24 marzo 2026

Una Navidad diferente por los mercadillos de Alsacia

 

Para los amantes de los mercadillos navideños, la magia, la imaginación y el ambiente que se respira en esas fechas tan señaladas, nada mejor que ir a Alsacia a disfrutar de todo esto.


Algún año antes ya habíamos barajado la posibilidad de visitar La Alsacia y vivir la magia y el encanto de sus mercadillos navideños. Nos echaba para atrás lo alejado que están aquellas tierras y quizás el mal tiempo que nos podríamos encontrar. Pero este año ha sido Alejandro el que nos ha liado y sin pensarlo demasiado nos hemos puesto a ello.
Pero antes vamos a pasar un día en Madrid, un clásico ya navideño.
Estacionamos en la puerta del cementerio de la Almudena, GPS: 40.42565, -3.64588, gratuito, sin servicios y muy bien ubicado para visitar la capital.

Madrid


El plan es callejear por el centro viendo la decoración navideña con sus luces y gran ambiente. Darnos un homenaje en otro de nuestros clásicos, Marisquería Ribeira do Miño, ver una obra de teatro y en definitiva disfrutar de Madrid.











El domingo 30 de noviembre lo empleamos en hacer kilómetros sin nada reseñable hasta que llegamos al lugar que hemos escogido para pernoctar. Estacionamos en una calle cerca del centro, GPS: 45.16019, 1.52689. Y solo tiene eso de bueno ya que es muy ruidoso cuando los franceses se ponen en marcha, que es muy temprano.

Brive la Gaillarde








El centro de la ciudad tiene muy buena pinta. La decoración navideña nos va diciendo lo que vamos a ir viendo cuando lleguemos a La Alsacia. Habrá que hacerle una visita más tranquila a esta ciudad, nos deja un buen regusto.




El lunes 1 de diciembre también lo echamos haciendo kilómetros. Ya de noche llegamos al punto más septentrional que vamos a visitar, también la ciudad de mayor tamaño. Estacionamos cerca del centro en una zona azul aunque está en obras y vemos que no hay que sacar ticket o eso creemos, GPS: 48.58386, 7.7627

Estrasburgo






Para acceder al centro de la ciudad hemos tenido que pasar un control de seguridad, así están las cosas por aquí. Además se ve bastante policía y al ejército patrullando por las calles. Hace bastante frío la verdad y el vino caliente se vende muy bien. Compras el vaso también y si lo devuelves te dan el importe del mismo. El ambiente es muy bueno y la ciudad luce fantástica.











El casco antiguo de esta preciosa ciudad no es muy grande y en un par de horas recorremos bastantes zonas de la misma. Para mañana hemos reservado un free tour por  lo que profundizaremos con más calma y con otra perspectiva Estrasburgo.









A pesar de las obras que se están efectuando en esta calle de la ciudad que está pegada al Palacio de la Universidad, hemos descansado bastante bien. Nos arriesgamos y no sacamos ticket ya que veo que los coches vecinos no lo llevan. Después de desayunar nos vamos al centro para iniciar el free tour. La temperatura es bastante buena a diferencia de anoche, menos mal.







Comenzamos junto a la impresionante Catedral de Estrasburgo que ya conocíamos de un viaje anterior pero que no deja de sorprendernos por su altura y belleza.






Nuestro guía es un chico mejicano que lleva varios años en Estrasburgo. Nos va explicando la historia de la ciudad, los diferentes monumentos como la preciosa Maison Kammerzel ubicada en una esquina frente a la Catedral. Nos informa que el Ayuntamiento se hace cargo de los adornos que decoran la ciudad. No podía ser de otro modo ya que casi todas las casas están bellamente engalanadas.








La obligada visita al interior de la Catedral la dejaremos para cuando termine la visita guiada. Seguimos explorando la ciudad mientras nuestro guía nos va informando de otro aspecto de La Alsacia como son sus vinos y la conveniencia de hacer alguna visita a alguna de las bodegas o tiendas que venden los vinos. Concretamente en la plaza en la que estamos, Gutenberg, hay una tienda que acoge a una asociación de viticultores y que ofrecen una visita con más de 20 vinos a un buen precio. Comptoir des Vignerons Alsaciens Strasbourg.





