2 de febrero de 2018

Avanzando hacia el Este, retrocediendo en el tiempo. Castillos, Monasterios pintados, Iglesias de madera... Rumanía, un país de contrastes (4ª parte)



Cuarta entrega de la ruta que estamos siguiendo por tierras rumanas. Visitamos Brasov y ponemos rumbo norte hacia la región de Bucovina atraídos por sus peculiares y únicos monasterios pintados Patrimonio de la Humanidad.


Brasov-Lago Rojo

Dejamos atrás Sinaia poniendo rumbo a la ciudad de Brasov. De nuevo volvemos a sufrir un atasco considerable al atravesar la turística ciudad de Busteni donde parece concentrarse todo el turismo rumano de toda esta zona.

Ubicación parking Brasov

Llegamos a Brasov que se adivina una ciudad amplia y nueva donde a la entrada existen centros comerciales de los que podemos ver por nuestros lares. Nos vamos directos al parking que llevamos seleccionado en la parte alta de la ciudad antigua y que está pegado a las murallas.


Es el parking habitual que utilizan los autobuses turísticos. Es ya hora de comer y encontramos hueco para estacionar ayudados por un conductor de uno de los autobuses que nos facilita la maniobra.
GPS: 45.640281, 25.594024, gratuito y sin servicios. Con sombra y muy bien situado para visitar el casco histórico de Brasov.



Hace otro día caluroso por lo que agradecemos las sombras que hay en el parking. Es ya hora de comer por lo que nos quedamos en la auto tomando un aperitivo y posteriormente comemos bastante tranquilos en el parking.


Después de reposar un rato la comida nos ponemos de nuevo en marcha para visitar esta ciudad que nos resulta bastante acogedora y accesible.



Hoy es domingo 14 de Agosto y se nota el buen ambiente que respira la ciudad. Con calles peatonales llenas de bares y restaurantes donde los clientes terminan de comer en las innumerables terrazas que pueblan las calles comerciales. Nos parece una ciudad que podría pasar perfectamente por cualquier ciudad occidental.


Sin darnos cuenta llegamos a la Piata Sfatului o plaza del Consejo, verdadero corazón de Brasov y donde hay que dedicar parte del tiempo a recorrerla tranquilamente. Hay varios puestos de esos que venden productos artesanales y la tropa se entretiene mirando este tipo de productos mientras yo me dedico a tomarle la medida a la plaza.


Nos llama la atención una bonita fachada que corresponde a la Iglesia ortodoxa de Brasov y hacia allí nos encaminamos. Realmente la Iglesia está dentro por lo que tras atravesar por un patio accedemos al interior del templo.



Como en todas las Iglesias ortodoxas que estamos visitando en Rumanía aquí tampoco hay que pagar nada para verla cosa que verdaderamente es de agradecer. Es pequeña pero coqueta y bonita por lo que es recomendable acercarse hasta aquí y dedicarle unos minutos, además estamos solos y la paz que se respira resulta balsámica.



Terminamos de ver el bello edificio de la Iglesia y de nuevo volvemos al bullicio de la Plaza del Consejo, destacando al fondo la imponente silueta de la Iglesia Negra que visitaremos después.


Sin duda el edificio situado en medio de la Plaza es el que más nos llama la atención. Corresponde al antiguo Ayuntamiento de arquitectura sajona y hoy en día se destina al Museo de la historia de Brasov.



Bellas casonas con sus fachadas bellamente pintadas en tonos color pastel rodean esta amplia y bella Plaza que a su vez está resguardada por el monte Tampa que al más puro estilo hollywoodiense corona con un cartel el nombre de la ciudad en su cara norte. Por un teleférico se pude subir hasta la cima donde sin duda se tienen que tener unas estupendas vistas de la ciudad.


Nos acercamos a la Iglesia Negra situada en una de las salidas de la Plaza y a escasos metros de ésta. Se trata de la Iglesia de estilo gótico más grande de Rumanía. Se terminó de construir en el año 1477 y debe su nombre a un incendio que sufrió en 1689 ennegreciendo las paredes.


Nos acercamos a la puerta para echar un vistazo por si resultara interesante de ver. Pero entre que hay que pagar y que no hay excesivas ganas de ver otra Iglesia optamos por no pasar, aunque sin duda debe merecerla pena.


