11 mayo 2026

Una escapada por tierras de los escotos

Sí, ya sabemos que el mes de enero no es el mejor para embarcarse en un viaje. Y más si viajamos al norte, días muy cortos, poco sol, mal tiempo, etc. Pero una oferta de un hotel ubicado en un castillo a las afueras de Edimburgo llama nuestra atención y sin pensarlo demasiado nos embarcamos en una nueva aventura.


En esta ocasión seremos Alejandro y yo los viajeros, las fechas son las que son. Partimos desde el aeropuerto de Alicante y unos tres  horas más tarde aterrizamos en la capital de Escocia: Edimburgo.
A la salida del aeropuerto recogemos el coche que hemos reservado y con el que nos moveremos estos días por Escocia. Primera vez que toca conducir por la izquierda. Nervios, dudas y rumbo al Hotel Dalmahoy. Acomodo, baño en la piscina climatizada y las saunas, cena y a dormir.






Madrugamos y nos ponemos en marcha hacia el centro de la ciudad de Edimburgo. Aparcamos en el Holyrood car park, a las afueras de la ciudad junto al Palacio del mismo nombre, y por un precio bastante módico, 9 libras todo el día. Y en media hora estamos en el centro de Edimburgo.



Edimburgo







Hemos subido al centro por la Royal Mile, una calle que une el Palacio Holyrood con el castillo. Tenemos reservado un free tour y en las inmediaciones de la Catedral St Giles encontramos a nuestro guía y al resto del grupo.
A pesar de ser ya las nueve de la mañana el sol brilla por su ausencia y e ambiente es bastante gris. Estamos bastante al  norte y en enero se nota que el sol aquí es un privilegio.








Poco a poco y con mucha timidez el sol parece asomarse a los monumentos de Edimburgo mientras vamos visitando los lugares de mayor interés que están casi todos en esta calle principal.











Los edificios de Edimburgo tienen un encanto especial, el tono de las piedras, las curiosas formas arquitectónicas, la escasa luz solar que los baña. No se muy bien el motivo, pero me resulta cautivadora la ciudad.






Bajamos por la calle Victoria una de las más fotogénicas de la ciudad debido a que ha aparecido en alguna de las película de Harry Potter.






Subimos al cementerio Greyfiars repleto de curiosas y antiguas tumbas entre ellas la del famoso perro Bobby con su correspondiente estatua.











Visitamos también la parte de la universidad y para finalizar terminamos en el Museo Nacional cuya entrada es gratuita y bastante interesante. Echamos un tiempo visitándolo por dentro.

















Una vez terminado el free tour toca visitar la ciudad por nuestra cuenta. El primer lugar al que nos dirigimos es al castillo de Edimburgo ubicado en la parte más alta de la ciudad.








Aquí hay muchos turistas que han pensado lo mismo que nosotros y por lo tanto vamos recorriendo las diferentes partes de este complejo. Las vistas de la ciudad desde aquí merecen mucho a pena.








A pesar de no ser nada del otro mundo, el castillo cuenta con diferentes estancias que merecen la pena recorrer y conocer la historia del mismo. Dependencias, cárcel, exposiciones militares, réplicas de joyas, etc.










El caso es que la visita se hace amena yendo dependencia tras dependencia. Para finalizar asistimos al lanzamiento de un cañonazo a las trece horas en punto británica.










Aunque recordamos que aún nos queda la sala del tesoro donde se expone una replica de parte del tesoro Real y para dentro que vamos.









Tenemos reservada la comida en un restaurante a las 14:30 horas y para hacer tiempo nos vamos hacia la parte baja de la ciudad donde se ubica el imponente Monumento de Scott. Aquí es donde hecho en falta un río por esta zona. Todo se asemeja a la ribera de un río, pero no, no pasa ningún río, tan solo las vías del tren.













A la hora de la reserva estamos en la puerta del restaurante Howies, uno de los lugares recomendados por el guía de esta mañana. Pedimos algo típico de Edimburgo resultando una buena experiencia. Notamos que los precios están algo más altos que en casa y más teniendo en cuenta el cambio.












