15 de junio de 2018

Cuando sin ir lejos se descubren tesoros cercanos 1ª parte


La escapada de este año en Semana Santa no transcurrirá por lugares lejanos desconocidos. A veces lo interesante y maravilloso está aquí mismo sin necesidad de recorrer muchos kilómetros para buscarlo: un recorrido por las provincias de Murcia, Alicante y Valencia.



Día 1: Santuario Virgen de la Esperanza-Caravaca de la Cruz-Murcia.

Partimos a primera hora de la mañana del miércoles 28 de Marzo circulando por la A-30. Poco antes de llegar a Cieza nos desviamos hacia Calasparra. Nos sorprende la gran cantidad de árboles frutales en flor que hay en toda esta zona y que en esta época del año están en todo su apogeo.


No llegamos a meternos en Calasparra para acceder al Santuario de la Virgen de la Esperanza. Por una carretera algo estrecha pero en buen estado llegamos al amplio parking asfaltado donde dejamos estacionada la autocaravana, GPS: 38.263190, -1.710532


El parking es gratuito, hay algo de sombra, dispone de una fuente para coger agua. Además en la parte de abajo junto al río Segura hay una zona de picnic con muchos árboles donde debe ser una gozada quedarse a comer y descansar. Está muy bien habilitado.


A unos cien metros de donde dejamos la autocaravana nos recibe el Santuario cobijado bajo la impresionante pared rocosa que el río Segura ha ido tallando a lo largo de milenios de años.


Está todo muy bien cuidado y muy limpio respirándose un ambiente de paz y tranquilidad verdaderamente digno de destacar. Además el entorno de la ribera del río acompaña a la sensación de oasis o remanso de tranquilidad de este lugar.


Accedemos a la pequeña ermita metida en el interior de la roca que cobija la imagen de la Virgen patrona de Calasparra que según cuenta la leyenda se apareció en esta cueva a un pastor que se resguardaba en la misma.



Nos llama la atención la construcción de la cueva a base de piedras, así como el ennegrecido techo de la cueva que denota un pasado donde ha cobijado a mucha gente que ha prendido fuego impregnando de humo toda la cueva.



El interior es bastante sencillo y sobrio propio de los santuarios de este tipo. Unos simples bancos para oír misa, un austero altar y la imagen de la Virgen de la Esperanza que se puede ver desde más cerca por la parte trasera.


Quizás lo que más nos llama la atención del Santuario es el entorno en el que está ubicado, con la imponente pared rocosa que se alza por encima teniendo que levantar bien la cabeza para ver el final.


Vemos que hay también un restaurante y desde detrás de este establecimiento sale una senda que después de subir unas empinadas escaleras te lleva a un mirador desde donde se ve todo el entorno en el que está enclavado el Santuario




También se puede visitar una sala en una planta alta donde hay expuestos una serie de trajes regionales, capas, joyas, instrumentos musicales y objetos de lo más diverso que la gente ha ido donando al Santuario imaginamos después de hacer plegarias a la Virgen.




Desde esta misma sala se puede ver mejor la talla de la Virgen ya que corresponde a la parte trasera de la ermita.


Nos parece un lugar cuanto menos curioso y que merece la pena conocer si uno pasa cerca de Calasparra. Existe la posibilidad de hacer alguna ruta senderista por la ribera del río o bien por el monte que hay en lo alto de las rocas, por lo que el lugar merece la pena.


Dejamos el Santuario y ponemos rumbo hacia Caravaca de la Cruz nuestro siguiente destino. Nos sorprende la presencia en esta zona de canteras de mármol en la montaña que hay a la derecha de la carretera, así como las industrias que se dedican a esta labor. Desconocíamos que por aquí hubiera mármol y que se extrajera de forma comercial.


Llegamos a Caravaca de la Cruz a la hora de comer y estacionamos en un gran parking de tierra situado junto al campo de fútbol, GPS: 38.106049, -1.856889, gratuito y sin servicios situado a unos 7 minutos andando de la Plaza del Arco donde está el centro de la población.


Hace un día hasta caluroso por lo que aprovechamos para sacar la mesa y las sillas y comer fuera a la sombra de la autocaravana tranquilamente.


