24 de enero de 2019

Entre las desembocaduras del Tajo y Duero. Portugal, un paraíso amable y cercano, 2ª parte.


Castillos vivos que nos recuerdan la forma de vida que albergaban en la Edad Media, Monasterios patrimonio de la humanidad con siglos de historia y una ciudad con una de las universidades más antiguas de Europa. Eso y mucho más nos espera en esta segunda entrega por Portugal.

Día 6. Jueves 19 de Julio Peniche-Óbidos.

No madrugamos y empleamos la mañana en holgazanear y no hacer nada que no sea descansar, comemos pronto, pagamos los 45.20 euros que nos ha costado el camping estos 2 días con electricidad y ponemos rumbo hacia Caldas da Rainha para que nos pongan el cristal de la puerta.



Encontramos el taller en un centro comercial, dejamos la auto y el chico nos dice que en un par de horas regresemos. Unas compras y un helado hacen que el tiempo pase más rápido. Volvemos al taller, pagamos los 350 euros que ha costado la broma y que posteriormente nos lo abonará el seguro y ponemos rumbo a Óbidos.



A media tarde llegamos a la preciosa población de Óbidos y nos vamos directamente al área de autocaravanas ya que pasaremos aquí la noche, GPS: 39.356299, -9.156715, donde solo se paga si pasas la noche, 6 euros que hay que depositar en un cajón. Dispone de llenado y vaciado por 2 euros.


Hay un muy buen ambiente en el pueblo, mercado medieval, gentes vestidas con trajes antiguos y un puesto donde informan que se está llevando a cabo el festival medieval de Óbidos, algo que parece ser llevan haciendo unos años en estas fechas estivales.



Probablemente algo de saturación la que hay aquí. Óbidos no necesita de nada especial para ser un lugar encantador y altamente imprescindible cuando se visita Portugal. Pero si al encanto y atractivo del pueblo le sumamos la celebración de un festival medieval donde la gente puede disfrazarse con trajes medievales, la celebración de espectáculos de aquella época, la ambientación muy elaborada y el entorno del castillo, nos da como resultado un momento altamente recomendable de vivir y sentir.



Traspasar el portal de Óbidos es entrar de lleno en un lugar parado en el tiempo. Con una distribución medieval que se ha sabido y querido conservar perfectamente. Nos encontramos con un pueblecito de casas bajas encaladas de un radiante blanco en perfecta simbiosis con lineas azules, amarillas y rojas típicas de las fachadas portuguesas.




La comercial y engalanada Rua Direita es la arteria principal que recorre el pueblo desde el Portal hasta la entrada principal del castillo. Puestecitos donde nos ofrecen la famosa y típica ginja, un licor dulce a base de guindas que se bebe en una tazita hecha de chocolate que evidentemente después del trago se saborea dulcemente.






Con una leve pero permanente subida seguimos paseando por la calle principal hacia donde se dirigen la mayoría de turistas a estas últimas horas de la tarde.




El final de la calle corresponde a la Igreja de Sao Tiago a esta hora cerrada y custodiada por las imponentes torres almenadas del castillo. A nuestra derecha vemos una cola de gente ataviada con trajes y vestidos de época claramente medieval.



Preguntamos en qué consiste exactamente el Mercado Medieval que se está llevando a cabo en el interior del castillo. Se paga la entrada para visitar el interior del castillo y poder presenciar los diferentes espectáculos que se llevan a cabo y que vienen perfectamente programados en la información que nos facilitan. Por tanto decidimos pasar y vivir la experiencia.




Nos encontramos un gran ambiente en el interior con multitud de puestos donde comer y beber aunque también muchas colas para hacerlo. Consiste en los típicos mercados medievales que desde hace unos años han proliferado en cualquier ciudad de nuestra geografía. Pero aquí el escenario es sublime e inmejorable y realmente uno se llega a meter en el ambiente. 






Perfectamente ambientado en la Edad Media, y ya no digamos los que van vestidos con trajes y cómo lo viven. Además existe la posibilidad de pagar algo más donde se incluye la cena que gira entorno a la Edad Media mientras se disfruta de un espectáculo en directo.




Nosotros vemos algún que otro espectáculo y ante la imposibilidad de cenar dentro del castillo debido a la cantidad de gente que hay, optamos por bajar al parking y cenar para después retornar otra vez al castillo para seguir viendo más espectáculos.