Decidimos seguir callejeando y tratar de encontrar un lugar que puede ser curioso la calle Sforii la más estrecha de la ciudad, así como la Sinagoga judía de la ciudad.


El primer objetivo lo encontramos sin dificultad aunque hay que estar atento a su ubicación ya que pude pasar desapercibida. Se trata de una calle realmente estrecha que conecta dos calles perpendiculares y que según parece fue abierta para facilitar el paso de los bomberos.


El segundo objetivo  no podemos dar con él ya que no conseguimos orientarnos bien. Eso y que la tarde ha empeorado hasta el extremo de ponerse a llover lo que termina de poner casi el punto final a la vista de Brasov.
Aún así y buscando el parking nos metemos en un callejón y nos topamos sin querer con un museo y el bastión de los Tejedores de tres plantas, bastionul-tesatorilor.
Nos asomamos un poco y viendo que no hay demasiada información, que está lloviendo y que hay que pagar por visitarlo decidimos irnos directos al parking.


Brasov es una ciudad que posee cierto encanto y que bien merece ser descubierta durante casi todo un día. Sabemos que nos dejamos cosas por ver pero hemos planeado que llegaríamos a pernoctar al Lacu Rosu o Lago Rojo y no podemos entretenernos más ya que  nos separan unos 180 kilómetros todavía.
Para saber más: Brasov


Dejamos atrás Brasov no sin antes parar en una gasolinera a las afueras donde echamos agua. El gasolinero se nos acerca y mientras llenamos el depósito entabla con nosotros una agradable conversación donde nos cuenta que ha estado unos años trabajando en España.
Tomamos la nacional 11 y al llegar al desvío que indica Harman no puedo resistirme a visitar la Iglesia fortificada aunque sea 15 minutos.


Después de un kilómetro llegamos a la Iglesia aparcando en la misma puerta, GPS: 5.714939, 25.685646, gratuito y sin servicios. En la ruta teníamos seleccionada esta Iglesia fortificada al igual que la cercana de Prejmer, pero nos conformaremos con ver ésta ya que al igual que las que hemos visto hasta ahora son muy parecidas todas


Bajamos Mati y yo para verla por dentro. Tenemos suerte pues todavía está abierta, recordar que en Rumanía cierran bastante pronto los lugares turísticos. Pagamos 10 lei por cabeza y nos metemos para adentro sin ningún tipo de información ni folleto explicativo.



Lo primero que visitamos es la pequeña y coqueta Iglesia desprovista de grandes obras de arte ni demás ornamento. Estas Iglesias son bastante austeras por lo que podemos observar que no tienen ni bancos propiamente dichos, sino unos tablones bajos de madera para sentarse con algunos cojines de los feligreses.




Hay que recordar que este tipo de Iglesias fueron construidas durante la edad media por los sajones habitantes de estas tierras de la actual Rumanía. La causa de este tipo de construcción era la de tener un templo para rezar y posteriormente tras las incursiones otomanas por estas tierras las fortificaron circularmente para que sirvieran de protección de los vecinos.


Mi espíritu caprino de subirme a las alturas me lleva a coger las angosta y no muy segura escalera para ascender a lo alto de la torre campanario. De nuevo vuelvo a deleitarme con el entramado de madera de este tipo de construcciones.



Una vez hecho el cabra bajo de nuevo a la tierra y seguimos recorriendo este conjunto que sin lugar a dudas más de una vez tuvo que resultar un oasis y un remanso de seguridad a los habitantes de la zona cuando se veían amenazados.


Algunas de las habitaciones están restauradas y habilitadas como museos etnográficos que acogen variados artículos de la vida y obra de las gentes del lugar a lo largo de los siglos.



Lo que  nos llama la atención por ser diferente a otras Iglesias de este tipo que ya hemos visto es el acceso que tienen a las plantas altas. Se hace a través de estrechas y empinadas escaleras de madera que resultan cuanto menos curiosas de ver, pues imaginamos que si retiran desde arriba las escaleras se quedan bastante aislados e inaccesibles.