Después de comer y descansar un rato nos ponemos en marcha para hacerle una visita pausada y tranquila a Caravaca de la Cruz. Hace unos años estuvimos aquí, recuerdo que estaban celebrando alguna fiesta que bien pudiera tratarse de los Moros y Cristianos y Caballos del Vino declaradas de Interés Turístico Internacional.


Lo que es cierto es que había muy buen ambiente y la Avenida de la Gran Vía verdadera arteria de la población estaba llena de sillas. Nos metimos con la auto por medio, queriendo buscar la subida al Santuario de la Vera Cruz. A duras penas pudimos pasar por las estrechas callejuelas y pasamos un rato algo complicado.


Aprendida la lección en esta segunda ocasión hemos optado por no hacer el tonto y dejar la auto en el gran parking para patear la ciudad andando que es la mejor manera de descubrirla sin tener problemas. Además el casco antiguo de Caravaca no es muy grande y la subida hasta el Santuario se hace casi sin darse uno cuenta.


Enseguida llegamos a la Plaza del Arco que como su nombre indica hay que pasar por debajo del arco que soporta al edificio del Ayuntamiento. Numerosas tiendas y restaurantes se dan cita en este punto de la ciudad. Si uno se quiere hacer con una cruz de Caravaca u otro recuerdo aquí es el lugar adecuado para ello.




A la espalda de la Plaza encontramos la Iglesia Parroquial el Salvador que la encontramos cerrada. Ponemos entonces rumbo hacia la parte alta de la ciudad donde se alza el Santuario y dejamos la Iglesia para la vuelta.


Rodeando el Santuario se alza el Real Alcázar de origen islámico construido entre los siglos X y XI conservando unas murallas en bastante buen estado.


Si por algo es conocida Caravaca de la Cruz es por su Basílica de la Vera Cruz construida en el siglo XVII y con fachada realizada un siglo después. Y el motivo es porque alberga en su interior un trozo de madera de la Cruz donde Jesucristo fue crucificado conservándose dentro de un relicario en forma de cruz.


El caso es que desde el año 1998 en el papado de Juan Pablo II Caravaca está catalogada como una de las ocho ciudades santas con el privilegio de celebrar año Jubilar a perpetuidad cada siete años.
Accedemos al interior de la Basílica donde no se pueden tomar fotografías aunque nosotros nos arriesgamos a tomar por lo menos una. La entrada es gratuita.


Tenemos suerte de que nos abran la pequeña capilla donde se guarda la reliquia de la Vera Cruz de Caravaca por lo que tenemos oportunidad de contemplar un momento esta reliquia.


Desde la privilegiada ubicación de la Basílica podemos contemplar el gran parking donde hemos dejado la auto y que vemos es utilizado para otros eventos.




Seguimos contemplando la bella silueta de la Basílica donde destaca sobremanera la bella fachada del siglo XVIII de estilo barroco donde destacan los mármoles rojos de la zona notándose que es de construcción posterior a la Iglesia.


Pegado a la Iglesia también se puede visitar el claustro de doble planta bastante rehabilitado y que en la actualidad alberga el Museo de Arte Sacro. Su emplazamiento corresponde al antiguo patio de armas del antiguo Alcázar.


Desde esta imponente atalaya se obtienen las mejores vistas de toda la ciudad de Caravaca de la Cruz.



Una vez satisfecha nuestra curiosidad y habiendo conseguido ver el interior de este recinto bajamos de nuevo a la parte baja de la ciudad dirigiéndonos a la Iglesia del Salvador que ahora sí la encontramos abierta.



De unas dimensiones más que considerables nos sorprende esta Iglesia del siglo XVI que posee un precioso retablo en su altar mayor.



Seguimos callejeando y nos acercamos al cercano Museo Caballos del Vino ubicado en una casa señorial del siglo XVII en el número 21 de la Calle Gregorio Javier.
Aquí se muestra la historia y desarrollo de este curioso festejo cuyos orígenes hay que buscarlos en el siglo XIII cuando los cristianos cercados en la fortaleza por los árabes consiguen romper el asedio para buscar agua.


No la consiguieron pero sí unos odres de vino que portaban sus caballos. Por eso cada año en el mes de Mayo se celebran estas fiestas donde caballos ricamente engalanados ascienden las empinadas cuestas del castillo a todo galope.   