Al terminar de cenar me da pereza subir otra vez por lo que me quedo en la auto mientras que el resto de la tripulación vuelven al castillo para seguir disfrutando de la noche en este mágico e inigualable entorno.

Día 7. Viernes 20 de Julio, Óbidos-Nazaré-Alcobaça.


Tenemos por delante otro completo día por esta parte de Portugal. La mañana la vamos a emplear en terminar de ver lo que ayer no pudimos descubrir o  nos dejamos de Óbidos, por lo que tras desayunar nos ponemos en marcha de nuevo.



Tras pasar el Portal que es donde realmente empieza lo interesante del pueblo, tomamos unas escaleras que nos suben al adarve de la muralla que rodea todo el pueblo. Nos llama la atención lo bien conservada que se encuentra toda la muralla y su considerable altura.



Si te quieres llevar las mejores postales y vistas que ofrece Óbidos no se debe prescindir de este agradable paseo por lo alto de la muralla. Realmente maravilloso es lo que podemos admirar desde las alturas, un pueblecito de casitas blancas rodeadas por gruesas murallas donde abunda la vegetación, las flores, verdes y frondosos árboles que hacen que el conjunto sea de una armonía y singular belleza difícilmente superable.




Llegamos al final del paseo donde tenemos que descender a pie de calle justo donde se abren las puertas del castillo que hoy día alberga una Pousada o lo que nosotros en España conocemos como Parador Nacional. No nos resistimos a curiosear este lugar aunque no lleguemos a alojarnos en él.






Un breve vistazo al interior de la Igreja de Sao Tiago donde no se celebran misas ya que actualmente está reconvertida en coqueta biblioteca y ponemos rumbo a zonas que ayer se nos pasaron de largo.





En la Plaza de Santa María encontramos la Iglesia del mismo nombre donde nos adentramos para descubrir la típica Iglesia portuguesa con paredes llenas de preciosos azulejos. Además de los azulejos destacan los techos bellamente decorados con vistosas pinturas.






Conocimos Óbidos hace unos años cuando estuvimos por Portugal con nuestra primera auto y nos habíamos quedado con ganas de más. Concretamente fue hace ahora 10 años, llovía y no pudimos disfrutar entonces como lo hemos hecho ahora por lo que nos marchamos muy satisfechos y con la impresión de que no será la última vez que visitemos este precioso pueblo portugués.



Dejamos Óbidos a última hora de la mañana y ponemos rumbo a la playa de Sao Martinho do Porto. Incluí en su día este lugar por si hacía calor y nos apetecía darnos un chapuzón en su inmensa playa de finas arenas.



Vemos que esta zona es muy frecuentada por autocaravanas pues las vemos en todas partes sobretodo en la gran Avenida que discurre paralela a la misma playa con dunas salvajes y sin presencia de edificaciones, un lugar realmente bonito.
A nuestra izquierda entre el frondoso bosque de pinos y en lo alto de unas dunas de arena adivinamos el mirador de Salir do Porto desde donde tienen que verse unas vistas muy bonitas de toda esta zona.



Estacionamos en la misma Avenida Marginal, GPS: 39.502258, -9.139158, gratuito y sin servicios teniendo tan solo que cruzar la calle para adentrarnos en la inmensa playa con forma de media luna con una pequeña apertura hacia el mar.
Adivinamos que esta localidad vive enteramente del turismo de playa por la cantidad de edificios turísticos que vemos al fondo, en la misma población.



Pero el día hoy no está para baños ya que corre un aire bastante intenso y hace hasta casi frío. De echo casi no hay nadie en la playa, tan solo algunas personas tomando el poco sol que luce hoy y algún valiente que se atreve a darse un frío chapuzón.
En cambio y antes de marcharnos de Sao Martinho do Porto compramos varias bolsas de estupenda fruta en un puesto al lado de la carretera. Barata y buena de verdad.


Llegamos a Nazaré a mediodía, justo a esa hora donde apetece echarse una buena cerveza fresca mientras uno contempla este espectacular lugar donde hemos llegado.



Subimos a la parte alta del pueblo, a pesar de las estrechas calles aunque llegar aquí es factible. Un gran parking de tierra nos espera, GPS: 39.604687, -9.078335, gratuito y sin servicios, algo inclinado eso sí, pero todo no se puede tener.
A cambio, este sitio es espectacular ya que nos ofrece unas vistas realmente maravillosas.




