8 de febrero de 2016

Verano 2015, caldo e tigri. Italia (3ª parte)


Tercera entrega de este viaje de verano del 2015. Esta parte solamente se va a componer de dos destinos. Parece poco pero es que las ciudades de Florencia y Venecia dan para mucho y hay bastante que ver, sobre todo en la perla del Adriático, Venecia.

Itinerario Siena-Florencia

Nos acostamos ya algo tarde anoche a ver si venía es frescor de la noche, algunos nos tuvimos que quitar hasta la camiseta para poder resistir el calor, pero al final hemos podido conciliar el sueño. Además el parking es un buen lugar pare pernoctar, hemos estado muy tranquilos toda la noche.
Amanece un nuevo día y como ya teníamos pensado, en vez de tirar más hacia el sur, ponemos rumbo al norte a ver si los rigores de este tórrido verano se desvanecen o se alivian.

Situación del área en Florencia

Transitamos por autopista todo el trayecto sin que la misma mejore por estas latitudes, una vez más nos asombramos del mal estado de las carreteras italianas. Ya me lo decía un italiano hace varios años que las carreteras eran pésimas, cosa que no terminé de creer en aquel momento, pero ahora que las sufrimos podemos dar fe que es verdad, por lo menos en La Toscana, ya veremos cuando subamos hacia Venecia y las Dolomitas.

Entrada al área de Florencia

A la entrada de Florencia nos encontramos un pequeño atasco y podemos apreciar la manera tan peculiar con la que conducen algunos italianos, pero nada que no tenga solución. Nos dirigimos al área que tenemos seleccionada y al pasar por un mercadillo paro para comprar algo de fruta.

Área en Florencia

Al fin llegamos al área que está ubicada en la Vía Michele Mercati, al norte de la ciudad. Nos metemos para adentro y vemos una barrera y una caseta donde está el responsable de este curioso parking. Me indica el chico que las 24 horas salen por 15 euros. Tomamos el ticket y para dentro.
Esto no es que sea un área propiamente dicha, es un parking compartido donde hay bastantes autos estacionadas pero que sus dueños las dejan aquí todo el año, por eso no vemos nadie pululando por aquí, mejor para nosotros. Nos ponemos en el mejor sitio, debajo de unos árboles, donde podemos sacar el toldo y tenemos al lado la manguera. Que bien, aquí la operación manguerazo va a llegar a su punto más álgido de todo el viaje.

Campamento improvisado

Este parking está habilitado evidentemente para las autocaravanas, y además para los visitantes de todas las instalaciones que hay aquí: piscina, pistas de tenis, restaurante, auditorio, etc. Voy a inspeccionar el entorno y veo que hay una buena piscina donde los chavales se pueden bañar, eso sí no es barata, unos 5 0 6 euros cuesta, pero con este calor que hace hoy merecería la pena.
GPS del parking: 43 47 44 N 11 14 52 E.

 Operación manguerazo

Les comento la posibilidad de darse un chapuzón en la piscina, pero la desestiman, se han aficionado al manguerazo que básicamente consiste en duchas de agua fría para bajar la temperatura corporal, y cuando vuelve a subir pues otro manguerazo y así podemos aguantar el calor de este día que pensamos es el más caluroso desde que iniciamos el viaje. Tanto es así que nos da pereza salir a estas horas de la mañana, comeremos tranquilamente a la sombra y cuando el sol haya bajado un poco nos marcharemos al centro de Florencia.

Plano de Florencia

Investigo un poco más y confirmo que en la misma calle a unos 60 metros de la entrada al parking hay una parada del bus, concretamente la línea 4 pasa por aquí. En la misma esquina del parking hay un bar donde se compran los billetes, cosa que hago para esta tarde no perder tiempo.
Combatimos en la sombra a nuestro peor enemigo el sol, pero nuestros amigos los mosquitos tigre no se han olvidado de nosotros y parece que aquí forman parte del patrimonio, hay que ver como muerden estos bichos. A Mati y Paula les toca el gordo y se ven atacadas de una manera despiadada. Yo particularmente me estoy librando de ellos, parece que mi sangre no les atrae.

Manguerazo va, manguerazo viene

La cosa es que las mordeduras de los tigres se hacen visibles nada más producirse y les causan unos sarpullidos en la piel que yo nunca los había visto y que por momentos nos ocasiona preocupación pues dicen que les escuece mucho. Ya veníamos preparados con repelente del más fuerte que encontramos en una farmacia de casa y con una crema para aliviar las mordeduras, pero parece que no hacen efecto contra estos devoradores de personas. Una vez en el centro buscaremos algo más efectivo, porque si no el viaje se nos va a complicar por esta causa. Tampoco se pueden tapar porque entonces el calor es insoportable por lo cual no vemos solución a esto.