Imagen internet

Nosotros cuando llegamos acaba de empezar una visita guiada y decidimos no hacer la visita aunque puede ser interesante hacer el recorrido de esta casona mientras te van explicando este curioso festejo.


Seguimos perdiéndonos por el casco antiguo de Caravaca que nos parece bastante bonito descubriendo de vez en cuando alguna casona, alguna coqueta capilla o la escultura de un caballo que tanto admiran por aquí.




Las Iglesias de la ciudad se están preparando para las correspondientes procesiones de esta noche y podemos ver el ambiente típico de esta época del año.
Tras hacer alguna compra en una tienda ponemos así fin a nuestra visita a Caravaca de la Cruz despidiéndonos de la inigualable silueta del Alcázar y el Santuario de la Vera Cruz.


Ponemos rumbo hacia la capital donde pernoctaremos esta noche. Cuando pasamos a la altura de la población de Mula vemos a lo lejos la figura del castillo de los Velez y me pienso si desviarnos y visitar esta población que sin duda debe ser también interesante. Pero lo descarto al final para otra ocasión ya que lo tenemos relativamente cerca y puede servir de excusa para una futura visita de esta zona.


Llegamos a última hora de la tarde al área de autocaravanas de Murcia ubicada en un centro comercial y situada a unos 4,5 kilómetros del centro de la ciudad. GPS: 38.029061, -1.147813, gratuita y con servicios de carga y descarga de aguas.


Vemos que el área está bastante saturada y nos tenemos que situar en otras plazas que no son del área que que son iguales que las del área propiamente dicha.


Para desplazarse hasta el centro de Murcia si no se dispone de una moto por ejemplo, lo mejor es tomar el tranvía que pasa a unos cuatrocientos metros del área y que conecta esta zona de centros comerciales con la ciudad.


Como todavía no es muy tarde pensamos que estaría bien comprobar el ambiente de la ciudad en plena Semana Santa por lo que nos vamos a la parada más cercana al área llamada "Infantas". Sacamos en un cajero dos billetes por 1,40 euros cada uno que podemos utilizar en una hora. Luego veremos que si se compra un bono sale más económico.


El tranvía de Murcia es un medio de transporte moderno y muy recomendable para moverse por la ciudad. Nosotros nos tendríamos que haber bajado en la parada "Plaza Circular" que es el verdadero centro, pero lo hacemos en la siguiente por desconocimiento y nos despistamos un poco al ser también de noche. El centro de la ciudad es un caos ya que hay procesiones que impiden circular con libertad por lo que tenemos que dar bastante rodeo. Además los restaurantes están llenos y de milagro encontramos una mesa para tomar algo. Nos retiramos sobre las doce de la noche dejando para mañana el resto de la visita.

Día 2: Murcia-Cartagena.


Pasamos una tranquila noche en el área de autocaravanas de Murcia y tras desayunar nos dirigimos de nuevo al centro de la ciudad tomando el tranvía donde coincidimos con una pareja gallega que igualmente están en el área, informándonos que hay una kedada y por eso hay tantas autos.


Esta vez si acertamos en bajarnos en la parada de la "Plaza Circular" tomando la Gran Vía de Alfonso X el Sabio que nos deposita en el casco antiguo de Murcia.


He leído que uno de los lugares que uno no debe perderse en la vista de Murcia es su Real Casino ubicado en la calle Trapería.
Se trata de el edificio civil más visitado de la región de Murcia. Es el edificio sede la la institución del mismo nombre y funciona como club privado aunque evidentemente abierto parte de sus instalaciones a visitas turísticas.


La entrada a este precioso edificio cuesta 5 euros e incluye un audio guía que te va explicando las diferentes salas que están abiertas al público lo cual se agradece pues uno se va haciendo una idea de lo que va viendo.


Quizás una de las partes más bonitas e impactantes del edificio está al principio de la visita con el Patio Árabe con su espectacular decoración de estilo neonazarí que le deja a uno con la boca abierta.


Este edificio se empezó a construir en el año 1847 habiéndose restaurado entre los años 2006 y 2009 dotándolo con un esplendor digno de admiración. De hecho está catalogado como monumento histórico-artístico nacional.