Tras hacernos un hueco entre una auto y un furgo sacamos unas cerveza, unas patatas fritas y unas olivas y mientras degustamos el sabroso zumo de cebada nos quedamos maravillados por el lugar donde estamos. Realmente de los mejores que hemos visitado en Portugal.


Y es que de por sí Nazaré es un lugar poco común y sorprende nada más subir a lo alto de este farallón rocoso donde se ubica la zona más interesante de la localidad. La parte nueva está ubicada a la altura del mar, por lo esa parte orbita alrededor de su gran playa. Para acceder aquí arriba aparte de con vehículo existe un servicio de funicular que salva en poco tiempo la pronunciada subida.


Si decidiéramos seguir por el mismo camino que hemos traído en vez de meternos en este parking, al cabo de un kilómetro llegaríamos al faro de Nazaré ubicado en lo alto de un gran acantilado y encima del fuerte Sao Miguel Arcanjo. Nos contentamos con verlo desde el parking.




Tras comer en la auto vamos a conocer esta parte de Nazaré que sin duda es lo más interesante que se puede ver. Quizás con más tiempo sería aconsejable tomar el funicular de bajada o la senda paralela y visitar también el barrio de los pescadores próximo a la playa.
Así a pocos metros del parking se ubica la Plaza donde podemos disfruta desde el mirador de Suberco de unas vistas impresionantes dado que está a 110 metros sobre el nivel del mar.


Es éste sin ningún género de dudas el lugar que contiene el mayor número de atractivos de la ciudad. A la existencia de los preciosos miradores hay que unir la presencia de varias capillas, el Santuario de Nossa Senhora de Nazaré, el Museo etnográfico y arqueológico Dr. Joaquim Manso, etc.



Algún que otro restaurante asomado al acantilado y con unas vistas inmejorables donde poder degustar algún plato típico portugués o algún pescado a la parrilla hacen que los mismos a estas horas presenten grandes colas esperando los clientes su turno en las puertas.



El Santuario de Nossa Senhora de Nazaré se alza en el extremo izquierdo de esta coqueta plaza y hacia allí nos dirigimos no sin antes detenernos unos minutos a escuchar al dúo de artistas que están deleitando a los paseantes con típica música portuguesa.


En el interior descubrimos una imponente Iglesia barroca de una sola nave construida en el siglo XVII con un altar mayor de talla dorada con columnas salomónicas. Una curiosa talla de una pequeña Virgen dando el pecho al Niño Jesús y una colección de azulejos en tonos azul y blanco que nos llaman la atención. 




Dicen de Nazaré que es la villa más típica portuguesa, no sabemos si ello es mucho decir, pero si que es verdad que cuando visitas este bello enclave uno termina enamorado de él. Y que lo archivas en esa selecta colección de paraísos que han marcado tus viajes y al que te prometes que algún día acabarás volviendo.




Y no somos surfistas atraídos por las enormes olas que, parece se forman en Nazaré, echo este que aglutina a ese peculiar y diferente mundillo acuático.
Dudamos entre quedarnos a pernoctar aquí o aprovechar que todavía queda tarde para visitar el cercano Monasterio de Alcobaça.




Decidimos al final visitar la cercana Alcobaça con su imprescindible Monasterio y así rematar este día que ha dado para mucho. Llegamos al amplio parking de Alcobaça ubicado muy cerca del Monasterio, GPS: 39.549035, -8.974984, gratuito y sin servicios aunque muy desnivelado.



Por esta parte de Portugal existen tres grandes monasterios que hay que visitar, a saber: Alcobaça, Batalha y Tomar. Si se visitan los tres se hace un descuento independientemente de donde se saque el billete conocido como "Ruta del Patrimonio". El precio de cada uno por separado es de 6 euros, si se cogen los tres el billete sale por 15 euros por lo que te ahorras tres. Además los estudiantes gozan aparte de otro descuento.


Tras sacar los billetes comenzamos la visita por nuestra cuenta ya que no hay opción de visitas guiadas. Nada más entrar llama la atención las imponentes dimensiones de la Iglesia con enormes columnas.



Al parecer el Monasterio fue empezado a edificar en el año 1178 bajo la orden de D. Alfonso Enriques el primer rey portugués para dar cumplimiento a la promesa que hizo por haber recuperado Santarém de manos moras unos años antes.