Piazza dell´Unita Italiana

Hacemos ánimo a pesar del intenso calor que hace y nos ponemos en marcha. Vamos a la parada del bus situada a unos 60 metros del área, linea 4 y tras esperar unos 10 minutos llega el bus que nos va a llevar al centro de Florencia.
Vamos recorriendo esta parte de la ciudad y observamos una cierta dejadez, bastante suciedad, jardines secos y muy mal cuidados, algo que contrasta con el centro eminentemente más turístico y por ello más cuidado, aunque no se entiende bien cómo una ciudad con tantos visitantes no esté mejor cuidada.
Sobre 15 minutos después pasamos por la estación y al momento llegamos a la Plaza de la Unidad Italiana donde está la última parada del bus.

Santa María Novella

Lo primero que vamos a hacer es buscar una farmacia para comprar un repelente de mosquitos tigres y una crema para aliviar las mordeduras. Encontramos una farmacia y le intentamos hacer comprender al dependiente que nos de lo más fuerte que tenga. Nos hace gracia que éste llega a hacer el gesto de morder en clara referencia a la voracidad de estos bichos voladores.
Estamos al lado de la Plaza de Santa María Novella donde se haya la bonita Iglesia que le da nombre a la plaza. Nos conformamos con verla por fuera mientras nos tomamos unos helados para aliviar el insoportable calor que está haciendo esta tarde y que nos parezca que es imposible que haga más calor, solo encontramos alivio cuando estamos a la sombra.

Duomo, Florencia

Nos encaminamos a la Plaza del Duomo donde se yergue una maravilla de edificio, la catedral de Santa María dei Fiore o Duomo. Ante nosotros aparece su silueta tal y como la recordábamos, un precioso monumento de piedra blanca con mármol color rosa, un esbelto campanario y una cúpula sencillamente perfecta diseñada por Brunelleschi.


Nos vamos acercando atraídos como una abeja a una flor repleta de rico polen. A esta hora el baptisterio ya proyecta sus sombras en la facha de la Catedral gótica que se empezó a construir en el año 1296 y que requirió más de 130 años para terminarse.

Puerta del baptisterio

Mientras el resto de la tropa se hacen fotos con el fondo de la Catedral, yo dirijo mi interés en la magnífica puerta del Baptisterio más conocida como la puerta del paraíso obra del escultor y orfebre italiano Lorenzo Ghiberti que la comenzó en 1425 y no la finalizó hasta el 1452 que representa escenas del Testamento, a pesar que esta es una réplica.

Palazzo Vecchio

Seguimos callejeando por las concurridas calles de Florencia y enseguida llegamos a otro punto de interés en esta bella ciudad llena de tesoros, la Piazza della Signoria, donde destaca el esbelto Palazzo Vecchio.

Fuente de Neptuno

Aquí se hayan expuestas una gran cantidad de obras de arte, sobre todo en la logia de los lanceros, podríamos considerarlo como un museo al aire libre lo que hace de esta plaza la más bonita de todo Florencia.

Perseo sosteniendo la cabeza de medusa

David de Miguel Angel, copia

Una de las esculturas más fotografiadas es la réplica del David de Miguel Angel. Nos cuesta trabajo poder hacernos con ella una fotografía debido a la gran cantidad de gente que hay en la plaza.

Galería de los Uffizi

Atravesamos el patio de uno de los museos más importantes del mundo, la Galería de los Uffizi que contiene una gran colección de obras de arte que ya visitamos la primera vez que estuvimos en Florencia y que recomiendo encarecidamente visitar por lo menos una vez en la vida pues merece la pena.

Río Arno

Tras dejar la Galería llegamos ahora al río Arno donde nos espera otro de los platos fuertes de Florencia: el Ponte Vecchio de origen medieval aunque no fue hasta el Renacimiento cuando le confirió su actual aspecto.

Ponte Vecchio

Parece ser que antiguamente el puente estaba lleno de carnicerías que actualmente han sido sustituidas por platerías y orfebrerías que le dan más prestigio que los anteriores comercios.


El caso es que es un monumento muy bonito que no hay que perderse, y admirar como las casas se agolpan en el puente lo que le confiere una verdadera originalidad difícilmente de ver en este tipo de construcciones.

Palazzo Pitti

Tras atravesar el río Arno por el Ponte Vecchio llegamos a la Piazza de Pitti donde está ubicado el Palazzo Pitti un edificio renacentista que data del año 1458 que fue residencia del banquero florentino Luca Pitti el cual no debía tener problemas de dinero el hombre por lo que se ve por fuera.
A estas horas ya está cerrado y no se puede visitar sus instalaciones que albergan un museo, galerías y jardines.

Santo Spirito

Seguimos recorriendo las calles de Florencia y llegamos a la Plaza de Santo Spirito donde hay bastantes terrazas con gente cenando pues ya va siendo hora de echarle algo al estómago. Vemos que la gente se sienta en las escaleras de la Iglesia para comerse unas pizzas que tienen muy buena pinta.