La biblioteca inglesa es también preciosa. Del año 1913 posee una tribuna superior de maderas bellamente talladas y sustentada por unas preciosas forjas talladas en figuras de flamencos. Contiene numerosos ejemplares antiguos.




Con la ayuda del audio guía vamos recorriendo las diferentes salas del Casino adornadas con pinturas de diferentes épocas, así como de rico mobiliario.


Una de las salas más bonitas y preciosas es el salón de Baile con techos ricamente decorados con diferentes alegorías así como retratos de ilustres murcianos.



El patio pompeyano es otro de los lugares destacados con una venus en el centro y bellas columnas. Escenas de Venus decoran este precioso patio.



La visita se hace muy amena ya que hay gran cantidad de salas a visitar, una gran colección de pinturas del siglo XIX español, algunas esculturas de bronce que probablemente correspondan a una exposición itinerante, y en definitiva una entrada muy bien aprovechada ya que estamos dentro casi dos horas.






Terminada la visita de este precioso edificio que tanto nos ha sorprendido y más nos ha gustado ponemos rumbo hacia otro de los monumentos destacados de Murcia, su imponente Catedral.


Muy cerca del Casino se alza la majestuosa Catedral de Murcia, un bello edificio de estilo gótico tardío que se comenzó a construir en el año 1398. Posteriormente se han ido añadiendo diferentes complementos por lo que en la actualidad podemos hablar de un edificio con varios estilos arquitectónicos.




Pasamos al interior del templo cristiano y nos sorprende que la visita sea gratuita. No sabemos si hoy es un día en el que no cobran o la visita es gratuita todos los días, el caso es que había leído que costaba 3 euros la entrada para hacer la visita por libre.



Sin llegar a ser una de esas Catedrales góticas que tenemos en varias ciudades de España, la Catedral de Murcia sorprende por dentro y tiene unas dimensiones bastante considerables.


Podemos ir viendo las numerosas capillas con que cuenta el monumento a cada una más bonita, aunque si tuviera que decantarme por una de ellas sin duda elegiría la capilla de los Vélez por la maravillosa construcción de la misma.



Dicha capilla está cerrada teniendo que conformarnos con verla desde el exterior de las grandes rejas que impiden el acceso al interior de la misma. Pero ya desde esta pobre perspectiva se adivinan la calidad de los trabajos elaborados en su interior, una auténtica maravilla.




Aunque la Catedral no es muy grande, sí que tiene un gran número de puntos de interés que hacen que estemos en su interior casi otra hora maravillados por los tesoros que esconde.



Como conclusión a la visita de la Catedral destacaría la cuidada combinación de estilos arquitectónicos que durante el transcurso de los siglos se han ido añadiendo combinándose en sí y dando lugar a la magnífica armonía que exhibe hoy este monumento.



Cuando hemos saciado nuestra curiosidad en el interior del templo salimos a la calle para admirarlo por fuera donde nos llama la atención la zona de las cadenas, unos 90 eslabones elaborados con piedra caliza que son una auténtica maravilla y que hoy en día no se sabe a ciencia cierta cómo fueron realizados.
Leyenda de la cadena de la Catedral de Murcia



Seguimos admirando la preciosa fachada de la Catedral desde todos los ángulos posibles llegando a la Plaza del Cardenal Beluga donde también se alza el edificio del Palacio episcopal.



Nuestro siguiente punto de interés es el Museo Salzillo donde se exponen las obras del escultor barroco del siglo XVIII natural de Murcia.
Nos cuesta algo encontrarlo ya que está algo retirado de la Catedral, pero al final damos con él aunque a esta hora ya están cerrando emplazándonos hasta la tarde donde abrirán la Iglesia de Jesús aledaña al Museo y donde se exponen varias tallas.



Casi sin darnos cuenta se ha hecho la hora de comer y ahora toca buscar algún lugar para tomar algo, aunque casi lo que más apetece a estas horas es tomarse una cerveza. Por eso vamos en busca del mercado de Verónicas ubicado en la Calle del mismo nombre ya cerca del río Segura.


