Octubre, un nuevo otoño el que nos trae este año 2025. Qué mejor época para sumergirnos por un lugar que nunca defrauda: La Serranía de Cuenca.
Cuenca tiene uno de esos tesoros que a los amantes de la naturaleza no nos deja indiferente, su preciosa Serranía de la que no nos cansamos de hacerle visitas. Nos moriremos y todavía quedarán rincones que no hayamos descubierto.
Bueno, vayamos por partes. El primer destino de esta escapada de cinco días me lleva a la población de Palomera a escasos kilómetros de Cuenca capital que he tenido que atravesar para llegar hasta aquí, GPS: 40.066967, -2.049683, gratuito y sin servicios. Una charla con un vecino y a dormir.
Palomera
Esta escapada va a ser básicamente para hacer rutas senderistas normales, sin muchas pretensiones. Hoy es el primer día y tras echarle un breve vistazo a la pequeña población de Palomera salgo del pueblo para realizar la ruta al Monumento natural de Palancares, Ermita de San Miguel y nacimiento del río Huétor de unos 17 kilómetros y sin dificultad.
Salgo del pueblo que está ubicado en una privilegiada ubicación en la vega del río Huétor. Voy ganando poco a poco altura atravesando un bosque mediterráneo hasta llegar a un barranco donde la ruta desciende y se obtienen unas bonitas vistas del entorno.
Después de esta bonita zona se va llaneando hasta dejar un camino cuando me interno de nuevo en el bosque hacia el monumento natural de Palancares, quizás una de las partes más bonitas de la ruta.
De nuevo se gana algo de altura para ascender a un bonito paraje rocoso balizado donde se ubica la Ermita de San Miguel excavada en la roca. La misma está cerrada aunque por una ventana se puede mirar su sencillo interior.
Estamos a mediados de Octubre y el otoño todavía no está en su máximo esplendor aunque los robles ya van adquiriendo esa tonalidad tan bonita y característica de esta época del año. Seguro que a finales de este mes de Octubre las hojas de los robles ya están completamente marrones. Es muy bonito este robledal y voy disfrutando de este precioso rincón.
Pasado esta zona de robledal volvemos al bosque mediterráneo donde predomina el pino y las encinas hasta que llego a la ribera del río Huétor donde se da paso a los chopos con sus característicos tonos amarillos.
Me asomo a la imponente Cueva de Moro cuyo interior goza de unas buenas dimensiones con una altura más que considerable.
Seguidamente tomo la orilla del río y me planto en el lugar donde nace. No ha llovido mucho y la surgencia no es muy importante aunque la zona es bonita.
Algo más abajo el río Huétor se une a otro arroyo que lleva bastante más agua y siguiendo el cauce voy atravesando por rincones muy bonitos. Imagino que en verano esta zona estará más animada que ahora. Debe ser un placer darse un refrescante baño en alguna de las numerosas pozas del río.
La ruta me ha llevado toda la mañana. Salgo de Palomera a medio día pudiendo admirara mejor el paisaje ya que anoche no lo pude contemplar. Esta zona es muy bonita y hay infinidad de rutas senderistas por lo que no sería mala idea volver en el futuro por esta zona.
Pongo rumbo hacia la siguiente ruta senderista que haré mañana. Aunque antes vuelvo a atravesar Cuenca y aprovecho para hacer la compra de estos días.
Con las últimas luces de la tarde y después de que haya caído una importante tormenta que ha dejado el suelo cubierto de granizo llego al siguiente destino, GPS: 40.284086, -2.003722, gratuito y sin servicios. Paso la noche solo y con un silencio imponente.
Los Callejones de las Majadas
Amanece un nuevo día y tras desayunar comienzo la ruta de Las Majadas y el mirador del tío Cogote de unos 10 kilómetros y sin ninguna dificultad.
Los Callejones de las Majadas en una mini Ciudad Encantada. Es quizás menos espectacular y las formaciones rocosas son probablemente algo menos imponentes que las de la Ciudad Encantada. Pero la zona es igualmente bella y mucho más tranquila. Además es gratuita.
El sendero está perfectamente señalizado para recorrer toda la zona y no dejarse nada. En un par de horas se tiene todo visto. Ya cuando estoy terminando empieza a llegar más gente, es lo bueno de madrugar.