Alejandro, que es quien ha preparado esta escapada, lleva programada una pequeña ruta senderista que sale desde el mismo parking. Se trata de subir a un cerro conocido como la silla de Arturo que según cuenta la leyenda el Rey subía aquí para deliberar en épocas de combates y batallas. El caso es que desde arriba se obtiene una preciosa panorámica de la ciudad.









Parece sencilla al principio pero hay tramos con un buen desnivel y recién comidos es un poco loco de hacer. Además hay que aprovechar antes de que se ponga el sol, que es muy pronto, para ver la puesta de sol. El caso es que llegamos arriba casi sin resuello. Aunque las vistas merecen el esfuerzo.








Nos salen unos cuatro kilómetros en total, aunque se puede alargar lo que uno quiera. Ya de noche llegamos al hotel, ritual de baño y sauna. cena, un whisky en la cafetería del hotel y a dormir. Ha sido un día bastante completito.



Nuestro segundo día por tierras escocesas y toca coche y carretera. Nos desplazamos a la localidad de Stirling donde queremos visitar su Castillo. Parece que hemos madrugado demasiado y todavía no está abierto por lo que bajamos al centro de la ciudad a conocerla.

Stirling














Tras desayunar y recorrer el centro de et bonita y coqueta ciudad volvemos al castillo que ahora ya sí encontramos abierto. Los orígenes del mismo se remonta al siglo XII con importantes modificaciones en siglos posteriores. Ha sido residencia de diferentes Reyes escoceses, siendo la familia Estuardo la que realizó las mayores ampliaciones de este complejo.







Lo que podemos apreciar nada más entrar en el interior de este complejo es que es muy extenso y para verlo bien visto habría que echar aquí una mañana entera. Entre lo más interesante a visitar está: El gran Hall, el Palacio Real, los Tapices, la Galería de las Cabezas, las antiguas cocinas, los Jardines de la Reyna Ana, el Museo de Historia Militar, etc.






Los adornos de la fachada con columnas ricamente decoradas llaman poderosamente nuestra atención ya que están muy bien realizadas y se conservan bastante bien.











Existe la posibilidad de contratar una visita guiada pero para nosotros dos solos no merece la pena además son en inglés. A la entrada nos han dado un plano con los diferentes puntos a ver y así vamos haciendo la visita por nuestra cuenta.





Desde el castillo vemos a la distancia el imponente monumento a William Wallace el intrépido soldado escocés que en el siglo XIII puso en jaque a los ingleses cuando aquellos luchaban por su independencia.









Hemos echado unas tres horas en visitar todo este complejo y podríamos haber echado alguna más ya que tienen muchas cosas que ver. Pero hay que continuar ruta pasándonos antes por el cementerio de la Iglesia de Holy Rude que está pegada al castillo.












Continuamos ruta hacia las Tierras Altas del norte de Escocia por una espectaculares carreteras que discurren al principio paralelas a preciosos lago. Más tarde, conforme vamos ganando altura, la vegetación va desapareciendo y atravesamos páramos con bastante agua también pero con unas montañas de ensueño.








Llegamos al parking del mirador de las Three Sisters y sin saber muy bien a dónde vamos nos ponemos en marcha para hacer una ruta senderista. Toda esta escapada la ha preparado concienzudamente Alejandro y yo simplemente me dejo llevar.





Cruzamos el río Coe y a partir de aquí la ruta ya es un continuo ascenso. La verdad es que el paisaje es espectacular, el valle que tenemos a nuestros pies encajonado entre estas impresionantes montañas es de una belleza insuperable.









Las cumbres nevadas, el tiempo que nos está dando un momento despejado de nubes, hacen que la experiencia sea magnífica. Los colores, tonos, el viento fresco, el agua salvaje que cae del deshielo de las cumbres hacen un momento especial. De esos que se quedan grabados para siempre en nuestras retinas.












Llega un momento en que la ruta se complica por la aparición cada vez en mayor cantidad de nieve y hielo. No hemos venido preparados para lo que hay por delante por lo que optamos por sentarnos y comer tranquilamente mientras disfrutamos de este excepcional paisaje.




