decorativos que así lo atestiguan.
También se pueden ver tiendas, tabernas, pequeños talleres de artesanos, termas de baños, etc, vamos lo que era habitual en las ciudades romanas. Solo que nos da la sensación de que esta ciudad debía de ser netamente residencial de ocio ya que todavía se aprecia el lujo en muchas de sus construcciones.
La verdad es que el estado de conservación de Herculano es fantástico. Hay algunas casas que conservan dos alturas, tejados decorados, trozos de escalera y sobre todo las pinturas que son maravillosas conservando unos colores vivos después de dos mil años, impresionante.
No es grande Herculano pero es que visitas una casa, sales maravillado y la siguiente que visitas es igual o mejor que la anterior. Así pasamos casi toda la mañana en este lugar tan especial. No lo podemos comparar con Pompeya pero a mí me atrae más Herculano. Se ve todo más a mano, no tienes esa sensación de no poder abarcar la ciudad.
Para finalizar visitamos el museo con objetos y piezas que se han sacado del yacimiento a lo largo del tiempo. Y la cantidad de piezas que se habrán perdido y robado y no las podremos ver.
Nos vamos de Herculano con muy buenas sensaciones. Hace ya calor y no apetece mucho estar a la intemperie. En la estación de tren vemos que hoy están de huelga en los servicios ferroviarios y la última vuelta desde Nápoles es pronto y no queremos arriesgarnos a no poder regresar al área por lo que lo dejamos para mañana. Pasamos una tarde tranquila por las inmediaciones del área con visita a un centro comercial cercano.
A la mañana siguiente nos ponemos en marcha. Estación de Portici y tren dirección a la estación Central de Nápoles.
Nápoles
No pudimos reservar un free tour por Nápoles por estar todo agotado, así que nos vamos a la aventura de visitar la ciudad por nuestra cuenta. Y es que Nápoles es otra cosa diferente a lo que hemos estado viendo hasta ahora. Lo que más se asemeja de lo visitado es Palermo pero no se puede comparar.
La cantidad de Iglesias que vamos a visitar en Nápoles es asombrosa. Tanto que por un momento me mareo de tanto mirar hacia arriba, de admirar tantos monumentos, tantos bellos rincones, tanta actividad callejera, tanta vida de sus habitantes.
La actividad comercial de Nápoles es exagerada, cuanta gente hay por las calles vendiendo de todo. Pasamos por diferentes zonas, la de los famosos belenes napolitanos es curiosa. Iglesias preciosas por dentro más que por fuera. Solo vamos a visitar las gratuitas ya que no queremos perder tiempo en colas.
No pondré el nombre de las diferentes Iglesias y monumentos que estamos visitando ya que me perdería en la lista. Hay tanto que ver en Nápoles que daría para varios días seguidos. Sí que lo voy grabando en wikiloc con más detalle y al final pondré la ruta para consultar los diferentes monumentos.
Por si esto no fuera suficiente Mati me va pidiendo que vayamos a un lugar que ha leído que hay que visitar, pero todo sin seguir un orden. Como puedo le digo que tenemos que llevar un orden ya que si no vamos a nadar demasiado.
De vez en cuando dejamos las angostas callejuelas y llegamos a zonas más amplias como la Piazza San Doménico Maggiore con su bonito obelisco o el Palazzo Petrucci. Y más y más Iglesias que no podemos resistirnos a dejar de visitar.
Antes de meternos en el barrio español vamos a ver un curiosos lugar que está dentro del metro concretamente en la estación de Toledo. Para acceder hay que sacar ticket del metro. Le preguntamos al vigilante y nos dice que saquemos un solo billete para ver una especie de tragaluz ubicado sobre las escaleras mecánicas.
Por fin nos internamos en el bullicioso y caótico barrio español. Si por donde hemos venido era la leche aquí ya son dos leches. Pancartas, banderas, fotos, dibujos por todos lados de Maradona y del club de fútbol Nápoles. Esta gente es una exagerada con el fútbol.
La aglomeración en estas estrechas calles es caótica, vendedores gritando sus productos, gente por todas partes, puestos de comida, de recuerdos, de todo tipo hacen que moverse sea una aventura.
En lo alto de la calle por la que vamos ascendiendo, la Vía Emanuele de Deo llegamos al culmen de la devoción del astro argentino con un mercado y un museo dedicado a su figura.
Dejamos la locura del barrio español y bajamos a la parte llana de la ciudad pasando por el interior de la imponente y majestuosa galería Umberto I.
Otro lugar que visitamos y que está al lado es la gran Piazza del Plebiscito con el Palacio Real, la Basílica de San Francisco de Padua, el Palacio de la Prefectura o el Palacio de Salerno.
Seguimos caminando y lo siguiente que nos encontramos cerca de la zona del puerto es con el Castillo Nuevo construido en el Siglo XIII.