Descubrimos lo que quizás sea el punto más antiguo que queda de este complejo y que corresponde a una pequeña capilla decorada toda ella con pinturas de la edad media. Están en un estado que deja bastante que desear, aunque todavía se aprecian los colores, detalles y el magnífico trabajo que en su día adornó este lugar.





Tampoco se nos pasa el detalle que esta Iglesia está bastante bien conservada, no sabemos si el motivo corresponderá a los trabajos de rehabilitación que se hayan llevado a cabo o es que han sabido mantener en pie esta construcción.



Sea como sea el caso es que el complejo es bastante amplio e interesante y merece una visita pausada si se viene por esta zona de Rumanía, así como la visita de Prejmer.


Somos los últimos visitantes que quedamos en el recinto y vemos que los empleados  nos miran como diciendo  "a ver si se van ya los pesados estos que nos vayamos a casa". No hace falta lenguaje cuando los gestos lo dicen todo. Además tenemos que ponernos en marcha pues nos queda bastante hasta el lugar de pernocta de hoy por lo que no podemos entretenernos mucho más.
Para saber más: Iglesia de Harman



De nuevo volvemos a ponernos en marcha y a hacer kilómetros como viene siendo habitual en nuestro periplo rumano. La cuestión es saber en qué estado van a estar las carreteras por las que tenemos que circular esta tarde.


Vamos haciendo kilómetros y más kilómetros y de momento las carreteras para nuestra sorpresa presentan un estado bastante aceptable, toquemos madera.
Atravesamos pueblos y alguna que otra población de mayor tamaño mientras vamos subiendo dirección norte hacia la zona montañosa donde se encuentra el lago Rojo.


Ya bien entrada la noche llegamos al lago y nos detenemos en el primer parking que vemos pegado a la carretera y junto a un restaurante, GPS: 46.791132, 25.789782. A estas horas el parking es gratuito pero a la mañana siguiente nos indican que el lugar de las autocaravanas está un poco más adelante ya que hay una especie de camping.



Como hay espacio y no hay demasiado tráfico nos quedamos aquí para pasar la noche. Antes de cenar damos una vuelta por el entorno para tomarle la medida. Vemos que esto es una feria con los chiringuitos donde venden casi de todo y los restaurantes tipo tasca donde tomar algo. Por un momento me recuerda esto a Marruecos.


Del interior de las tascas sale un olorcillo a brasas que se nos abre de golpe el apetito. No acercamos a una de las tascas a ver lo que dan de comer. Nos ponemos a mirar lo que dicen los carteles viendo que están escritos en 2 idiomas pero nada de inglés no, parece ser que es rumano y húngaro que aquí hay tradición según podemos dilucidar.


Con ayuda de la tripulación joven nos hacemos entender con uno de los camareros que se maneja en el idioma que predomina hoy día en el mundo. Para algo tenía que valer la inversión en academias y demás. El caso es que elegimos unos cuantos platos que nos hacen con las últimas brasas del día, entre ellos el plato estrella trucha del lago Rojo toma ya.


La experiencia resulta agradable sin llegar a ser deliciosa, a veces se come más por el olor y la vista que por el gusto, pero no ha estado mal la verdad.
Después de ver un rato la televisión nos dejamos caer en brazos de Morfeo para que nos repongamos y carguemos las pilas que ya las empezamos a tener algo agotadas.


De nuevo amanece en Rumanía un nuevo día. Lunes 14 de Agosto antesala a la festividad del día de la Virgen por lo menos en España no lo sabemos si aquí también lo celebrarán. Ya empiezan a preparar el nuevo día los trabajadores que se ganan la vida por aquí íntegramente dedicados a explotar el turismo.


El aparcacoches de turno nos indica que tenemos que movernos de allí y estacionar más adelante en otro parking habilitado. Le hago ver que vamos a hacer unas fotos al lago y en 5 minutos salimos cortando. Dicho y hecho, cámara en mano vamos a ver el lago ya que anoche evidentemente no pudimos verlo.


A unos 60  metros del parking está ubicado el lago que una vez que lo ves no te parece gran cosa la verdad. Y esto se explica por la sencilla razón que su formación corresponde al siglo XIX cuando parte de la ladera de una montaña se deslizó quedando atrapados 4 riachuelos que pasan por aquí. De esta forma parece ser que se formó este lago y los troncos fosilizados que pueden verse en su superficie son los restos de árboles que quedaron sumergidos.