Cuando vemos que se nos hecha el tiempo y las nubes encima volvemos nuestros pasos por donde hemos venido poniendo así fin a esta sencilla pero espectacular ruta de unos cinco kilómetros. Nuestra ruta.
Bajamos con el coche lago Leven en la localidad de Glencoe ubicado unos pocos kilómetros más abajo y echamos un pequeño vistazo. Y vuelta para el hotel finalizando así este día.





Antes de que se haga de día ya estamos de nuevo en marcha por las concurridas carreteras escocesas. Y es que aquí la gente madruga bastante, además hay una actividad frenética, se nota el desarrollo y el progreso de estas tierras.
Hoy vamos a subir todavía más al norte, pero antes nos detenemos en una pequeña ciudad que está entre medias de nuestro destino.

Pitlochry






El día es lluvioso y una constante lluvia nos está acompañando durante yodo nuestro recorrido. Hubiéramos parado a ver unas bonitas cascadas que nos pillaban de camino pero con esta lluvia no es posible. Desayunamos en una cafetería de esta coqueta ciudad y la lluvia nos da una pequeña tregua para dar un paseo y descubrir esta típica ciudad escocesa.










La verdad es que los edificios y casas de esta ciudad nos encantan, no es nada del otro  mundo pero te llevas una idea de lo que son estas pequeñas ciudades de las tierras altas.
A media mañana llegamos a la capital de esta zona, Inverness. Aunque antes de descubrirla visitaremos uno de los iconos de Escocia.

Castillo de Urquhart y Lago Ness





Se paga la entrada, se visita la tienda, se ve un corto vídeo donde explican la historia e importancia del castillo que vamos a ver y seguidamente por nuestra cuenta nos bajamos hacia, más bien, las ruinas que quedan. Básicamente este lugar tiene un origen muy antiguo y ha desempeñado un papel importante sobre todo en el control del lago.








Ha sido ocupado por varias familias y el elemento común ha sido la resistencia contra los ingleses de estas gentes escocesas. Por dicho motivo ha sido destruido y reconstruido varias ves. Para nosotros lo más reseñable es su posición privilegiada pegado al lago Ness. Estas ruinas y la belleza del lago hacen de este castillo un lugar que merece la pena conocer.







El monstruo no lo hemos visto a pesar de nuestros denodados esfuerzos en la tarea. Pero sí que paramos en una tienda de regalos para fotografiar el de mentira.
Llegamos a Inverness y tras aparcar nos vamos en busca de un restaurante para comer.


Inverness






Lo localizamos al otro lado del río Ness, se llama Prime Steak and Seafood que Alejandro ha buscado básicamente para probar la carne de la famosa ternera. No es para tanto la verdad, pero bueno hemos comido. Lo mejor el vino Malbec argentino.





Al castillo decidimos no subir ya que vemos que está cerrado por unas obras. Por tanto nos dejamos llevar y aprovechando que la Catedral de St. Andrew está aquí al lado vamos a ver si la podemos ver por dentro. 







Vemos que la puerta principal está cerrada y no podremos verla, es curioso lo de los horarios de las Iglesias, ya que nos ha pasado lo mismo con la Catedral de Edimburgo. Sin embargo damos la vuelta y vemos que una pequeña puerta trasera está abierta y sin pensarlo mucho si está bien o mal, nos colamos y le echamos un pequeño vistazo por dentro.





Tampoco es para tanto. Cruzamos el puente y nos dirigimos hacia el animado casco antiguo de Inverness que descubrimos alegre y dinámico. Muchas tiendas, comercios, bares y restaurantes, pero sobre todo gente.










No podemos marcharnos de Inverness sin visitar la famosa biblioteca Leaky´s repleta de libros con dos alturas y la curiosa estufa en el centro con su dueño calentándose.
Un vistazo a la la Old High Church que está al lado y de regreso a Edimburgo.







Hoy toca el último día por tierras escocesas. Vamos a terminar de visitar Edimburgo con una visita subterránea por un barrio de la ciudad. Visitaremos un castillo y una abadía en las inmediaciones.