Quizás el punto más coqueto y pintoresco de Estrasburgo sea la Petit France, un antiguo barrio medieval que conserva bastantes casas de entramado a lo largo de varios canales.













Terminamos la visita en la zona de los Puentes Cubiertos y la Barrage Bauvan de carácter defensivo y desde donde obtenemos unas preciosas vistas de esta parte de la ciudad.






Es hora de comer y probar la comida francesa. Elegimos para ello un restaurante ubicado en la Petit France, La Corde à Linge que resulta ser una buena experiencia.









Después de comer seguimos callejeando primero por la zona de los canales con las bellas casas de entramado y sus coloridos tonos, muy bonito todo.











No podemos marcharnos de Estrasburgo sin visitar el interior de la Catedral con su famoso reloj astronómico o sus preciosas vidrieras. Por cierto, la entrada es gratuita, un buen detalle.

















A pesar de estas fechas en las que se hace de noche muy pronto, todavía tenemos un rato para seguir visitando otras zonas de la ciudad. Cruzamos el canal y nos plantamos en la inmensa Plaza de la República repleta de precioso edificios y un coqueto jardín.





Volvemos a cruzar de nuevo el canal con su respectivo punto de control de acceso y nos plantamos en la animada Plaza Broglie repleta de puestos de comida y artículos navideños. Para a continuación asomarnos a la concurrida plaza Kléber donde se ubica el enorme árbol de Navidad donde a una hora determinada se llevará a cabo un espectáculo de luz y sonido navideño.






Ponemos así fin a nuestra visita a esta preciosa ciudad de Estrasburgo capital de La Alsacia y continuamos nuestra ruta en dirección sur.
Llegamos a a nuestro siguiente destino y nos vamos al gran parking que hay ubicado a la entrada de la población, GPS: 48.45979, 7.48606, con una caseta de aseos y gratuito.

Obernai






Obernai es un coqueto pueblecito de La Alsacia que ya conocíamos de un anterior viaje por esta región. Lo visitamos en verano en una situación diferente. Ya nos gustó entonces, pero ahora en época navideña es una pasada lo bonito que es.









El parking donde hemos pernoctado es una pasada, el mejor de los que utilizaremos. Una parte es para los turismos y otra para las autocaravanas y camper. Tras desayunar vamos a visitar Obernai de día.






Obernai en su día estuvo rodeado por una muralla defensiva, todavía hoy queda buena parte de ella que es por donde entramos al pueblo. La Plaza del Mercado es el epicentro del pueblo y donde se ubica su coqueto ayuntamiento con el esbelto campanario al lado.







En la confluencia de las calles Sainte Odile y General Gouraud se ubica una de las postales más emblemáticas de Obernai. El tejado de la casa de enfrente es sencillamente espectacular. Y uno se pregunta cómo es posible que estos franceses tengan este buen gusto.




El pueblo se recorre tranquilamente en poco tiempo, es pequeñito. Para finalizar nuestra visita subimos a una zona algo elevada donde se alza la Iglesia de los Santos Pedro y Paul. Sin ser nada del otro mundo sí que es recomendable una visita al interior. La entrada es gratuita.









A media mañana dejamos Obernai y tras recorrer unos pocos kilómetros llegamos al siguiente destino, Nos vamos a la zona de las piscina donde estacionamos, GPS: 48.25353, 7.45316, gratuito y sin servicios.

Selestat






Selestat es otro pueblo algo mayor que Obernai pero que posee un interesante casco antiguo al que entramos tras atravesar la Torre de L´horloge. Nos encontramos con algunas casas de entramado realmente preciosas, algunas de ellas con pinturas y figuras excepcionales.








Evidentemente en esta época del año la ciudad está ricamente engalanada con motivos navideños. Lo que echamos de menos en los lugares que estamos visitando es la falta nuestra música tradicional de villancicos. Quizás sea debido a que por estos lares la religión está enfocada de otra manera.













Vemos que la Iglesia de Sainte-Foy está abierta y nos metemos a curiosear. A pocos metros también hay otra Iglesia en esta ocasión la de Saint-Georges de mayores dimensiones y que también visitamos.