Según he leído antes este Monasterio es el menos espectacular de los tres por su falta de decoración, aunque como compensación te dejan visitar las estancias donde hacían vida los monjes de la Orden del Cister. Uno de los lugares que quizás llamen más la atención son las cocinas con unas dimensiones que más bien parecería albergar gigantes que simples y humildes monjes.




Otro de los lugares que llama la atención es el Claustro del Silencio de principios del siglo XIV donde destaca la sencillez de sus líneas.





Tranquilamente vamos recorriendo las diferentes salas abiertas al público. Subimos y bajamos escaleras saliendo a nuestro paso estancias verdaderamente maravillosas con arcos y columnas de diferentes estructuras y esbeltamente talladas.


Pero quizás las dos obras más importantes que posee el Monasterio de Alcobaça son los féretros del Rey Pedro I y Doña Inés de Castro. Son verdaderas obras de arte del gótico portugués y representan escenas de la biblia y familiares. El Juicio Final en el de Inés y la rueda de la fortuna en el de Pedro.






Las dos tumbas son impresionantes y cuentan con un grado de detalle difícilmente superable. Presentan un estado de conservación bastante bueno y uno se recrea en su visión por todos los ángulos un rato largo.




Cierran el Monasterio a las siete de la tarde y en las dos horas que hemos estado visitándolo nos ha dado tiempo suficiente a recorrer todas las estancias y obras de arte que alberga este bello monumento.
Una pequeña vuelta por las calles adyacentes al Monasterio y de vuelta a Nazaré donde pernoctaremos esta noche.


Buscamos una zona de playa para ver la bonita puesta de sol en el Océano Atlántico, GPS: 39.611852, -9.083427. Se trata de la Praia do Norte y se ubica a los pies de la arena, un buen lugar sin duda si no estuviera bastante inclinado para dormir. Sacamos la mesa y las sillas acompañados de otros campers y cenamos mientras contemplamos la preciosa puesta de sol. Tras el magnífico espectáculo de la naturaleza nos marchamos para buscar otro estacionamiento más llano.


Día 8. Sábado 21 de Julio: Batalha-Fátima-Tomar.


Anoche encontramos un gran parking de un parque acuático donde decidimos pernoctar acompañados de otras dos autocaravanas más, GPS: 39.612934, -9.078957, gratuito y sin servicios. En google maps no aparece el parking como es ya que debe ser nuevo.


El planing de hoy Sábado es visitar los otros dos monasterios, el de Batalha y el de Tomar y entre medias y como nos pilla de paso acercarnos a Fátima para ver su Basílica y la Virgen.



En Batalha hay un área de autocaravanas gratuita por lo que nada más llegar cargamos y descargamos aguas gratuitamente, GPS: 39.661633, -8.824121. Además está muy cerca del Monasterio por lo que andando se tardan cinco minutos en llegar.



A las puertas del Monasterio se está llevando a cabo un acto castrense ya que vemos soldados en activo y otras personalidades dando un discurso probablemente en los prolegómenos de un desfile  militar conmemorativo.
Nos centramos en lo que hemos venido a ver y realmente la silueta del Monasterio por fuera es impresionante destacando por encima de todo las Capelas imprefeitas o capillas imperfectas.



Sacamos los tickets que compramos ayer en Alcobaça y penetramos en este imponente monumento Patrimonio Mundial por la Unesco de estilos manuelino y gótico que se llevó a cabo en el siglo XIV para cumplir el voto que el Rey Joao I había hecho a la Virgen si vencía a los castellanos en la Batalla de Aljubarrota.


Al igual que en Alcobaça también se accede por la Iglesia donde es gratuita la entrada. Nos sorprende el sol de la mañana que se filtra por las vidrieras ofreciendo un bonito juego de colores en el interior.


La Capela do Fundador nos muestra una impresionante sala cuadrada con una cúpula iluminada donde destaca la tumba de D. Joao I y su mujer inglesa Philippa Lancaster dándose la mano. Las tumbas de la pared son de sus cuatro hijos también enterrados aquí.





Seguidamente salimos al Claustro Real de estilo gótico sobrio aunque también cuenta con añadidos posteriores de estilo manuelino.




Es un claustro muy bonito donde sobresalen los arcos con sus ovillos de elaboradas tallas de una fina elaboración y perfección en piedra.