Edimburgo


Volvemos a aparcar el el parking ubicado al lado del Palacio Real el cual debe ser bonito por dentro ya que por fuera lo parece. Aunque decidimos no perder tiempo visitándolo y seguir descubriendo bellos rincones de  la ciudad.















La visita que tenemos reservada consiste en visitar un antiguo barrio de la ciudad en la que una guía vestida con un vestido de época nos va llevando por diferentes estancias de lo que antaño fue un barrio lleno de túneles y callejones. Intentan explicarte cómo era la vida de los habitantes que vivan aquí hace varios siglos atrás. Interesante sin más. The Real Mary King´Close





Después de esta experiencia nos acercamos a la Catedral a ver si ahora la podemos visitar por dentro. Tenemos suerte, está abierta. El acceso es gratuito pero aceptan donativos que son casi obligatorios.










La Catedral es bastante bonita e interesante por lo que nos alegramos de haberla podido ver por dentro. Seguimos callejeando por Edimburgo sin poder abstraernos a sus elegantes tiendas de wiskhy. Los precios no ayudan mucho a decidirnos a comprar alguna botella. Creo que se pueden adquirir en España  a menor precio.





Cogemos otra vez el coche y nos dirigimos a ver un castillo en las inmediaciones de Edimburgo. La mañana está fresca y más en esta parte de Escocia que está pegada al mar y el viento sopla muy fuerte.

Castillo de Blackness







El día gris y frío que nos ha tocado hoy no invita a disfrutar de este castillo del siglo XV que fue construido para ejercer funciones de cárcel. Es un edificio austero sin mobiliario alguno, tan solo sus frías paredes y las vistas a una especie de fiordo, en esta ocasión con la marea baja.




Poquitos turistas los que estábamos en el castillo, el tiempo tampoco ayuda la verdad. Ponemos rumbo al siguiente destino ubicado más al interior y con bastante menos frío.

Capilla de Rosslyn


Pagamos la entrada, nos dan un folleto en castellano y vemos que no se pueden hacer fotos en el interior. Se trata de una capilla gótica construida en el siglo XV por una de las familias nobles de Escocia. Es  una pena que no dejen sacar fotos del interior pues es muy bonito. Por tanto las fotos del interior son sacada en internet.







Durante el tiempo que pasamos al interior vamos buscando los diferentes detalles que vienen descritos en el folleto. Algunos nos cuesta localizarlos ya que está todo muy recargado y llevo de detalles los cuales están bastante bien conservados. Una vez que ya hemos satisfecho nuestra curiosidad salimos y recorremos este precioso monumento.








Volvemos de nuevo a Edimburgo para comer y terminar de visitar la ciudad. Para comer elegimos un establecimiento de la cadena Pink que consiste básicamente en unos bocadillos a base de carne de cerdo asada adobada con diferentes salsas y complementos.








Después de tomar un café y un dulce nos acercamos a la Galería Nacional de Escocia, un Museo con una buena colección de cuadros. Además la entrada es gratis, cosa que se agradece.








La noche cae poco a poco y decidimos ir hasta otro de los lugares que nos recomendó el guía cuando hicimos el free tour el primer día. Calton Hill, una colina con algunos monumentos y desde donde se tienen unas espectaculares vistas de todo Edimburgo.









Bajamos otra vez al centro para ver el buen ambiente de la ciudad a estas horas de la noche ya que las veces que habíamos estado lo habíamos hecho de día.




Y por último no podemos marcharnos de Edimburgo sin tomarnos la típica pinta en uno de los pub más auténticos de la ciudad, The Last Drop ubicado en pleno Grassmarket, el último trago en castellano y que tiene una curiosa historia. Según parece era aquí donde los condenados se tomaban el último trago antes de ser conducido a la horca.





Ponemos así fin a este corto pero muy intenso viaje por la tierra de los Escotos, como antiguamente se les conocía a los habitantes de estos lares. Nos ha sorprendido gratamente Escocia con sus ciudades, sus gentes, su naturaleza y su historia.










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