Ponemos así fin a nuestra visita a Selestat del que guardamos un recuerdo menos placentero de un viaje ya de unos años cuando visitamos el hospital por una torcedura de Paula. Menos mal que en esta ocasión la visita ha sido de placer.
A la hora de comer llegamos al siguiente pueblecito de La Alsacia. Estacionamos en una tranquila zona junto a otras dos autos, GPS: 48.2043, 7.35552, gratuito y sin servicios

Bergheim









Aquí no habíamos estado antes. Es donde más tranquilidad encontramos, el mercado navideño está cerrado. Parece que solo abren los fines de semana. Hoy es miércoles 3 de diciembre por lo que todo lo relacionado con la Navidad está muerto. Pero el pueblo es una preciosidad desde la entrada al recinto amurallado por la Porte Haute.









Encontramos abierta la Iglesia y la visitamos por dentro. Es digno de resaltar y agradecer que en Francia las Iglesias suelen estar abiertas y casi todas ellas son gratuitas, no como en otros sitios.







Tras recorrer de punta a punta Bergheim que nos ha gustado bastante aunque el ambiente no era el mejor ponemos punto final y continuamos nuestro recorrido por Alsacia.
Llegamos al siguiente destino y estacionamos en línea junto a la carretera ya que este pueblo lo vamos a visitar en poco tiempo, GPS: 48.19303, 7.31741, gratuito

Ribeauville






En Ribeauville ya habíamos estado anteriormente en verano. El pueblo ya nos gustó en su día pero hay que reconocer que en Navidad se transforma al igual que los otros que ya hemos visitado. No es de extrañar que ésta sea la época con más visitantes del año. Merece mucho la pena ver estos pueblos así de engalanados. Ya son bonitos de por sí, pero en ésta época son mucho más espectaculares.









Aquí no vemos los típicos puestos navideños que sí hemos visto en otros pueblos. En cambio hay muy buen ambiente y las tiendas están abiertas para poder comprar algunos productos navideños o típicos de la zona.












Terminamos de ver Ribeauville y ponemos rumbo al último pueblo que vamos a ver hoy. El navegador nos tira por la montaña y a medio camino encontramos una señal de prohibido para autocaravanas, por lo que nos tenemos que dar la vuelta. Este siguiente pueblo sí que está petado de gente. Tenemos que dejar la auto a la entrada en no muy buenas condiciones. Eso o no llegamos a tiempo ya que aquí sí hay mercado y lo cierran en breve.


Riquewihr






Sin tiempo que perder lo primero que hacemos es visitar la zona del mercadillo ya que a las siete de la tarde lo cierran. Tampoco es que importe mucho ya que lo que cierran son los puestos y para mí lo más interesante es el pueblo. Y es que Riquewhir es uno de esos pueblos que te atrapan, de los bonitos de verdad, de los que hay que venir sí o sí.








No es de extrañar la gran cantidad de vehículos que hemos vista a la entrada. Y menos mal que la gente ya se ha ido yendo debido a las horas que son. Pero durante todo el día el pueblo se llena hasta la bandera. Aquí sí que vienen los tour operadores con gente de todas partes del mundo. El pueblo lo merece.






Para pasar la noche nos vamos a una pequeña explanada ubicada a unos 400 metros del pueblo. Tenemos suerte y encontramos un hueco entre otras autos y campers, GPS: 48.16986, 7.29175, gratuito, sin servicios y muy tranquilo.
Después de desayunar nos acercamos de nuevo al pueblo para ver cómo luce de día.





Estamos teniendo suerte con el tiempo que nos está haciendo. Sol poco o nada ya que siempre está nublado, pero no llueve y la temperatura está siendo bastante agradable.
De nuevo encontramos un Riquewihr espectacular con su muralla que rodea al pueblo a su vez rodeado de suaves colinas llenas de viñedos y que poco a poco se va llenando de gente.







El pueblo es una delicia, pasear tranquilamente descubriendo su pasado medieval, sus casitas de entramado coloreadas de tonos pastel, sus tiendecitas con productos navideños y típicos, los detalles y adornos navideños y de los diferentes oficios, una gozada sin más.










Estos pueblos de La Alsacia son pueblos de cuento, viven casi exclusivamente del turismo y por ello están perfectamente cuidados y conservados. Luego los franceses ponen el resto con su refinado gusto.