Investigamos un poco y averiguamos que las compran de una pizzería cercana por lo que nosotros hacemos lo mismo. Encargamos tres pizzas que nos están muy buenas la verdad, además enfrente tenemos un local donde compramos la bebida. Cenamos como mucha gente que hay en la plaza, muy buena elección.


Una vez que hemos cenado y descansado nos encaminamos de nuevo hacia el río que travesamos por otro puente desde donde se ve una preciosa panorámica del Ponte Vecchio y de las casas que lo rodean.


Volvemos hacia el centro de la ciudad cuando ya es de noche. Vamos paseando tranquilamente por una de las calles peatonales y al pasar por una Iglesia oímos música dentro, por lo que pasamos y tenemos la suerte de ver un concierto en directo y además gratuito.


Estamos como media hora escuchando el concierto que en este tipo de recinto tiene todavía más interés. Salimos de la Iglesia y nos dirigimos de nuevo hacia la Catedral perfectamente iluminada. Y si de día es bonita de noche es casi más interesante de ver.

Basílica San Lorenzo

A estas horas es una delicia pasear por Florencia, no como cuando hemos venido a primera hora de la tarde, por lo que caminamos sin prisa llevándonos nuestros pies a la imponente Basílica de San Lorenzo siendo el encargado de sus construcción Brunelleschi, el mismo de la cúpula del Duomo.
Decidimos poner fin a la visita por hoy, mañana será otro día ya que Florencia no se puede ver en un solo día.

Santissima Annunziata

Anoche y antes de acostarnos repetimos la operación manguerazo pues el calor era sofocante, por lo que una buena ducha de agua fría nos sentó de maravilla y pudimos conciliar mejor el sueño aunque no se duerme bien con estos calores.
Hoy toca visitar lo que nos dejamos ayer o por lo menos hasta que se nos agoten las fuerzas. Volvemos a tomar el bus número 4 que nos deja en el centro y andando nos vamos hasta la Piazza della Santissima Anunziata donde además de la Iglesia se puede ver el Palacio Grifoni.

Duomo, Florencia

De nuevo vamos hacia la Plaza del Duomo contemplando nuevamente este magnífico monumento que uno no se cansa de ver y al mismo tiempo preguntarse cómo pudieron hacer una cosa así. No intentamos visitarlo ya que las colas son interminables y además ya la visitamos la primera vez que estuvimos en Florencia llegando incluso a subir a la cúpula donde se tiene unas vistas excepcionales de toda la ciudad.

Casa de Dante

Nos dejamos llevar por nuestros pies e intentamos encontrar la casa natal de Dante, el famoso poeta italiano nacido aquí en Florencia en el año 1265 y cuya obra más conocida es la Divina Comedia, aunque no llegamos a pasar a lo que actualmente es un museo sobre su vida y obra.

Basílica de la Santa Cruz

Seguimos paseando por la ciudad llegando ahora a la Plaza Santa Croce, lugar donde se ubica la Basílica del mismo nombre, también conocida como templo de las glorias de Italia por la abundancia de sepulcros monumentales que albergan los restos de importantes personajes de la época como Miguel Ángel o Galileo Galilei.

Claustro

Preguntamos a los zagales si quieren pasar a verla por dentro, cosa totalmente recomendable, pero se niegan a ello, no les interesa mucho. Por el contrario, nos sentamos en las escaleras de la puerta bajo la sombra que proyecta la Iglesia mientras nos entretenemos viendo a los niños dar de comer a las palomas que no tienen ninguna vergüenza ya que se suben por todas partes ante la risa de los turistas que contemplamos la graciosa escena.

Diferentes conos para helados


Volvemos de nuevo hacia el centro de la ciudad y vamos en búsqueda del famoso "Porcellino" ubicado en la Piazza del Mercato Nuovo muy cerca de la Plaza della Signoria.

El Porcellino

Se trata de una figura de un jabalí de bronce con el morro muy pulido debido a que miles de turistas frotan la nariz del puerco, después se pone una moneda en la boca, si la moneda cae debajo de la reja, donde cae el agua, traerá buena suerte, de lo contrario no la traerá, vamos que es una gansada pero había que verla.

Mercado nuevo

El caso es que hay bastante aglomeración de gente por aquí viendo el famoso puerco, por lo que prevengo a mi gente para que estén atentos por si hay descuideros y nos den algún susto, cosa que afortunadamente no llega a ocurrir.
A cambio aprovechan para visitar algunas tiendas de ropa donde gastar algo de dinero, pensando que por aquí deben regalar la ropa o habrá algo diferente a las tiendas de casa, pero qué le vamos a hacer hay que tener tiempo para todo y la visita de tiendas es algo que también es necesario. Mientras, yo espero observando el continuo ir y venir de turistas y residentes de la ciudad.