Lo del nombre de lago rojo parece ser que viene por la cantidad de hierro que contienen estas montañas y que tiñen las aguas del color de este mineral. Aunque a nosotros no nos parece que sus aguas tengan ningún tono rosáceo o rojizo. Más bien apreciamos aguas verdosas por la cantidad de algas que hay en el fondo.


Lo que sí apreciamos es que el lago es un lugar muy turístico de esos que les gustan a los rumanos donde se mezclan naturaleza y chiringuitos a partes iguales. También vemos varios restaurantes y algún hotel de estos de madera para los visitantes más pudientes. Menos mal que es temprano y todavía no está esto en su apogeo, pero llegar aquí en Agosto y en hora punta tiene que ser desesperante y desalentador.
Para saber más: Lacul Rosu


No queremos abusar de la palabra dada al aparca coches por lo que volvemos a la auto para seguir de nuevo camino en dirección a la región de Bucovina famosa por sus monasterios pintados.


Lago Rojo-Monasterios


Nada más dejar el lago salen a nuestro encuentro varias curvas cerradas antesala de lo que está por venir, el desfiladero o la garganta de Bicaz.


La garganta de Bicaz se extiende desde el lago Rojo hasta la población de Bicaz de donde toma el nombre. Son aproximadamente unos 8 kilómetros pero realmente lo más espectacular de este desfiladero no creo que supere los 2 kilómetros.


Sorprenden las verticales paredes de roca y lo angosto de la garganta. Mucha vegetación que crece en los lugares más recónditos e inaccesibles de las rocas. Y donde el terreno lo permite con algún ensanche, puestos y tenderetes que lo ocupan casi todo y donde venden también casi de todo. Me vuelve a recordar esto a Marruecos por ese afán vendedor que también poseen los marroquíes.



Está lloviendo y no apetece estar buscando un hueco donde aparcar nuestro voluminoso vehículo para ver los mismos artículos que vimos anoche en el lago Rojo por lo que recorremos la garganta a poca velocidad para apreciar mejor este imponente paisaje.
Una vez más siento envidia de mis acompañantes por no poder apreciar mejor los detalles ya que tengo que centrarme en la conducción y dejar las bonitas vistas.


Poco a poco vamos descendiendo dejando atrás las montañas y las curvas y ya en terreno llano llegamos al pueblo de Bistrita desviándonos un par de kilómetros a la izquierda para ver su monasterio, nuestra primera toma de contacto con estos monumentos.


Llegamos a las puertas del monasterio y aparcamos junto al muro exterior, GPS: 46.957110, 26.289201, gratuito y con unos aseos al lado donde se podría cargar agua.



Pasamos al interior sin que nadie nos diga que hay que pagar y sin que veamos ninguna taquilla para sacar la entrada. No es el monasterio típico de la región de Bucovina ya que no presenta pinturas en su fachada, lo interesante está en su interior.


Nuestro desconocimiento y que nadie nos ha informado previamente hacen que entremos al interior como Pedro por su casa. Luego vemos que las mujeres se cubren la cabeza y los hombres llevan puesta una especie de batín. A la salida un monje, pope, cura o como se llamen los que habitan estos monasterios nos echa la bronca, no hace falta el traductor para adivinar lo que nos quiere decir.


Los frescos con los que están decoradas las paredes interiores son realmente bellos y donde ya no cabe una pintura más. Debe ser ortodoxo pues las Iglesias que hemos visto son prácticamente iguales. El silencio que se respira es imponente mientras los feligreses van arrodillándose frente a la imagen de una virgen.


En el exterior parece que se está preparando una carpa donde oficiar algún culto religioso, probablemente una misa. Mañana será el día de la Virgen y lo más probable es que aquí también se celebre.



Tampoco es que dé mucho más de sí este lugar aunque es un buen aperitivo para lo que nos queda por ver en la región de Bucovina. Por toda esta zona ya vemos que hay una gran cantidad de monasterios y desde la misma carretera vamos viendo carteles que indican los desvíos a los diferentes monasterios. Por lo que si uno quiere entretenerse visitando este tipo de monumentos hay bastante para recorrer.