Otra cosa que Mati ha leído es que si se visita Nápoles hay que tomarse una pizza en la antigua pizzería da Michele. Le voy diciendo durante el trayecto que va a estar abarrotada. Efectivamente cuando llegamos hay una cola exagerada y decidimos ir a comer una pizza en otro lugar.
Será por pizzerías en Nápoles, además con el calor que hace. Pasamos a un local donde las pizzas no serán las de da Michele, pero nos están muy buenas y podemos descansar al fresco un buen rato.
Tras el descanso seguimos callejeando por las concurridas calles napolitanas. Pasamos por lugares interesantes de ver como la capilla Sansevero di Raimondo di Sangro, pero al ver las largas colas que hay desistimos de verla.
Al lado está la bonita Basílica de San Domenico Magiore a la que pasamos al ser gratuita la entrada.
Otro lugar por el que pasamos y que puede ser interesante son las galerías y subterráneos que atraviesan Nápoles por el subsuelo. Puede merecer la pena pero además de pagar hay que esperar a que se forme un grupo y lo que no queremos es perder tiempo en colas.
Cerca encontramos el Duomo de Santa María Asunta donde pasamos. La Catedral de una ciudad siempre es un lugar interesante de ver..
Por fuera también es interesante y singular ya que han colocado una serie de paneles con fotografías de personas que no se qué tendrán que ver con la Catedral.
Seguimos callejeando encontrándonos con el Castel Capuano, la Iglesia de Santa Caterina a Formiello o la Porta Capuana donde hacemos un alto y nos tomamos unos refresco en una terraza.
Vamos ahora en dirección al mar y en la Plaza del Mercado nos encontramos con la preciosa Basílica Santuario di María Santissima del Carmine Maggiore. Nos llaman la atención los fantásticos techos.
Una vuelta por esta zona deprimida de mercado donde el tiempo discurre tranquila y sosegadamente para algunos. Ponemos así fin a nuestro recorrido por esta ciudad tan peculiar y auténtica como es Nápoles.
Dejamos el área después de pagar y ponemos rumbo al penúltimo destino de este viaje que no dista demasiado de Nápoles. Buscamos parking y lo encontramos al lado de una gasolinera que hoy al ser domingo está cerrada, GPS: 41.06679, 14.32802, gratuito y sin servicios.
Palacio Real de Caserta
Para acceder al Palacio hay que echarle imaginación ya que el acceso natural está cortado por las vías del tren. Buscamos un paso subterráneo pero no lo encontramos. Tenemos que dar un gran rodeo y en esas estamos cuando un señor que nos ve algo perdidos se ofrece en llevarnos en su vehículo cosa que le agradecemos. Da gusto encontrase gente tan amable.
Algo cara las entradas a este conjunto monumental de Palacio más jardines, 18 euros. Intentamos ver los jardines pero después de andar un rato y darnos cuenta que no merece la pena darnos la caminata, desandamos el camino y nos metemos en el Palacio para verlo por dentro.
Nos encontramos en un Palacio de estilo barroco que fue encargado por el Rey Carlos VII para que sirviera de centro administrativo y cortesano del nuevo Reino de Nápoles. Para así dotar a la dinastía Borbón-Dos Sicilias de una residencia real y capital administrativo al estilo de Versalles. Todo esto ocurría a mediados del siglo XVIII.
La escalera por la que accedemos a la parte superior del Palacio es realmente majestuosa y muy bonita.
Una coqueta capilla nos recibe seguidamente donde podemos apreciar las cicatrices de los bombardeos durante de la Segunda Guerra Mundial. Algunas columnas presentan daños visibles.
Vamos recorriendo las diferentes estancias del Palacio perfectamente conservadas con mucho mobiliario y exquisitas pinturas. Será por habitaciones, posee 1200 ahí es nada. Aunque no las vamos a visitar todas.
Los lugares más impresionantes son los diferentes salones ricamente decorados como suele ser habitual en este tipo de construcciones. No debían de vivir mal los huéspedes.
Vamos completando la visita por nuestra cuenta tan solo fijándonos en lo que más llama nuestra atención. Podemos completar las diferentes instancias con la información que proporcionan los paneles informativos. Vamos, que daría para pegarse todo el día recorriendo este inmenso Palacio.
Para finalizar la visita esperamos un poco de tiempo para que se forme un grupo y que el precedente termine de visitar el precioso teatro de la Corte. Porque sí, tenían hasta teatro en Palacio, así no tenían que moverse.
Terminamos la visita al Palacio Real de Caserta y seguimos ruta dirección norte. Llegamos a nuestro último destino de este viaje y nos vamos directos hacia el área de autocaravanas, GPS: 41.74469, 13.1627, con carga-descarga de aguas y gratuita.