Plaza de la República

Se va haciendo hora de comer y el calor empieza a complicar la visita, se hace bastante pesado estar caminando por las calles y más cuando se atraviesa por zonas donde no hay sombras. Agobiados de tanto calor decidimos irnos al área a comer allí, descansar un rato y poner rumbo hacia el norte a ver si por Venecia hace menos calor y se puede soportar mejor esta angustia.

Itinerario Florencia-Venecia

Tras comer bajo la sombra de los árboles y del toldo de la auto con el consiguiente manguerazo, tras vaciar y cargar aguas, a media tarde pagamos el área y nos marchamos de Florencia dirección a Venecia.

Situación del parking de Tronchetto

Nos despedimos de la joya de la Toscana con sensaciones algo contradictorias. Por un lado positivas dada la belleza de Florencia, el museo que contiene en su interior, el arte a raudales que fluye en cualquier lugar de la ciudad. Y por otro lado hemos descubierto otra ciudad, la menos turística, la que no se ve cuando te llevan al centro en un viaje organizado donde sí que está todo limpio y cuidado. Ya tenemos ambas sensaciones y las dos caras de la misma ciudad, aunque nos ha decepcionado un poco, nos gustó más la primera vez que la visitamos. Bien es cierto que no hacía el mismo calor que nos hemos encontrado en esta ocasión y esto condiciona bastante. Por tanto, y como consejo, el verano no es la mejor estación para visitar Florencia.

Situación del parking y embarcadero de Tronchetto

El trayecto entre Florencia y Venecia se hace por autopista, o por lo menos así lo hacemos nosotros. Después de salir de Florencia los primeros kilómetros se recorren sin complicaciones, pero cuando se empiezan a subir los Apeninos, la carretera se hace estrecha y serpenteante. Ello unido a la gran cantidad de camiones que circulan por esta autopista y la ausencia de arcén en algunos tramos, hace que la conducción sea por momentos estresantes y haya que estar muy atento a la conducción.
De nuevo me sorprendo como en Italia no tienen carreteras mejores, es algo que no llego a entender. Malas y mal cuidadas soportando un intenso tráfico y además de pago. A partir de Bolonia, habiendo dejado atrás las montañas, la cosa cambia y la autopista pasa a ser autopista, no la nacional que hemos traído hasta ahora. Nos cuesta 20 euros todo el trayecto, no está mal.

Entrada al parking

Parking de Tronchetto

Había estado mirando varias alternativas cuando preparaba la ruta y llegábamos a Venecia. Desde campings hasta áreas con mejores servicios que Tronchetto, pero al final me decidí elegir este parking por estar mejor situado que el resto de alternativas. Que es algo caro?, bueno puede ser, pero el tiempo que ahorras en desplazamientos y el dinero que también te ahorras en vaporettos es algo que decantó esta opción.
Vamos a ver, el parking es el que utilizan los autobuses y turismos que vienen a Venecia. Evidentemente ellos tienen la parte más cercana al embarcadero y las autocaravanas ocupamos la parte más alejada. Cuando entras al parking hay una barrera que se levanta cuando sacas el ticket donde queda reflejada la hora y día de entrada.

Parking Tronchetto

El GPS del parking es este: 45 26 36 N 12 18 21 E, situado dentro de la isla de Venecia. El precio en Julio de 2015 para nuestras autocaravanas es de 21 euros las 12 primeras horas y las siguientes 12 horas cuesta 16 euros o lo que es lo mismo, 37 euros las 24 horas. Eso sí, hay que tener en cuenta que el precio va por tramos de la forma indicada, por lo que si te pasas de tramo aunque sea media hora, pagas el tramo entero. Esto hay que evitarlo para evitar pagar de más.
Dispone de toma de luz y agua, lo que no he visto es para tirar el poti. A unos 400 metros está la parada del vaporetto. y en la zona donde aparcan los autobuses todos los días se instala un mercadillo destinado a los guiris que visitan la ciudad.
Tras instalarnos y como aún queda tarde nos vamos al embarcadero para visitar la ciudad.

Embarcadero

Venecia nos ha recibido con un fresco que no esperábamos y que agradecemos enormemente pues ya eran muchos días de calor los que hemos soportado. Es más, hay amenaza de tormenta, aunque pienso que esta tarde no va a llover. Pero una vez en el embarcadero vemos con preocupación que las nubes van a más. Nos hemos dejado la claraboya del techo abierta por lo que me acerco corriendo a cerrarla no vaya a ser que llueva al final. Cuando vuelvo corriendo al embarcadero me dicen que el vaporetto ha venido y se ha marchado, jolines que rabia.

Plano de las líneas del vaporetto

Toca esperar a que llegue el próximo. El recorrido desde esta parada de Tronchetto que pertenece a la línea 2, lo puedes hacer en dos direcciones, hacia la Plaza de San Marcos en un sentido o en otro. Si coges hacia la derecha tarda más que si lo tomas en sentido izquierda. Esto es porque hacia la derecha hace más paradas en diferentes islas y por lo tanto el trayecto dura más. Aunque al final llegas a la Plaza de San Marcos el punto más turístico de Venecia. Por tanto si quieres llegar antes, hay que tomar el vaporetto que va hacia la izquierda y en poco tiempo estaréis en Rialto.