Abandonamos el monasterio y continuamos acercándonos a la región de Bucovina famosa por sus monasterios pintados. Atravesamos por la mayor ciudad que vemos por esta zona Piatra Neamt que vemos con bastante bullicio pero que no me decía nada cuando preparaba la ruta por lo que seguimos camino. Nos sorprende para bien el estado de las carreteras a partir de ésta última ciudad. Por fin llegamos a Gura Humorului y desde aquí accedemos al monasterio de Voronet.


Nos metemos en el gran parking de pago que cuenta con unos aseos. Se paga por el tiempo que uno permanece en él. Nos sale algo más barato porque cuando llegamos el guarda debe estar comiendo y nos ahorramos algo, pero vamos que no es dinero. GPS: 47.520188, 25.865604.

Regiones de Rumanía

Son bastantes los monasterios que hay en la región de Bucovina. Nosotros no pretendemos verlos todos ni mucho menos. Elegimos los que a nuestro parecer pueden ser los más interesantes, pero si se lleva tiempo y ganas se pueden visitar muchos.

Mapa de los monasterio de Bucovina



Comemos dentro de la auto tranquilamente y cuando hemos descansado un rato nos dirijimos hacia la entrada del monasterio de Voronet. Una calle repleta de puestos donde venden todo tipo de recuerdos y souvenirs flanquean nuestro paso hasta la taquilla del monasterio.


Pagamos los 5 lei por adulto y los 2 lei por estudiante que cuesta entrar al interior del recinto donde se ubica el monasterio. Decir que esto es lo normal, que para acceder al monasterio propiamente dicho hay que pasar por la puerta del recinto que rodea completamente el edificio del monasterio y que es de posterior construcción.


Algo realmente bien hecho para proteger el acceso al monumento y evitar su posible deterioro. Si llevas pantalón corto te dan una especie de chal para que te cubras las piernas y a las mujeres que llevan tirantes igualmente.


La primera impresión que nos produce la contemplación del monasterio es realmente sobrecogedora. Lo había visto en fotos y vídeos anteriormente pero estar aquí en directo y verlo con tus propios ojos desde todos los ángulos es diferente. La gran cantidad de frescos que decoran todas las paredes del monasterio hacen que la visita sea fascinante.


Estamos ante un monasterio medieval ya que su construcción data del año 1488 y su Iglesia está consagrada a San Jorge. Sin duda el pórtico es el lugar que más interés posee ya que aquí está representada la mayor escena que corresponde al juicio final.


Aparte de las pinturas donde destaca el color azul nos llama la atención el gran alero de madera del tejado construido sin ninguna duda para proteger las pinturas de las inclemencias del tiempo. Algunas de ellas están en peor estado sobretodo las que pegan a la parte baja presentando mejor salud cuanto más arriba.


La visita es por libre y uno va dando vueltas por el exterior del monasterio contemplando la infinidad de figuras representadas en las paredes aunque sin ayuda es complicado entender el significado de las mismas. La escena del juicio final es la más clara y la que mejor se entiende, pero es una pena que no haya visitas guiadas donde le expliquen a uno toda la historia y su significado.


Lo del interior ya es otro cantar pues está prohibido hacer fotos ni grabar vídeos dentro y son bastante escrupulosos en este sentido. También tendríamos que haber pagado una tasa por hacer fotos en el exterior pero esto no está tan vigilado como el interior. Por este motivo no podemos aportar ninguna fotografía del interior donde las pinturas se conservan en un estado mucho mejor como era de esperar.


Se le conoce como la Capilla Sixtina de oriente y dicha afirmación suena algo pretenciosa la verdad, si bien es cierto que ese color azul tan característico ejerce una atracción especial. De echo se afirma que no se ha podido imitar ese tono azul tan peculiar, a saber con qué lo harían.


Terminada la visita donde a uno no le ponen límite para permanecer dentro del recinto, visitamos más despacio los puestos artesanales que ofrecen a los visitantes una gran variedad de productos típicos de la zona. Huevos pintados, cucharas de madera, ovejas de lana, utensilios de cocina, bebidas de la zona, productos textiles, etc.