Como plato final al recorrido se llega al punto quizás de más interés de todo el conjunto monástico, las Capelas imperfeitas. Estas capillas inacabadas ya que no tienen tejado, son uno de los atractivos que más sorprenden cuando se vista Batalha.


Se accede desde el exterior del Monasterio al no estar conectado. Se trata de un mausoleo de forma octogonal conteniendo siete capillas y fueron encargadas por Dom Duarte hijo del rey D. Joao I en el año 1437. La tumba de Dom Duarte y su esposa se ubica en una de las capillas.



Fue ampliado posteriormente con elementos de estilo manuelino que nunca se llegaron a terminar. Todo este conjunto asombra por su exquisita y elaborada decoración.



Sin ninguna duda lo que más nos llama la atención es su impresionante pórtico de 15 metros de altura con elaborados detalles de flores, caracoles y diferentes motivos vegetales tallados todos ellos en piedra con un nivel de perfección realmente increíble.



Tras haber podido admirar este precioso monumento nos damos por satisfechos y finalizamos así la vista al Monasterio de Batalha un lugar realmente imprescindible si uno pasa por esta parte de Portugal. Nos ha gustado bastante más que el Monasterio de Alcobaça sin lugar a dudas.
Antes de marcharnos de Batalha compramos unas nueces a un simpático anciano agricultor que vende sus productos cerca del área de autocaravanas.


Seguimos dirección Fátima donde llegamos a mediodía. Buscamos un estacionamiento donde no de la sombra para poder comer un poco más frescos ya que la temperatura ha ido subiendo en el día de hoy. Está lleno de parkings y una cosa interesante, zonas de mesas y sillas donde poder comer tranquilamente. GPS: 39.633930, -8.671789, gratuito y con aseos al lado.


Parece que hemos llegado justo cuando algún gran acto ha tenido que concluir pues vemos como se va retirando la gente de la gran explanada y de la Iglesia.


Si uno ha estado ya en algún otro lugar de este tipo como puede ser Lourdes en Francia pues es más de lo mismo, quizás Fátima no esté tan explotado como Lourdes que nos pareció un lugar más grande que éste. Pero básicamente es lo mismo. Todo orbita alrededor de la aparición de la Virgen a los tres pastorcillos entre el 13 de Mayo y 13 de Octubre de 1917.



Se trata por tanto de un Santuario o lugar de peregrinación y de culto de religión católica más importantes del mundo atrayendo todos los años a millones de peregrinos.
Pasamos en primer lugar a la Basílica donde echamos un vistazo a las tumbas de los partocillos a los que se les apareció la virgen y seguidamente vamos a la capilla de las apariciones.





Y poco más que contar de este lugar. Si eres creyente y practicante es un lugar imprescindible para visitar. Si eres algo menos practicante en este sentido, no viene mal pasarse y conocer este lugar donde sí es cierto que destaca la paz y tranquilidad que se respira.
Nos retiramos a comer bajo la sombra de unos árboles, sacamos la mesa y las sillas y descansamos un buen rato.




A media tarde llegamos a Tomar, un pueblecito que puede presumir de poseer un Castillo templario y un Convento en el mismo lugar, enclavado en lo alto de una montaña.
Nos vamos directos al parque de campismo que sin ser camping posee casi los mismos servicios que éste. Enclavado en un lugar ideal GPS: 39.606887, -8.410001, para visitar la ciudad a pie está vigilado y es gratuito, todo un lujo.




Tras instalarnos en el lugar que más nos gusta ya que no hay parcelas como tal, salimos para ver la ciudad y sobretodo como primera toma de contacto. Las horas que son  no nos van a permitir hacer esta tarde la vista al Monasterio, pero subiremos hasta arriba de la colina para ver los horarios y curiosear.
El río Nabao cruza por en medio de la ciudad creando un pulmón verde y dando a la ciudad ese toque de distinción  e interés que aportan los ríos a su paso por las ciudades.



Tras una entretenida ascensión llegamos a los pies del castillo que alberga en su interior el Convento del Cristo y comprobamos que se puede subir hasta aquí en vehículo ya que hay aparcamiento aunque de pago.