Plano de Venecia


Como hemos perdido el que iba dirección Rialto tomamos el siguiente aunque éste va hacia la derecha y por tanto tarda más en llegar a la Plaza de San Marcos. A todo esto no hemos podido sacar los billetes ya que la oficina donde los expiden a estas horas está cerrada y las máquinas no funcionan, por lo que nos subimos al vaporetto sin billetes, algo pasará.
Recordar que el precio del billete es de 7,5 euros y se puede utilizar durante una hora. Algo caro pero existe otra opción que nosotros cogeremos mañana: la City Pass Venecia con varias opciones. Nosotros pagaremos 20 euros por cabeza que nos dará derecho a tomar todos los vaporettos incluidos los que van a las islas durante 24 horas.

Plaza de San Marcos

También existe la posibilidad de pagar 30 euros para 48 horas, 35 euros para 72 horas, etc. El precio de las góndolas es otro cantar, suele salir por unos 80 euros por unos 40 minutos aunque cuando empieza a anochecer el precio suele subir a los 100 euros. También es cuestión de saber regatear. Si se quiere ahorrar dinero y conformarse con un sucedáneo, por 2 euros te pasan de una orilla a otra del Gran Canal en una góndola. Este servicio se llama Traghetto.

Puente de los Suspiros

Por fin llegamos a la Plaza de San Marcos. Ya son las diez y media de la noche, un poco tarde, pero nos gusta de ver las ciudades de noche. Tienen un encanto especial y más romántico. Además encontramos una Plaza prácticamente vacía.

Palacio Ducal


A estas horas quedan pocos turistas aquí y con todo prácticamente cerrado la atención, básicamente, se centra en los diferentes cafés y restaurantes que ofrecen música en directo que hace las delicias de los que nos acercamos a oírla.


Un halo de romanticismo envuelve la Plaza a estas horas. Animados por los acordes de New York, New York de Frank Sinatra, Mati y yo nos atrevemos a pegarnos un baile ante el asombro y la vergüenza de Paula y Alejandro.


Hasta que la lluvia hace acto de presencia y tenemos que correr a resguardarnos bajo un soportal de la Plaza. Mientras contemplamos la bonita postal que nos ofrece este maravilloso lugar. Nos sentimos felices por estar aquí y además con nuestro hijos después de haber visitado Venecia hace ya 22 años en nuestra luna de miel.



Al contrario que nos ha ocurrido con Florencia donde repetir no ha terminado de engancharnos, Venecia ha sido todo lo contrario. Es de esos lugares que, habiendo repetido, la segunda vez te ha gustado incluso más que la primera y eso no suele ocurrirnos con frecuencia. Pero Venecia pienso que es algo más, una ciudad sorprendente y maravillosa donde siempre se descubren cosas nuevas y que nunca defrauda.
Como la noche no acompaña, en Rialto cogemos un vaporetto que nos acerca esta vez en menos tiempo al parking de Tronchetto. Como primera toma de contacto con la ciudad no ha estado mal y lo hemos aprovechado.

Lugar donde se compran los billetes

Amanece un nuevo día radiante pues la tormenta de anoche se fue pronto y refrescó el ambiente lo que nos ha permitido dormir plácidamente por primera vez en muchos días. El plan de hoy es visitar tres islas: Murano, Torcello y Burano. Para ello compramos el billete de 20 euros por cabeza que nos servirá para las próximas 24  horas. Los billetes se sacan en un edificio de recepción de visitantes que hay al lado del embarcadero. Pagamos con tarjeta sin problemas.


Esta vez el vaporetto llega pronto y tomamos el que va hacia la izquierda dirección Rialto. Cuando lleguemos al puente, otro de los puntos más visitados de la ciudad, nos bajaremos y seguiremos andando dirección a la Calle Fondamente Nove que es donde podremos tomar el vaporetto que nos llevará a las tres islas.


Anoche hicimos este mismo trayecto en sentido contrario y debido a la oscuridad de la noche no se podían apreciar todos los detalles que ahora tenemos la oportunidad de ver.




Al fin en Rialto nos bajamos y con el navegador en mano nos encaminamos hacia el embarcadero de las islas. Me recuerdan estas intrincadas callejuelas de Venecia a la Medina de la ciudad marroquí de Fez, donde es tan fácil perderse y desorientarse. Además con la dificultad añadida de los canales, que le cortan a uno el paso teniendo que retroceder y buscar un paso alternativo, una gozada vamos.