Sin duda Riquewihr está entre los 3 mejores pueblos que se pueden visitar en Alsacia. Nosotros ya hemos estado 3 veces y no nos cansamos de venir aquí. Nos despedimos con hasta luego.
A media mañana llegamos a nuestro siguiente destino, nos metemos en el área de autocaravanas de pago, GPS: 48.13595, 7.2619. Antes de las dos de la tarde tiene que estar desocupada ya que la utilizarán los autobuses que vengan por la tarde. Por tanto nos ahorramos pagar las dos horas que vamos a pasar en el pueblo.

Kaysersberg










Este es otro pequeño y encantador pueblecito menos interesante que el anterior aunque éste tiene un pequeño río, el Weiss que lo atraviesa y le de un punto de encanto singular.







Alguien dirá que todos estos pueblos son iguales y que visto uno ya están vistos todos. Yo no opino lo mismo ya que cada uno tiene su carácter y singularidad que los hacen únicos y diferentes. A mí me gustan todos y en cada uno de ellos se descubren cosas diferentes lo que hace imprescindible visitarlos.








Este también se diferencia de los otros en que tiene castillo y restos de murallas. Los otros poseen tramos de muralla pero Kaysersberg todavía conserva algunos restos de su antiguo castillo. Además las orillas del río están ricamente acompañadas de preciosas casas.










En este pueblo aprovechamos para comprar algo de foigras de pato que también es típico en la Alsacia no solo en el Perigord. Además en el pueblo hay un montón de tiendas con productos típicos como embutidos. Aunque viendo los precios nuestros productos son infinitamente más económicos.





Comemos en la auto y ya cuando estamos terminando dos agentes de la policía municipal nos van avisando a los autocaravanistas que hay que ir dejando el parking. Dejamos Kaysersberg y ponemos rumbo al siguiente pueblo donde no hemos estado antes. A la entrada del pueblo hay un parking para las autos, GPS: 48.08632, 7.28273, gratuito y sin servicios.





Pasamos al casco antiguo de Turkheim por la Puerta de Francia, una bonita torre medieval y nos encontramos con otro pueblecito de casas de entramado perfectamente engalanadas. Un coqueto mercadillo navideño y una curiosa celebración de adviento con numeroso público. Quizás sea de los pueblos menos conocidos de esta zona.






Al lado del Ayuntamiento descubrimos una preciosa casa medieval con siglos de historia y que actualmente es el hotel Des Deux Clefs. No podemos resistirnos a curiosear hasta donde nos dejan y descubrimos que es una maravilla. Las vidrieras de las ventanas elaboradas con culos de botellas son una delicia. Ya las hemos visto en otras partes de Alsacia.







Dejamos este pueblo y nos vamos al que será nuestro último destino del día de hoy que es otro de esos pueblecitos encantadores que hay que visitar sin ningún género de dudas. Además dispone de un área de autocaravanas nuevo, GPS: 48.04075, 7.30874, la carga-descarga de aguas es gratuito, pernoctar con electricidad vale 25 euros, algo caro pero bueno nos damos el gusto y recargamos batería.


Eguisheim

Cuando llegamos a Eguisheim están cerrando el mercadillo y el flujo de turistas está bajando. Este pueblo es otro de los destacados en Alsacia. Nosotros es la tercera vez que venimos aquí y nos sigue maravillando lo bonito que es. Además guardamos muy buenos recuerdos de este pueblo y no puede faltar en la ruta de los mercadillos de Alsacia.








Queremos llevarnos a la auto unas pizzas, pero no venden para llevar en un barecito que vemos para los locales. No podemos quedarnos sin cenar pizza por lo que nos metemos en una pizzería que vemos abierta. Una última vuelta a la, casi desierta, Plaza de San León, donde casi todos los turistas somos españoles y a dormir. Lo que hemos visto durante este viaje es la gran cantidad de españoles que estamos visitando la Alsacia.



Amanece otro día que será el último que pasemos en Alsacia y nos vamos otra vez al casco antiguo de Eguisheim ya que hay que verlo de día. Vamos viendo que aquí viene mucho turismo y agradecemos haberlo visto la noche anterior casi para nosotros solos.