Para saber más: monasterio de Voronet

Terminado de ver el monasterio de Voronet ahora nos desplazamos a ver el de Humor situado a pocos kilómetros de aquí y nada más salir de la población de Gura Humorului.
Estacionamos en su parking GPS: 47.594273, 25.856767 de pago y sin servicios.


Este monasterio es más modesto que el de Voronet y no presenta las pinturas tan espectaculares como aquel, si bien no deja de ser interesante. Pagamos los 5 lei por cabeza para verlo por dentro. Aquí los jóvenes ya dejan de tener interés por estos templos y se quedan en la auto.


A diferencia del de Voronet la torre está fuera de la Iglesia. Para ver el templo desde una perspectiva diferente es aconsejable subir a lo alto de la torre. Desde arriba se divisa al lado la iglesia bastante más nueva aunque siguiendo la costumbre de pintar las paredes.


Quizás el monasterio de Humor decepcione un tanto si se ha visto antes el de Voronet. Por este motivo la opción ideal sería visitar primero éste para dejar como plato fuerte el de Voronet.


También este monasterio presenta sus mejores pinturas en su fachada sur al estar más resguardado de las inclemencias meteorológicas. Por el contrario podemos apreciar que este monasterio es menos visitado que el de Voronet y por tanto la tranquilidad es mayor, una pequeña ventaja.
 

Para no variar la prohibición de fotografiar el interior aquí es también la misma por lo que de nuevo no nos arriesgamos a que nos echen la bronca por sacar la cámara. Nos tenemos que conformar con intentar retener en nuestras retinas la belleza que esconde su interior.


Terminado de ver este monasterio nos dirigimos ahora hacia el monasterio de Moldovita. Aquí el gps nos juega una mala pasada ya que nos intenta meter por una carretera sin asfaltar. No estamos dispuestos a tener más aventuras negativas con este tipo de carreteras por lo que nos damos la vuelta y tenemos que elegir otro itinerario.
 

Al final damos un buen rodeo haciendo más kilómetros pero por carreteras en buen estado. Finalmente llegamos al monasterio de Moldovita estacionando en la puerta, GPS: 47.657077, 25.571724  gratuito y sin servicios.


Visitar este monasterio es el doble de caro, 10 lei por adulto, los jóvenes ya están hartos de monasterios por lo que de nuevo se quedan en la auto. También habría que sacar otra tasa de 10 lei por fotografiar por fuera el monasterio pero  me niego a pagar más.


Evidentemente por dentro está prohibido sacar fotos o tomar vídeos, ni siquiera quitando el flash. Este monasterio es a nuestro juicio más bonito que el de Humor, tal vez no llega a la altura del de Voronet pero ahí está, muy cerca, es cuestión de gustos.



Realmente llama la atención que este tipo de construcciones se ubiquen en medio de la nada. No hay grandes poblaciones al lado, ni siquiera un pueblecito chico. No, están en medio del campo con cuatro casas al lado rodeados de una rica vegetación que junto a lo cuidado que tienen el jardín del monasterio dan la sensación de una gran armonía con su entorno.

Imagen internet


No vemos aquí excesivo número de turistas tampoco, quizás el motivo sea que ya va siendo tarde y la hora del cierre está próxima. Pero se agradece pasear por este oasis de paz que se respira entre los muros de esta construcción.


Al igual que los otros monasterios su época de construcción hay que datarla en el siglo XV aunque las pinturas que decoran sus paredes no se hicieron hasta unos cien años más tarde. Aún así es asombroso que las mismas presenten este buen estado de conservación si tenemos en cuenta que están a la intemperie, tan solo protegidas por el voladizo del tejado.


En este monasterio puedo hacer por fin una foto del interior que corresponde a la fotografía de arriba donde se aprecia la diferencia de conservación respecto a las del exterior. A modo de cómic de la edad media se relatan pasajes bíblicos del testamento y sucesos históricos como el asedio de Constantinopla .


Este tipo de templos son actualmente gestionados por monjas que son las encargadas de cobrar las entradas, cuidar los aposentos, los jardines y demás estancias, así como velar por su conservación y mantenimiento. De vez en cuando se las ve paseando por los jardines con sus hábitos negros así como en el interior rezando y controlando que nadie haga fotos.