Basílica de San Giovanni y Paolo

Interior de la Basílica

Servicio de ambulancia de Venecia


La verdad es que dejarse perder por las callejuelas y canales de Venecia es una auténtica gozada. A cada esquina aparece algo realmente bonito. Un canal más bonito si cabe que el anterior. Un rincón de fábula. Una preciosa fachada de uno de los innumerables palacetes de Venecia. Una perspectiva perfecta de una postal de ensueño, en definitiva una borrachera de perfección y armonía difícil de superar.

Embarcadero de las islas

Al final llegamos al embarcadero y vemos varios por lo que tras preguntar por el vaporetto que va hacia las islas esperamos en nuestro embarcadero que nos trasladará por mar a nuestro siguiente destino.

Las 3 islas que visitaremos

Cuando llega nuestro medio de transporte, nos subimos a él e iniciamos la ruta. Al primer lugar que llegamos y paramos es a la cercana isla de San Michele que es un enorme cementerio.

San Michele

Murano

Llegamos a la primera de las islas, Murano. Decir que si se quiere en vez de parar aquí, se puede seguir más adelante y parar en la siguiente isla. Osea que la ruta es circular y uno puede elegir donde y cuando apearse. Además en Murano al ser una isla grande hay otras dos paradas más. Nosotros nos bajamos en la segunda, más cerca del centro.


Murano es la más grande de las islas sin contar, claro está, la propia Venecia. Está situada aproximadamente a un kilómetro de ésta y es famosa por la artesanía de vidrio por lo que es internacionalmente conocida. En la isla viven unas seis mil personas dedicadas íntegramente al turismo y a la elaboración del vidrio de Murano


Iglesia de Murano

Interior de la Iglesia

Gran Canal de Murano

Vemos que, afortunadamente, no hay gran presión de turistas lo que hace que se pueda caminar por las calles tranquilamente. Evidentemente acercarse hasta las islas no lo hace todo el mundo que llega a Venecia por lo que Murano es si cabe más auténtica que Venecia


Basílica de Santa María y Donato


Una de las atracciones de la isla es visitar un taller de vidrio para contemplar los trabajos de talla y elaboración de este material. Vemos uno, pero el acceso está prohibido para los turistas. Imagino que los que vamos por libre nos deniegan la entrada, los grupos debe ser otra cosa. Pero no vemos que se puede pasar a ninguno por libre, aunque sí es cierto que vemos como algunos trabajadores están comiendo por lo que puede ser que sea su tiempo de descanso y cierren para evitar ser molestados. Nos hubiera gustado pasar a algún taller la verdad, para apreciar este difícil trabajo.



A cambio visitamos algunas tiendas donde hay expuestas verdaderas obras de arte y donde, aparte de objetos fuera de nuestro alcance, sí que se pueden comprar otros que son muy bonitos y más acordes con nuestros bolsillos.


Va avanzando la mañana y el calor empieza a hacer estragos. Vamos buscando las escasas sombras que nos niegan las bajas casas de Murano. Pasamos a un bar a tomarnos algún tentempie y a refrescarnos algo para poder aguantar mejor estas altas temperaturas que combinadas con la alta humedad que hay aquí, hace que sea inaguantable. Que poco se parece el día de hoy a la tarde de ayer.


Catedral de la Asunción y Santa Fosca, Torcello

Terminamos de ver Murano y nos vamos hacia el embarcadero para visitar la segunda isla: Torcello.
Es la isla más alejada de las tres por lo que tardamos un buen rato en llegar a ella. Había leído al preparar la visita a este lugar que la isla más virgen y auténtica era Torcello y que la Catedral Bizantina de la Asunción era una maravilla.


Lo que pasa casi siempre es que una cosa es lo que se lee y otra muy distinta lo que uno ve cuando se visitan los lugares que previamente ha leído. De momento hace un calor insoportable, el lugar donde te deja el vaporetto está muy retirado de las Iglesias. No hay ninguna sombra en todo el trayecto donde resguardarse del inclemente sol de la una del mediodía.


Con todos estos mimbres nos encontramos que cuando llegamos cansados a los monumentos, encima nos piden pagar la entrada y no es barata que digamos. Nos apetece más sentarnos bajo la sombra en vez de pasar a ver las Iglesias.


No terminamos de captar tanta belleza como había leído. Está todo en obras, muy restaurado, por lo que tras las fotos de rigor para decir que hemos estado aquí nos damos la vuelta en busca del siguiente vaporetto que nos lleve a la última de las islas, Burano.


Lo que sí es cierto, es que Torcello está muy poco masificada. No hay prácticamente casas, solo un restaurante, un canal y para de contar, vamos un lugar ideal para perderse. Pero en resumidas cuentas se puede dejar de visitar esta isla pues no nos aporta nada especial. O por lo menos a nosotros no nos ha aportado nada reseñable que contar.

Cuadro de Burano

Tomamos de nuevo el vaporetto y nos desplazamos a Burano isla famosa por los colores de sus casas y por los encajes hechos a mano. La isla actualmente cuenta con unos cuatro mil vecinos.