La distribución de este pueblo siempre nos ha parecido curiosa ya que está formado por calles circulares entorno a su preciosa plaza. Por tanto siempre hay que ir dando la vuelta. Vemos abierta la Iglesia de Pedro y Pablo por lo que pasamos a su interior que no conocemos.











El lugar más visitado es la Plaza de San León ya que es su punto central más fotogénico. No hemos visitado antes la Capilla de San León IX y al estar abierta aprovechamos para ver su coqueto y bonito interior.











Nos despedimos de Eguisheim con un hasta luego y ponemos rumbo a otro de esos lugares que hay que visitar en Alsacia. Nos cuesta encontrar aparcamiento ya que es una ciudad y es muy visitada. Al final encontramos parking en línea a la salida de la ciudad, GPS: 48.09157, 7.35671, gratuito, sin servicios y a unos 25 minutos del centro.

Colmar






Esta tarde tenemos reservado un free tour y como va siendo ya hora de comer Alejandro busca un restaurante para comer. Es chiquitito y tenemos que esperar hasta que nos toca, Caveau Saint Jean. La experiencia está bien.







Terminamos de comer y hacemos algo de tiempo hasta que se haga la hora a la que comienza la visita guiada que nos la hará una simpática chica argentina.









La visita comienza en la imponente Colegiala de San Martín que coincide cuando el cielo se desprende de las nubes que nos han estado acompañando todos estos días. Y la verdad es que con sol las cosas se ven diferentes, más alegres, más brillantes.








Colmar es otra ciudad que ya conocíamos de otras dos veces anteriores, pero es uno de esos lugares que uno no se cansa de visitar. Tiene mucho que ver, su casco antiguo es bastante grande y hay que tomárselo con calma. La visita guiada tiene de bueno que uno se va informando de la historia y ciertos lugares que quizás uno por su cuenta no repararía. 










Poco a poco va cayendo la tarde y ya vamos viendo que la noche se nos echa encima. La guía lo tiene todo controlado y nos va dirigiendo al punto final de la visita y que sin duda es el punto más fotogénico de Colmar. Aunque aún quedan otros lugares muy interesantes como la Plaza de la Antigua Aduana.












En esta Plaza hacemos una parada para deleitarnos con algunos preciosos edificios medievales adornados con detalles navideños. Habíamos visitado antes Colmar en verano, pero hay que reconocer que hacerlo en estas fechas navideñas es si cabe mucho más bonito.








Para finalizar la visita nuestra guía nos lleva a la Pequeña Venecia cuando ya es casi de noche. Una foto de cada familia, pagar lo que cada uno considera oportuno y a seguir callejeando por esta parte tan bonita y concurrida de Colmar.










Antes de marcharnos de Colmar buscamos el típico baso impreso con el nombre de la ciudad que a Alejandro le encantan. Esta vez toca vino caliente y dos intentos para que nos den el vaso preferido.









Nos marchamos de Colmar para pernoctar fuera de la ciudad y ganar algunos kilómetros al día de mañana que va a ser largo ya de vuelta a casa.
Paramos en un curioso estacionamiento que corresponde al Ecomuseo de La Alsacia. Un lugar a tener en cuenta para futuros viajes por esta zona, GPS: 47.8516, 7.28564. gratuito y con un aseo portátil al lado.


Día de muchos kilómetros hasta que llegamos a Béziers donde vamos a hacer la última parada de este viaje. Vamos al lugar de pernocta, GPS: 43.33323, 3.22296, gratuito, sin servicios y a unos 20 minutos andando del centro de la ciudad.  

Béziers






El ambiente en la ciudad es realmente espectacular. La gente llena la Plaza Jean Jaurès y el Boulevard Paul Riquet tanto que nos cuesta movernos por el boulevard. Vamos en busca de otros lugares más tranquilos de la ciudad hasta la Catedral de Saint Nazaire que a estas horas ya está cerrada.




Buscamos un lugar donde cenar y al estar todo petado de gente optamos por comernos un sencillo kebab. La ciudad de Béziers no nos termina de gustar del todo, tenía otra idea preconcebida más generosa y lo que hemos visto no nos ha gustado por lo que no creo que vuelva a repetir.
Tras desayunar ponemos rumbo a casa llegando sin ningún problema y finalizando así esta corta pero muy intensa escapada.












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