Hay que destacar que todos estos monasterios gozan de la categoría de ser Patrimonio de la Humanidad por la Unesco ya que son los únicos monasterios de toda Europa que presentan estas pinturas en sus paredes. Por tanto es aquí en Rumanía y en concreto en la región de Bucovina donde únicamente se pueden ver este tipo de construcciones.

 

Cuando terminamos de ver este m onasterio nos ponemos de nuevo en marcha para ver el último pues creemos que con cuatro ya hemos tenido nuestra ración de monasterios pintados.
Por cierto que en las inmediaciones existe un museo de huevos pintados que debe ser interesante.


Salimos dirección Sucevita que va a ser nuestro último monasterio dejando el de Putna que vemos nos queda lejos de Sucevita. Y es que en esta zona las carreteras se las traen y hay que hacer muchos kilómetros. Prácticamente está al lado de la frontera con Ucrania, más al norte de Rumanía imposible.


Cuando llegamos a Sucevita por una carretera con bastantes curvas aunque con un firme en buen estado, ya casi no queda sol. Nos metemos en uno de los parkings que hay enfrente del monasterio que a esta hora no hay nadie para cobrar pero que es de pago, no vemos que haya servicios, GPS: 47.779311, 25.710181.



No sabría muy bien como explicarlo, ya digo que las vivencias que uno experimenta en un viaje son a veces las sensaciones y ese momento que uno vive con mayor intensidad sin que hay a veces una razón lógica. Este es uno de estos momentos y es que el monasterio de Sucevita lo calificaría como el de mayor transcendencia y emotividad de todos los visitados.


Quizás el motivo sea el de haber permanecido aquí durante más tiempo, el haber experimentado la puesta de sol rodeados de tanta espiritualidad y paz que se respira dentro del monasterio. El rezo cantado de las monjas con su cadencia mística que tan diferente nos parece por no haberlo visto antes.


Pagamos los 5 lei o 1 euro por cabeza que cuesta traspasar sus altos muros defensivos. Y nada más traspasar la puerta quedamos atrapados por la belleza y armonía que desprende este monasterio.


Sus dimensiones son quizás las mayores de todos los  monasterios que hemos visitado en el día de hoy. La cantidad y calidad de las pinturas que llenas sus antiguas paredes son realmente espectaculares. Quizás también sean las que mejor se conservan lo que lo hace el más interesante de todos. Probablemente también es en el que las pinturas son más modernas.



En este monasterio es donde más monjas vemos. De echo rodeando la Iglesia del monasterio podemos apreciar que este complejo es bastante grande con estancias dentro de los muros que en su día sirvieron para proteger la Iglesia.




Vamos recorriendo las coloridas paredes sorprendiéndonos a cada instante por el realismo y belleza de las pinturas. Sin duda lo que más llama nuestra atención la pintura de la escalera de la virtud y del juicio final con una cantidad impresionante de personajes celestiales e infernales.
 
 

Pasamos al interior de la Iglesia donde podemos hacer alguna fotografía siempre con mucho cuidado. Las monjas se están reuniendo pues parece que se acerca la hora del rezo. Entonces es cuando se celebra la misa cantada que nos resulta muy peculiar y es de esas cosas que se te quedan impresas en la memoria por ser algo distinto y único.


Para terminar de ponerle la guinda a esta visita, la noche cae en estas tierras rumanas iluminándose tenuamente el monasterio dotándolo de un halo de misterio y magia realmente difícil de superar. Volvemos a la auto con el sonido de los cánticos de las monjas y volvemos poco después a entrar ya que las puertas están abiertas y se puede entrar gratuitamente.


Es un momento realmente mágico y especial el que vivimos. Nos sentamos tranquilamente frente a la silueta del monasterio contemplando las maravillosas pinturas que decoran las paredes. Al tiempo que oímos los cantos espirituales y misteriosos de las monjas mientras se oficia la última isa de hoy.

Con estas estupendas sensaciones nos vamos a la cama. Ha sido el de hoy otro día intenso en el que hemos vuelto a hacer bastantes kilómetros y hemos avanzado en nuestro recorrido. Y es que hemos acordado de ir abreviando el viaje por lo que mañana dejaremos esta región y nos desplazaremos hacia la región de Maramures donde hay que ver sus Iglesias de madera.


Vídeo de la entrada


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