Encajes de Burano


Si Torcello nos ha supuesto una pequeña decepción, con Burano ocurre todo lo contrario. Desde que uno se baja del vaporetto la isla le engancha a uno y las sensaciones que se viven paseando por sus calles y sus pequeños y coquetos canales ejercen una especie de influjo mágico.


Las bajas casitas, antaño de pescadores, maquilladas con vivos y alegres colores, consiguen que te quedes boquiabierto y estupefacto, como  no creyéndote que esta paleta de colores y tonalidades sea real, sino más bien de cuento, un cuento en el que uno está dentro y del que no quiere salir.


Mis pies no quieren moverse, se quedan anclados contemplando esta armonía, este éxtasis de belleza y perfección. Solo consigo moverlos cuando observo que más adelate hay otro rincón, otra perspectiva, si cabe aún más bella. Y es entonces cuando raudo me dirijo a descubrir otra visión, otra sensación que compite con igual belleza que la anterior.



Cansinamente me voy moviendo detrás de mi gente, volviéndome a cada instante para ver otra perspectiva por donde acabamos de pasar, llenando mis saturadas retinas de preciosos rincones. Intentando captar la esencia de Burano, preguntándome cómo es posible la existencia de un lugar así.


Intento conseguir que toda esta belleza se quede reflejada en mi cámara de fotos. Para que luego, en casa tranquilamente, me siente delante de la pantalla del ordenador y las sensaciones que estoy viviendo ahora, vuelvan a fluir en el tiempo y en el espacio. Pero me temo que no se ha inventado ninguna máquina que sepa captar algo de esta armonía y belleza.


Ya va siendo hora de echarle algo sólido a nuestros hambrientos estómagos, por lo que buscamos una pizzeria-Spaghetteria y en una terraza comemos y nos relajamos. A pesar de estar en una isla algo apartada donde los precios podrían ser más altos, nos sorprende gratamente que no es así y que se puede comer muy bien por unos 15 euros por cabeza.

 Iglesia de San Martino


Después de comer continuamos la visita de la pequeña isla de Burano descubriendo el inclinado campanario de la Iglesia de San Martino además de otros preciosos rincones.


Tranquilamente vamos recorriendo calles y canales de la isla, deteniéndonos a cada instante, haciendo mil fotos, curioseando todos los callejones. Admirando los llamativos colores de las casas, atravesando puentecitos de madera de cuento. En definitiva, viviendo nuestra aventura en este cuento que el día de hoy nos ha regalado y del que guardaremos un bello recuerdo.

Lo típico de Burano

No nos podemos marchar de Burano sin llevarnos algo físico de aquí. Algo que en casa lo veamos y nos transporte en el espacio-tiempo hasta esta isla. Al final compramos unas pinturas de unas casas, quizás lo más típico que se pueda comprar junto a los encajes.

Haciendo encaje

Embarcadero de Burano

Concluimos nuestra visita a esta maravillosa isla de Burano y, sin ningún género de duda, ha sido la que más nos ha gustado de las tres que hemos visitado hoy. El consejo a cualquiera que llegue a Venecia es que dedique un día a visitar estas islas y si no se dispone de mucho tiempo, por lo menos que sea Burano la elegida, no se arrepentirá nadie que venga hasta aquí.

Vaporetto de las islas

De nuevo cogemos el barco, pues es más grande que los vaporettos que navegan por el Gran Canal de Venecia. Una vez iniciada la marcha nos damos cuenta que este va en sentido contrario al que hemos venido. Pasa por Punta Sabbioni por lo que tarda más tiempo en hacer el trayecto.


Al fin llegamos a Venecia y aprovechamos lo que queda de tarde para perdernos por sus callejuelas y hacer alguna que otra compra.


Iglesia de San Zacarías

Me asombra la cantidad de Iglesias, Palacetes y Casonas que hay en Venecia. Sale uno de una esquina y ante ti aparece una preciosa Iglesia, en este caso la de San Zacarías, un bello canal, una coqueta plaza y todo ello cargado de una rica historia.

 Interior de la Iglesia

Góndola nupcial

Tenemos la suerte de presenciar unos novios que acaban de casarse, dirigiéndose a una preciosa góndola ricamente decorada como manda la tradición, al igual que los gondoleros. En esta ciudad debe ser lo más esta celebración.


 El amor siempre presente en Venecia



La tarde va llegando poco a poco a su fin y a estas alturas del día ya estamos algo cansados de estar todo el día por ahí. Además el cansancio también se debe al fuerte calor que ha hecho hoy, por lo que decidimos marcharnos al Puente de Rialto para tomar un vaporetto que nos lleve a Tronchetto y cenar y descansar tranquilamente.

Gran Canal, Venecia

Rialto, Venecia

Buscamos en el Gran Canal el servicio de traghetto, esas góndolas que por 2 euros te cruzan a la otra parte del Gran Canal, pero justo cundo llegamos a una de estas paradas finaliza el servicio, por lo que nos quedamos con las ganas de subir a una góndola, hubiera sido el colofón perfecto.