Este mercado es bastante grande y en él se pueden comprar un montón de productos frescos procedentes de la rica huerta murciana así como toda clase de pescados y carnes. Nosotros optamos por tomarnos un pequeño aperitivo en una coqueta cantina situada en una esquina. Para ser la cantina de un mercado de abastos los precios son algo elevados.


Justo a la salida del mercado podemos apreciar los restos de la antigua muralla árabe que se ubicaba aquí y que rodeaba la ciudad de Murcia


Ahora toca comer ya de recio y para ello vamos en busca de la famosa Plaza de las Flores un referente gastronómico de la ciudad de Murcia lleno de restaurantes donde poder tomar unas tapas típicas.


La plaza como diría el desaparecido cómico "El Pulga" está abarrotá, aunque tenemos suerte de encontrar un hueco en la barra del restaurante "La Tapa" donde damos rienda suelta a nuestro apetito.








La experiencia resulta bastante aceptable por la calidad, cantidad, rapidez del servicio y el precio que nos han cobrado, sin duda un lugar para volver.


Toca bajar la comida y hacer tiempo hasta que habrán la Iglesia donde están expuestas varias obras de Salzillo por lo que paseamos tranquilamente por las calles de Murcia descubriendo bonitos edificios y monumentos como el Teatro Romea, la Iglesia de Santo Domingo, el Palacio de San Esteban, etc.





Una vez ya en la Iglesia de Jesús tan solo tenemos que esperar unos diez minutos para que la abran y podamos admirar algunas obras de Salzillo.


Al final resulta que hasta hemos tenido suerte ya que el acceso a la Iglesia es gratuito y en ella se hayan expuestas varias obras del artista murciano que son utilizadas en las diferentes procesiones que se llevan a cabo en la ciudad.


Francisco Salzillo está considerado como el mejor escultor imaginero del siglo XVIII en España. Sus obras barrocas reflejan un realismo exquisito que rozan la perfección.



Se dedicó en exclusiva a la temática religiosa y casi siempre lo hizo en madera policromada siendo su obra el resultado de un cruce de influencias y estilos.


Nos deleitamos con el realismo de las obras que tranquilamente contemplamos, fascinados por este trabajo tan bonito y perfecto en medio de un silencioso respeto sobrecogedor.



Con este último descubrimiento ponemos punto final a la visita de Murcia que sin duda esconde muchísimo más cosas interesantes, pero donde hay que poner punto y aparte ya que seguramente haremos alguna otra visita a la ciudad que la tenemos tan cerca y que esconde tantos tesoros.



Volvemos a la Plaza Circular y tomamos de nuevo el tranvía que nos acerca al área de la ciudad. Hacemos las correspondientes labores de toma y descarga de aguas y ponemos rumbo a nuestro siguiente destino que no es otro que Cartagena donde pernoctaremos hoy.



En Cartagena elegimos para estacionar el parking de tierra que hay en la Calle Adarve de Artillería junto a la Universidad Politécnica de Cartagena, GPS: 37.599707, -0.977737, gratuito y sin servicios aunque está bastante bien situado, a unos diez  minutos andando a la Plaza del Ayuntamiento.


No estamos solos ya que hay bastantes autocaravanas así como otros vehículos. Encontramos un hueco donde estacionar sin molestar y sin más nos vamos hacia el centro de Cartagena.



Al primer lugar que llegamos es la Plaza del Ayuntamiento donde podemos admirar el Palacio Consistorial, un bello edificio modernista de principios de 1900 donde destacan los mármoles blancos  de la fachada en contraposición con las cúpulas obscuras de cinc.



La ciudad se está preparando para las procesiones que se van a llevar a cabo esta noche de Jueves Santo una de las noches grandes de la Semana Santa en cualquier parte del país. 


La Calle Mayor por donde transitará la procesión está engalanada y llena de sillas para que los cartageneros y visitantes puedan ver cómodamente el paso de las procesiones. Las calles del centro están abarrotadas de gentes que tranquilamente esperan el comienzo de las típicas procesiones.



La noche se nos echa encima y tras comprar algunos productos típicos en una panadería nos retiramos al parking a descansar ya que no somos mucho de ver procesiones.
Mañana será otro día el cual dedicaremos a visitar Cartagena detenidamente ya que en la anterior ocasión que estuvimos aquí nos faltaron muchas cosas que ver.






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