Anagni
Anagni es conocida en Italia como la ciudad de los Papas ya que varios de ellos han salido de esta población y además ha sido residencia papal. Por tanto donde la Iglesia ha tenido gran influencia hay mucho que ver. Nos ponemos en marcha y subimos al casco antiguo de la ciudad.
Llegamos a la Piazza Papa Innocenzo III uno de los rincones más bonitos sin duda de Anagni. Podemos ver varios palacios, entre ellos el de Bonifacio VIII, la casa museo del escultor Tomaso Gismondi o la Catedral con su preciosa Torre.
Alguna que otra Iglesia, callejuelas estrechas de piedra que esconden coquetos jardines, pasadizos cubiertos donde se unen unas casas con otras por alto. Una delicia pasear tranquilamente por Anagni.
La Piazza Cavour ofrece un lugar de amplitud y de preciosas vistas del entorno. Anagni está subida en lo alto de un cerro en una ubicación privilegiada desde donde se vigilan muchos kilómetros a su alrededor.
Seguimos por la Strada Vittorio Emanuele descubriendo Iglesias, casas nobles y Palacios como el de Barnekow con una impresionante fachada con pinturas y una escalera realmente bella y armoniosa.
Están de fiesta religiosa ya que vemos el suelo de la calle decorado con flores y serrín. Lo confirmamos algo después al presenciar una especie de procesión.
Volvemos a la Piazza del Papa Innocenzo II que es la más alta de Anagni. Ante la bonita panorámica de este precioso lugar hacemos un alto y en una terraza nos tomamos unos refrescos participando en la vida de los vecinos. Por cierto, no hemos visto turistas en este lugar, y es raro ya que la ciudad lo merece.
La noche va haciendo acto de presencia en Anagni y la ciudad se transforma. Nos encanta visitar los lugares de noche iluminados con luz artificial, tienen otro carácter. Así damos por concluido el día.
No nos podíamos marchar de Anagni sin visitar la joya de la corona, la Cripta de San Magno, patrón de la ciudad ubicada bajo la Catedral de Santa María de Anagni. Pagamos la entrada de 9 euros y lo primero que visitamos es el Museo de la Catedral que cuenta con algunos ejemplares de libros antiguos así como varias obras de arte como crucifijos, objetos litúrgicos, pinturas, etc.
La visita nos conduce seguidamente por la Catedral que dejamos para después bajando a continuación a la cripta para no encontrarnos con nadie y verla más tranquilamente.
Lo primero que se visita es una nave de la cripta con pinturas románicas bastante interesantes aunque la mejor parte la encontramos algo más adelante en otra nave. El conjunto consta de 50 metros cuadrados y está formado por tres naves.
Este conjunto está sostenido por doce columnas que forman 21 techos abovedados, lienzos en blanco que durante los siglos XII y XIII fueron decorados de forma magistral.
Las pinturas se conservan en un estado excepcional, así como los suelos originales de la época. Se puede decir que es una Capilla Sixtina de la Edad Media. Son cincuenta recuadros pintados que reflejan temas de fe y de ciencia, una rareza para la época.
Se recrean diferentes episodios de antiguos eruditos griegos, murales sobre la salvación del hombre desde la Creación hasta el Apocalipsis, etc. Podemos ir leyendo las diferentes escenas que ensimismados estamos contemplando. Una maravilla y un tesoro que uno no espera encontrar en un lugar así. Y para nosotros solos, que experiencia.
A la salida de la cripta podemos visitar otro museo con diferentes piezas expuestas en su mayoría de época romana destacando los mosaicos y estelas funerarias.
Ponemos así fin a la vista tan interesante de Anagni que hay que visitar sí o sí. No pilla lejos de la autopista y merece mucho la pena.
Ponemos rumbo a Civitavecchia donde nos espera el ferry de vuelta para casa. Al llegar al puerto hacemos el cheking con algún formalismo más que la ida como tener que enseñar la documentación para que comprueben las mediada de la auto. A última hora del día embarcamos y ponemos rumbo a Barcelona.
La travesía dura unas 20 horas y a media tarde del día siguiente llegamos al puerto de Barcelona. Salimos del barco y paramos a la altura de Port Aventura en Salou para pernoctar, GPS: 41.085858, 1.141922, sin servicios, gratuito y tranquilo.
Y así termina este gran viaje por Sicilia y sur de Italia. Han sido unos días fantásticos, uno de esos viajes que se quedan grabados en la memoria. Italia es una maravilla y nunca defrauda. Por eso decimos hasta la próxima Italia.





















































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































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