Terminados de ver los Callejones de las Majadas me voy hacia el siguiente punto de interés de la ruta, el Mirador del tío Cogote que no está muy lejos.
Poco más tarde llego al impresionante Mirador desde el que se tienen unas vistas fantásticas. Lástima que haya una niebla que cubre lo más bajo del valle del río Júcar y limita algo la experiencia.
En los acantilados rocosos anidan buitres que sobrevuelan el cielo y es un placer contemplar a estas majestuosas aves en su hábitat.
Terminada la ruta reemprendo la marcha y me voy hacia el siguiente destino por una preciosa carretera de montaña hasta que llego al embalse de la Toba donde abrumado por la belleza del paisaje hago una parada para comer rodeado de agua y montañas, GPS: 40.214875, -1.894181.
Embalse de la Toba
Poco después me marcho al lugar donde voy a pernoctar esta noche, GPS: 40.225143, -1.981090, una explanada a las afueras de la localidad de Uña. Gratuito, sin servicios y muy tranquilo. En Uña también hay un área de autocaravanas por si al alguien le interesa.
Uña
Sin tiempo que perder y desde el aparcamiento me pongo en marcha para hacer la ruta de la Raya, el Escalerón y laguna de Uña, de unos 10 kilómetros y con dificultad moderada. Hace una tarde espectacular y hay que aprovechar este precioso rincón conquense.
Por una revirada senda se va ascendiendo hacia lo alto de la montaña. Llega un momento que la senda transcurre por una zona que atraviesa la montaña fruto de la erosión. Y conforme voy ganado altura el paisaje y la Laguna es más y más espectacular, una pasada de lugar.
La ruta sigue por una escalera de piedra que atraviesa la montaña para ganar la cima, realmente impresionante. Mientras, los buitres sobrevuelan mi cabeza y se posan en los riscos donde anidad, un espectáculo sin duda.
Sigo por el camino que transita paralelo a la cima y de vez en cuando me asomo a los miradores que jalonan esta preciosa ruta senderista. Es imposible no sentirse feliz e impresionado a la vez con las vitas de todo el entorno.
El camino va dando una gran vuelta para salvar estos imponentes acantilados siempre con la laguna de Uña a nuestra derecha que la contemplo desde diferentes perspectivas.
Para bajar de nuevo a la Laguna hay que tomar una preciosa senda conocida como El Escalerón. Es digno de admirar que alguien aprovechando la orografía pudiera tallar la senda en la roca.
Gracias a esta senda se puede recorrer este imponente desnivel y llegar hasta la altura de la Laguna de Uña. La misma está engalanada con la vegetación de ribera que la tiñe de preciosos colores amarillos. Es todo un espectáculo de la naturaleza.
Paso en Uña la noche tranquilamente y acompañado de otra autocaravana. Al día siguiente la niebla cubre toda la zona y sigo con la ruta desplazándome al siguiente lugar. Llego al inicio de la ruta bajo unos preciosos olmos de río pero la niebla sigue sin dar tregua. Desecho la idea de hacer la ruta senderista esta mañana ya que con la niebla que hay no va a ser lo mismo. Cambio de planes y subo al pueblo que lo tengo al lado.
Tomo la ascendente carretera que me sube al pueblo sin saber si arriba podré estacionar. Hay suerte y en la misma entrada hay una pequeña explanada donde dejo la auto, GPS: 40.277472, -1.811256.
Huélamo
Lo primero que hago es lo más difícil, la subido a lo alto del cerro donde se conservan todavía las ruinas de una antigua fortaleza árabe del siglo Xi y restos de murallas más antiguas, concretamente del siglo VI. El pueblo está a unos 1300 metros sobre el nivel del mar y domina todo este entorno, las vistas desde el castillo son espectaculares.
Una coqueta plaza de toros, una sencilla Iglesia que la encuentro cerrada, alguna casa con porte señorial, rejas de muy refinada elaboración, alguna que otra casa restaurada que hoy sirve como casa rural. Un monumento a uno de los hijos ilustres de Huélamo, Julian Romero de Ibarrola, gran Maestre de los Tercios. Y sobre todo la paz y sosiego que se respira en sus callejuelas.