A esta hora de la tarde el sol va dejándose caer poco a poco en el horizonte, regalándonos sus último rayos que se reflejan en las aguas de los canales y las fachadas de las casas de Venecia dándole un tono de romanticismo difícil de superar.


Es a estas horas cuando, cámara en mano y subido a un vaporetto recorriendo el Gran Canal, se inmortalizan bellos lugares de esta encantadora e inmortal ciudad que es Venecia.


Puesta de sol desde Tronchetto

Llegamos al parking y una vez en la auto tras ver una preciosa puesta de sol y como ha quedado una estupenda noche, sacamos la mesa y las sillas para cenar. Descansamos un buen rato y decidimos volver  la ciudad para despedirnos de ella.


Efectivamente no nos podemos marchar de Venecia sin dar otro paseo por sus calles y canales. Es tal el influjo que ejerce la ciudad que sacando fuerzas de flaqueza tomamos de nuevo el vaporetto hacia la Plaza de San Marcos por el trayecto más largo.



Esta noche es más temprano que cuando vinimos ayer, por lo que aún queda más bullicio de gente por la Plaza y sus aledaños. Nos recibe el precioso Palacio Ducal y la Basílica de San Marcos, ambos cerrados a esta hora. No nos hemos planteado su visita por haberlo hecho la primera vez que estuvimos aquí y porque los chavales no han sentido curiosidad de ver estos monumentos por dentro.



Se respira el mismo romanticismo que anoche. Los cafés compitiendo por captar a los clientes, para lo cual ofrecen música en directo que hace la delicia de los viandantes que vamos de uno a otro atraídos por románticas baladas que nos hacen vivir Venecia con más intensidad si cabe.



Salimos de la Plaza de San Marcos sin itinerario, dejándonos llevar por nuestras sensaciones, descubriendo placitas con coquetas Iglesias. Canales que tienen un verdadero encanto a estas horas de la noche, más misteriosos. Algún que otro callejón sin salida o que llevan directos al agua del Gran Canal. Provocando en nosotros sensaciones de desorientación, bendita desorientación en esta ciudad. Estaría horas sin encontrarme en Venecia, descubriendo cada rincón de esta ciudad.

Rialto

Pero van siendo ya horas que el cuerpo va pidiendo el descanso del guerrero. Todavía queda viaje y para que mañana estemos en condiciones de seguir nuestra ruta, sobre todo yo que me toca conducir, toca retirarse a la auto para dormir y descansar. Llegamos al famoso puente de Rialto que está siendo sometido a una limpieza de cara, nos hacemos unas románticas fotos con este puente de fondo, el puente de los amores y nos despedimos de Venecia con unas sensaciones que no habíamos vivido la primera vez que la visitamos.
Nos ha sorprendido muy gratamente la visita a esta ciudad tan conocida, cercana, acogedora y seductora. Con la capacidad de sorprenderte siempre, Venecia inmortal y romántica.



7 comentarios:

Patricia dijo...

¡Qué belleza y cuántos recuerdos!
Me ha encantado revivir los viajes a Italia. Aunque todavía no hemos ido en furgoneta, quizá lo hagamos pronto. Sería fantástico volver.
He leído con detenimiento al tiempo que disfrutaba de las imágenes.
Muchas gracias y hasta pronto.
vivriviajandoenfurgo.blogspot.com

alfredo sarria dijo...

Pues no lo has leído completo Patricia, ya que la entrada me ha dado problemas y no he podido terminarla hasta las doce de la noche de este día 9 de Febrero. Por tanto te recomiendo que la termines de leer.
Por cierto, gracias a ti por leer el blog, yo os leo habitualmente.
Un saludo.

alfredo sarria dijo...

Por cierto Patricia, os he añadido con tu permiso a mi lista de blogs.
Muy interesante.

Patricia dijo...

Alfredo, felicidades. Lo he leído completo y me ha llevado a cada uno de los lugares que veía en las bonitas fotos. Hasta he escuchado los violines en los cafés de la Plaza de San Marcos.
Gracias por haberme invitado a leer la entrada al completo y por incluir el blog en vuestra lista. el vuestro también forma parte de mi ventanita.
Seguimos en contacto. Hasta pronto.

alfredo sarria dijo...

Un saludo Patricia.

Diego Araque dijo...

Te Felicito Alfredo por esta nueva entrada de tu blogs, he estado 2 veces en Venecia pero no he visto tanto como vosotros. Las 2 veces que hemos ido pernoctamos en un camping al otro lado del puente y que estaba muy bien comunicado con la ciudad de venecia por transporte urbano (15min), pero tu elección del parking me parece buena idea.
Saludos Diego Araque.

alfredo sarria dijo...

Hola Diego, me alegro que te guste el blog. En Venecia hay tanto por ver...
Una ciudad imprescindible.
Saludos.