Llegamos justo cuando empiezan a cerrar el conjunto y nos dicen que ya no da tiempo para hacer la visita ya que ésta dura tiempo y nos quedaríamos a medio. Por tanto lo haremos mañana por la mañana tranquilamente. Lo que queda de tarde lo emplearemos en visitar la localidad.



Llegamos a la coqueta Plaza de la República donde se alza la Iglesia de San Juan Bautista con su curiosa y bonita torre y su puerta manuelina así como el Ayuntamiento de la ciudad.





Continuamos recorriendo esta ciudad templaria descubriendo coquetas callejuelas, una sinagoga en proceso de restauración, y bonitas perspectivas del castillo templario dominando la ciudad desde lo alto de la loma.





Así ponemos punto y seguido a la primera toma de contacto de la ciudad regresando al área de autocaravanas para mañana preparar el plato fuerte que es su castillo templario y su Convento.

Día 9. Domingo 22 de Julio: Tomar-Coimbra.


Amanece un nuevo día en Tomar. Tras desayunar  nos ponemos en marcha y emprendemos camino hacia el centro de la localidad. Pasamos por la Rua Serpa Pinto que parece ser la calle peatonal principal de la ciudad repleta de tiendas y del curioso café Paraíso donde no podemos resistirnos a pasar y curiosear.




La Plaza de la República luce espléndida con la estatua del fundador del pueblo D. Gualdim Pais en el centro de la misma soportando a las molestas palomas que no entienden de personajes ilustres ni cosas de humanos.


Ponemos rumbo al castillo templario que alberga en su interior la joya de la Corona, el Monasterio del Cristo. Como buen Domingo que se precie por aquí también les gusta hacer rutas con motos clásicas y eso es lo que podemos disfrutar mientras cedemos el paso a la comitiva en plena ascensión.



Accedemos al castillo primero por la puerta de Santiago y después accedemos a su interior por la puerta del Sol. Ante nosotros se abre el patio de armas, una bonita postal de torres, murallas y puertas magníficamente elaboradas.


Como información previa a la vista sabemos que estamos en un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad. Fue fundado en el año 1162 por la Orden del Temple aunque evidentemente ha sido modificado y posteriormente ampliado a lo largo de su larga historia, por lo que se funden varios estilos arquitectónicos.



No tenemos ni que hacer cola ya que como tenemos el ticket comprado cuando visitamos el primero de los monasterios nos ahorramos la espera y directamente pasamos dentro.
La visita es por libre, está perfectamente señalizada para no tener que regresar por donde ya se ha pasado y puede durar lo que uno quiera, pero calculo que en dos o tres horas se lleva uno una buena impresión de lo que es este lugar.


Quizás el lugar más extraordinario y que más sobrecoge es la Charola o Girola en castellano. De planta octogonal fue el oratorio de los caballeros templarios dentro de la fortaleza. Sigue el estilo de las iglesias bizantinas y está cubierto de espectaculares pinturas y frescos que relatan escenas bíblicas. Es una obra magnífica que uno no se cansa de contemplar desde todas las perspectivas.






El Claustro Principal es el más importante de los siete claustros que posee el convento del Cristo. El mismo cuenta con dos pisos a los que se puede acceder libremente. En el centro está instalada una preciosa fuente que recuerda una cruz templaria. Es utilizado para diferentes espectáculos y eventos.



La espectacular ventana do Capítulo de estilo manuelino atrae numerosas miradas ante las dimensiones de la misma y la perfección de sus adornos de cadenas así como motivos vegetales.


Reseña aparte se merecen las diferentes escaleras de caracol magistralmente realizadas en piedra.







Desde una de las alas del convento se tiene unas bonitas vistas del acueducto de Tomar, otra interesante construcción de este lugar que tanto patrimonio posee.


También se visita el refectorio donde comían los  monjes mientras uno de ellos rezaba, así como las grandes cocinas con las que contaban para preparar la comida a tanta gente como se daba cita aquí.




Por último visitamos varias salas que contienen una interesante colección de tallas religiosas de  madera policromada.








Visitados los tres Monasterios, Alcobaça, Batalha y Tomar, nos inclinaríamos casi sin ningún género de dudas por éste último ya que nos parece el más espectacular y más bonito de todos. Lo calificaría de imprescindible si tuviera que visitar uno solo aunque lo ideal es visitar los tres.
Gratamente sorprendidos por lo que nos ha deparado esta preciosa y sorprendente localidad ponemos fin a su visita dirigiéndonos hacia otro lugar realmente encantador, Coimbra.