A media mañana la niebla se ha disipado y una vez terminado de ver el pueblo me bajo de nuevo a la pequeña explanada junto al río Júcar para comer GPS: 40.278898, -1.814043. Y recién termino de comer me pongo en marcha ya que quiero hacer la ruta senderista de El Masegar y Peña Rubia de unos 12,5 kilómetros y de dificultad difícil por algunos pequeños tramos en los que hay que llevar cuidado.
Desde el aparcamiento se cruza con cuidado la carretera y se sigue una senda que asciende y atraviesa una zona montañosa muy bonita. Luego se va bajando hasta una zona de praderas conocida como umbría de Fuenlabrada donde ya se puede apreciar la montaña a la que nos dirigimos, Peña Rubia.
Atravieso el arroyo de Pajarón y tomo otra senda ascendente que me va internando en otra preciosa zona con una vegetación con preciosos tonos otoñales.
Llega un momento que dejo la senda y por un tramo sin señalizar voy ascendiendo en medio de la vegetación hasta la parte baja de la montaña que cuenta con una senda por la que discurre la ruta. Paso por diferentes refugios que antaño servían para guardar el ganado bajo las imponentes moles de roca.
Llega un momento en que el tramo se complica algo y para asegurar el paso hay dispuestas unas cuerdas y cadenas para agarrarse ya que una caída aquí podría ser fatal. Sorteado este complicado tramo sigo por donde creo que va la ruta aunque me doy cuenta que es muy arriesgado seguir por debajo de las rocas. Retrocedo y subo a la parte alta de las mismas donde aquí si es la ruta correcta.
Esta fotografía de abajo corresponde concretamente al tramo más difícil de la ruta y donde seguir adelante es muy arriesgado. Un simple resbalón hace que te precipites al vacío, por tanto no hay que tomar riesgos innecesarios.
Por una preciosa senda bajo a cotas más bajas, aquí vuelve el típico paisaje mediterráneo con frondosos pinos. La ruta llega a otra curiosa formación consistente en una grieta formada por dos grandes rocas que se apoyan mutuamente.
Si uno va con sigilo y silencio puede apreciar algún ciervo o cabra montesa. Además la zona es aprovechada para el pasto de vacas y ovejas. Un lugar privilegiado.
Vuelvo a la primera senda que traje al inicio de la ruta y vuelvo a divisar en lo alto el pueblo de Huélamo encaramado en medio de la montaña.
Continuo la ruta y poco antes de llegar al pueblo donde pernoctaré esta noche me detengo al lado de la carretera, GPS: 40.318902, -1.811306 para visitar un monumento.
Puente medieval de los Chorros
Este puente que data de la edad media se eleva unos siete metros sobre el río Almagrero y tiene unos cuatro metros y medio de anchura y unos veinte metros de largo. Posee un arco de piedra espectacular por el que discurre el caudaloso río Almagrero que poco más adelante se une al río Júcar. En verano un baño aquí debe ser una muy buena experiencia.
Esta noche pernocto en Tragacete en el mismo lugar que ya hemos pernoctado otras veces, un lugar gratuito sin servicios y muy tranquilo, GPS: 40.351557, -1.850401. A la mañana siguiente me desplazo al albergue de San Blas donde dejo la autocaravana, GPS: 40.368033,-1.829095 y desde aquí inicio la ruta senderista Nacimiento del río Júcar y subida al pico San Felipe de unos 12 kilómetros con una dificultad moderada.
Nacimiento río Júcar y Pico San Blas
El otoño pasado estuvimos por esta zona. Hicimos una ruta senderista desde Tragacete hasta la preciosa cascada del Molino de la Chorrera y llegamos hasta la Fuente de San Blas. Esta zona es muy bonita y me prometí hacer la ruta desde los Estrechos de San Blas hasta el nacimiento del Júcar. Un año después por aquí ando descubriendo esta zona de la Serranía conquense.
El nacimiento del río Júcar me resulta algo decepcionante por la poca agua que brota por el manantial que según parece es el nacimiento del río. Seguidamente y siempre por un camino y luego senda ascendentes voy acercándome al pico de San Blas.
Debido a la altitud del pico las vistas que puedo obtener desde aquí arriba son magníficas. Gran parte de la Serranía de Cuenca, al norte se divisa incluso el Alto Tajo que ya visitamos el año pasado y que es realmente espectacular.
El descenso se hace por una preciosa senda que atraviesa un frondoso bosque mediterráneo con unos ejemplares de pinos imponentes. Vuelvo a disfrutar en esta zona del majestuoso vuelo de los buitres sobre mi cabeza, una maravilla para los amantes de estas aves.
Una vez acabada la ruta y tras hacer un descanso en el parking me pongo en marcha y me voy a comer a un restaurante que ya conozco de otras ocasiones, GPS: 40.432747, -1.929092. El bar se llama Bar-Restaurante el Rincón donde sirven un menú con comida casera por un precio adecuado.
Vega del Codorno
En este coqueto pueblo también hay área para autocaravanas y ofrece rincones interesantes como la Cueva del Nacimiento al lado del pueblo o el nacimiento del río Cuervo a unos 10 minutos.
Después de descansar un rato me vuelvo a poner en ruta de nuevo. Mientras voy recorriendo una bonita carretera de la Serranía de Cuenca se desata una tormenta y a la altura del pueblo de Valdemeca hago una breve parada para ver la fuerza del agua en forma de torrenteras y el aporte de agua a los torrentes.
Con las últimas luces de la tarde llego al lugar donde voy a pernoctar esta noche, GPS: 40.17936, -1.67255, un área de autocaravanas con carga y descarga de aguas gratuita. Una vuelta por el pequeño pueblo para ver si la pizzería está abierta y puedo cenar. Mi gozo en un pozo, no cenaré pizza esta noche, cerrada. Por el contrario disfruto de una noche plagada de rayos.
Laguna del Marquesado
Amanece un nuevo día que será ya el último de esta escapada otoñal por la Serranía de Cuenca. Voy a emplear la mañana en hacer otra ruta senderista por la Laguna del Marquesado de unos 7,5 kilómetros y con una dificultad fácil.
Al salir del pueblo me interno por una preciosa senda que transita primero entre huertas y luego por un arroyo rodeado por nogales con el suelo tapizado con nueces que han caído de los árboles.
Puedo observar en lo alto de un cerro las ruinas de un antiguo castillo que dominó en su día esta zona. Le han puesto de compañero una torre con un repetidor móvil. Las penas se llevan mejor con compañía.
La laguna del Marquesa en esta época del año está acompañada por una paleta de colores amarillos que se reflejan en sus calmadas y remansadas aguas. Un espectáculo digno de la mejor creadora de paisajes que es la naturaleza. Me complico la vida y tomo una senda ascendente con la esperanza de que más arriba de la vuelta y conduzca de nuevo a la laguna.
Cuando la realidad se vuelve terca me doy por vencido y regreso sobre mis pasos hasta de nuevo llegar a la laguna que ahora sí la rodeo disfrutando de estos paisajes otoñales.
Un breve descanso el el área de autocaravanas que coincide con la llegada de otra auto con una pareja. Una breve charla, algún que otro consejo y carretera y manta. A medio día llego a Cañete para comer en el Restaurante la Muralla un lugar muy recomendable sobre todo en época de setas.
Estaciono en la plaza de toros, GPS: 40.043142, -1.650594, una corta vuelta por el pueblo y a comer.
Por desgracia este otoño del año 2025 no va a ser un buen año micológico. A diferencia del año pasado donde hubo muchas setas y pudimos disfrutar en el restaurante de estos manjares altamente recomendables aquí. Pongo dirección a casa poniendo así fin a esta escapada por esta sorprendente y maravillosa tierra despidiéndome con un hasta pronto.















































































































































































































































































































































































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