Como no queremos tocar las autopistas por el tema del peaje seguimos las instrucciones del navegador regalándonos lugares tan espectaculares como Penela con su espectacular castillo. Sin duda un monumento a visitar, aunque no queremos perder tiempo y seguimos carretera.




Una breve parada en un área de picnic pegando a la carretera para comer y descansar un rato a la sombra antes de seguir haciendo kilómetros.



Por fin llegamos a Coimbra y buscamos el parking que llevo preparado que corresponde a un lugar pegado al río Mondego junto al club náutico con muchas plazas y ocupadas en su mayoría por autocaravanas. GPS: 40.199586, -8.428859, gratuito y sin servicios.


Hace un día estupendo y a mediodía hace hasta calor, tanto como para apetecerme darme un buen baño en el río en las tranquilas aguas del Mondego. Hay zonas perfectamente habilitadas para el baño y no soy el único, aunque el resto de la expedición no me acompaña. Les tengo que conformar con un helado del chiringuito que hay al lado.



Cuando baja un poco el sol nos ponemos en marcha para visitar la ciudad. Cruzamos el puente peatonal Pedro e Inés para pasar al otro lado del río y en unos 10 minutos nos encontramos en el Ponte de Santa Clara donde ya nos metemos en el centro de la ciudad.






Tomamos  la peatonal Rua Ferreira Borges llena de tiendas y terrazas llenas de locales y foráneos que pasan tranquilamente la tarde veraniega.
Por la misma calle unos metros más adelante nos desviamos a la derecha y tomamos una callejuela ascendente que cruza por el arco de Almedina con una imponente torre.





Esta zona de la ciudad es muy bonita y tiene su encanto. Cogemos la tortuosa Rua Quebra Costas que bien podríamos bautizarla como quiebra piernas ya que posee un desnivel como para tomarse con calma la subida que nos depara.



En la Se Velha o Catedral Vieja tomamos un poco resuello al tiempo que admiramos este monumento que más bien pareciera que se trate de una antigua fortaleza.
De estilo románico tiene su origen en el siglo XII y se le ve bastante bien conservada. Está cerrada a estas horas, su visita es de pago y podría ser interesante ver su interior.





Por fin llegamos a la parte alta de la colina donde se hallan la Catedral Nueva y la famosa Universidad de Coimbra. Vemos que el primer monumento está abierto pero la visita es de pago. Nos asomamos un poco y como tampoco vemos que sea de mucho interés optamos por no pasar.



A estas horas ya no se puede visitar la Universidad aunque sí podemos acceder a su gran patio das Escolas para hacernos una idea de lo que es todo esta gran complejo.




Desde el mirador del patio se obtienen unas buenas vistas de la ciudad sobretodo de la parte del río donde adivinamos al fondo el parking donde tenemos la autocaravana estacionada.


Nos citamos para mañana por la mañana para ver todo este interesante complejo universitario y seguimos nuestra ruta por la ciudad trasladándonos ahora al Jardín Botánico de la ciudad un verdadero pulmón en Coimbra.








Están a punto de cerrar el parque por lo que igualmente tendremos que verlo más tranquilamente mañana. Seguimos callejeando en dirección a otro parque, el Jardín de Sereia con sus coquetas torrecitas a la entrada.






Tomamos la Avenida de Sa da Bandeira para regresar al centro. Es hora de echarse algo al estómago y cuando en esa misa Avenida vemos un 100 montaditos no nos lo pensamos y ya aprovechamos para cenar.
Una vez con el estómago lleno seguimos nuestro recorrido saliéndonos al paso curiosos y bonitos edificios y monumentos.







En la Plaça 8 de Maio nos encontramos con el Ayuntamiento y la Iglesia de Santa Cruz. Seguimos por la misma calle peatonal dirección al río mientras la noche va haciendo acto de aparición lenta pero inexorablemente.




Al llegar al río lo cruzamos por el puente de Santa Clara para tener las bonitas vistas que ofrece esta parte de Coimbra y cuando el sol ha dejado de iluminar esta bonita ciudad portuguesa tomando el relevo la luz artificial de las farolas.
Bonitas vistas las que ofrece la ciudad desde la otra parte del río antes de poner fin a este intenso día y retirarnos al área a descansar.










No hay comentarios: