11 de octubre de 2012

Marruecos, nuestro segundo viaje (2ª parte)




Salimos de Taroudant y ponemos rumbo al desierto de Erg Chegaga en M´hamid, el principal objetivo y meta de este viaje.



Tapices bereber, Tazenakht.

Salimos de Taroudant por la Nacional 10 y conforme vamos recorriendo kilómetros vemos que por la zona ha llovido recientemente y que hay zonas de la carretera que no están en las mejores condiciones debido a las lluvias caídas y la acumulación de las mismas por la carretera.

Por si esto fuera poco, empieza a llover y por un momento tememos que lleguemos a algún lugar donde la carretera esté cortada y no podamos seguir. Esto sería un problema ya que por aquí no hay posibilidad de tomar alguna ruta alternativa.



Paisaje por carretera R 108.

Al llegar a Tazenakht, lugar donde dejaremos la N-10 por la que hemos estado transitando, hacemos una parada para descansar.
Nos detenemos al lado de la carretera en el parking de unos talleres de tapices. Vemos la exposición de los mismos, son preciosos sin lugar a dudas y le entran a uno ganas de adquirir alguno. Los precios nos echan para atrás, aunque entendemos que se podría rebajar el precio pero también que el trabajo y la materia prima lo merecen el precio que nos piden. GPS: 30 34 25.37 N 7 12 28.90 W

Paisaje R 108.

Decir que la Nacional 10 es una carretera que cumple con amplitud las exigencias que se le pueden pedir a una carretera en esta parte de Marruecos, quiero decir que se puede circular por ella sin problemas, además hay zonas de una belleza singular.


Instalaciones de una mina de cobalto.

A partir de Tazenakht tomamos la R 108 que es más estrecha y en peor estado que la N 10, aunque también se puede transitar por ella.
El paisaje cambia radicalmente y tras atravesar una zona montañosa de espectacular belleza.
cuando llegamos al cruce con la R 111 me espero al resto de la tripulación ya que aquí hay un cruce que siguiendo por la izquierda nos lleva dirección a Agdz, si cogiéramos la la derecha iríamos hacia Tata. Estando esperando se nos acercan unos niños a que les demos algo, sobre todo piden ropa. Tienen suerte pues alguien del grupo les da algo de ropa.



Mina de Cobalto.

Volvemos a pasar por una zona montañosa y aquí las carreteras son algo peores.
Pasamos por las instalaciones de una mina de cobalto con la consiguiente alteración del paisaje.
Cerca de Agdz, paramos ante las indicaciones de un conductor que parece tener su vehículo averiado en la cuneta. Nos pide que entreguemos una nota en su casa de Agdz, para que vengan a recogerlo.
No sabemos si será verdad o es alguna argucia pues desde el grupo nos comentan que por algún foro han leído que utilizan esta táctica para que vayas a un lugar y venderte algún producto.
El caso es que cuando llegamos a Agdz, en la gasolinera entrego la nota a tres lugareños y con eso creo que cumplo mi cometido.
Compramos pan para la comida de hoy y nos introducimos en el espectacular Valle del Draa.


Kasbah de Tamnougalt.

A partir de aquí el paisaje cambia por completo. El río Draa es un verdadero oasis que confiere a esta parte de Marruecos una seña de identidad propia y diferenciada.

Para saber más:




Valle del Draa.

Por la N 9 vamos circulando intentando retener el maravilloso paisaje que se abre ante nosotros.
Pasamos por la imponente y majestuosa Kasbah de Tamnougalt que se alza altiva en lo alto de un promontorio invitándonos a visitarla.Lo dejamos para cuando regresemos del desierto ya que tenemos que volver a pasar por aquí.
 GPS: 30 40 37.19 N 6 23 47.01 W .
El Valle del Draa es el mayor de Marruecos y se extiende desde un poco antes de Agdz hasta Zagora, en total unos 100 kilómetros y con una anchura variable, alcanzando los 5 kilómetros en su lado más ancho. Es el principal lugar productor de dátiles de todo Marruecos, cosa que vemos constantemente, pues no pasa un kilómetro sin ver a alguien ofreciéndonos este producto.


Los chavales jugando un partido con niños en Tansikht.

En el cruce de la nacional 9 con la R 108, carretera que seguiríamos si quisiéramos ir hacia Erfoud, dirección al desierto de Chebbi en Merzouga, cruzamos el río y paramos a comer en una gran explanada, donde los chavales aprovechan para jugar un partidillo con varios niños que se acercan.

GPS: 30 41 17.26 N 6 11 38.88 W .


La foto de rigor.

Comemos tranquilamente y  nos relajamos un buen rato pues la panzá de kilómetros que nos hemos pegado lo merecen. No es que sean demasiados kilómetros, son las condiciones en que se recorren los mismos, curvas, montañas, atravesar poblados, y la velocidad que no puede ser alta pues ni las carreteras ni las circunstancias lo permiten, por lo que hay que echar muchas horas de carretera.



Kasbah Oulad Othmane.

Vamos haciendo kilómetros por la carretera N 9 que está situada a la derecha según nuestro sentido de la marcha. De vez en cuando salen a nuestro encuentro lugares tan bonitos como la Kasbah de Oulad-Othmane.



Lavanderas del Draa.

Podemos ir viendo escenas recientes que en España pertenecen al pasado, como es el caso de las mujeres que vienen de hacer la colada en el río.


Bonita Kasbah, cerca de Zagora.

Poco a poco vamos llegando a la capital y verdadero centro neurálgico del Valle del Draa, Zagora.



Zagora.

Llegamos a Zagora y me sorprende la dimensión de la ciudad, pues no esperaba que fuera tan grande y estuviera tan preparada. Se nota que desde aquí salen las expediciones al desierto de Chigaga, pues vemos numerosos negocios y hoteles.

A nuestro paso salen los típicos guías que se ofrecen para buscarnos alojamiento en Zagora, aunque al decirles que dormiremos en M´hamid desisten de su empeño.


Tamegroute, parking.

Llegamos a Tamegroute, un pequeño pueblo que queremos visitar, ya que posee una kasbah subterránea construida hace bastantes años, desde la edad media europea concretamente.
Aparcamos en una explanada, GPS: 30 15 38.45 N 5 40 57.51 W .


Sepulcro de Mohammed Ibn Nasir.


Enseguida viene a nuestro encuentro un guía como no podía ser de otro modo y éste guía deja paso a otro guía que al parecer es más importante que el primero. Todo esto sin que nosotros hayamos requerido sus servicios como es habitual, ellos son así de serviciales.

Esperamos a que llegue el resto del grupo, pues se han debido de parar en algún lado.

Sepulcro de Mohammed Ibn Nasir

El tiempo pasa y a pesar de que hago varias llamadas por el walkie no hay respuesta. Si queremos ver Tamegroute y llegar a buena hora a M´hamid tendrán que aparecer pues no queda mucha tarde.
Al cabo de un buen rato los vemos cruzar el pueblo sin detenerse donde estamos,  a pesar de llevar la ruta en el navegador, no lo entiendo. Les hago una llamada para que paren a ver la kasbah y comentan que prefieren seguir hasta M´Hamid. El motivo de su tardanza es porque se han detenido en una escuela de Zagora para entregar ropa, aunque al final está cerrada y no consiguen dejarla.
Nosotros ya que estamos aquí y nos hemos comprometido con el guía decidimos hacer una vista rápida sabiendo que llegaremos algo tarde a M´hamid.


Puerta de acceso al sepulcro.

Nos ponemos en manos de nuestro guía y primeramente nos conduce al Sepulcro de Mohammed Ibn Nasir un teólogo, erudito y médico del Siglo XVII, que escribió varias poesías e innumerables cartas y tratados de la ley islámica, extendiendo sus enseñanzas por toda la zona.
Nos llama la atención el trabajo en madera tan bonito y elaborado de las puertas y ventanas de la entrada, así como sus bonitos colores.

Biblioteca de Tamegroute.

La biblioteca se ubica en un famosa Ksar y alberga antiguos manuscritos religiosos que datan algunos del Siglo XIII escritos sobre piel de gacela. Para la visita nos acompaña un entrañable anciano que nos va explicando como puede el hombre las diferentes secciones de los manuscritos y la época en que fueron escritos, todos ellos en árabe, muy interesante.


Kasbah subterránea de Tamegroute.

Salimos de la biblioteca tras haber dado una propina al guía de la biblioteca y el guía principal nos conduce por la kasbah subterránea.
La verdad es que impresiona recorrer los túneles sabiendo que encima hay unas endebles construcciones de barro de hace varios cientos de años, sostenidas por vigas de madera en no muy buenas condiciones.

Calles de Tamegroute.

A Mati no le hace demasiada gracia la ruta que seguimos y se pone algo nerviosa, de nuevo vuelven los temores infundados, tengo que convencerla para que sigamos adelante.
Y al final de la ruta y como era previsible nuestro guía nos conduce a su taller de alfarería.

Trabajando en la alfareria.

Le decimos que ya hemos comprado toda la cerámica en Safi, y que ya no vamos a comprar más, pero aún así se empeña en enseñarnos los estupendos productos que elabora. Nos sorprende el tono verdoso de la cerámica, al parecer es el color más utilizado en Tamegroute. Tiene trabajando a un chavalin de apenas diez años y éste ya se da maña con la pintura. Parece que Tamegroute es famosa por sus hornos bastante rudimentarios para cocer el barro y viven principalmente de la producción alfarera.


Nuestro guía.

Para agradecer los servicios que  nos ha prestado, decidimos comprar algo en muestra de agradecimiento, de nuevo tenemos que practicar el deporte nacional, el regateo.
Tras despedirnos cordialmente de nuestro guía, ponemos rumbo rápidamente hacia M´hamid, ya que es tarde y faltan bastantes kilómetros para llegar.


Atardecer cerca de M´hamid.

A partir de Tamegroute la carretera se estrecha y el firme va dejando de estar en buenas condiciones, lo peor es cuando te cruzas con otro vehículo, algunos se apartan, pero otros no y los neumáticos sufren al pisar la tierra con la consiguiente pérdida de control de los mismos. Es algo pesado y estresante  conducir en estas condiciones, menos mal que el tráfico tampoco es muy importante.
Cuando pasamos por Tagounite ya es noche cerrada. Paramos en la gasolinera para repostar y comprobamos que hasta por aquí sigue la afición al fútbol ya que están viendo un partido de la Champions.

Albergue Hamada du Draa, M´hamid.


A la entrada del pueblo, vemos que nos hacen señales, paramos y un chaval pregunta por mi nombre, pues tiene instrucciones de llevarnos al albergue, parece ser que se lo han indicado el resto del grupo que ya se han acomodado en dicho albergue.
Nada más instalarnos nos ponemos a hacer gestiones para la excursión del día siguiente. Oimos la oferta del dueño del complejo Hamada du Draa, pero he estado intercambiando correo con otra persona del pueblo y le llamo para quedar con Hassan.
La oficina está en el pueblo y en ella nos encontramos con Hassan, su empresa se llama Bivouac Sous les Etoiles, http://www.bivouacsouslesetoiles.org/
Comenzamos la negociación de la excursión de mañana:
2 vehículos 4x4, comida en un oasis, grandes dunas del Chegaga, paseo en dromedario para ver la puesta de sol regresando al albergue, todo por 550 euros para 13 personas.
Creemos que es un buen precio y cerramos la excursión. También existe la posibilidad de visitar el lago seco Iriki y los petroglifos, unos grabados prehistóricos, pero Hassan nos lo desaconseja por estar bastante retirado y llevar el tiempo justo.


M´hamid.

El albergue cumple perfectamente el cometido para lo que está concebido. Aparcamos en la parte de adentro haciendo círculo y cenamos tranquilamente. Por 2 noches nos cobran 7 euros a cada autocaravana, además disponen de duchas en muy buen estado, así como el resto de instalaciones.

GPS: 29 49 16.59 N 5 43 13.41 W . 

Inmediaciones de Albergue.

Ademas dispone de varias habitaciones decoradas al estilo bereber y un salón que esta noche está a rebosar, nos da la sensación que hemos llegado un día tarde pues seguramente mañana ya no habrá nadie en el albergue.
Además vemos otros albergues similares en las inmediaciones, se nota que es un lugar que atrae turismo de este tipo.
Estamos reventados de conducir, el día ha sido bastante largo, han sido demasiados kilómetros, quizás lo ideal hubiera sido quedarnos a pernoctar en Zagora y así ahorrarnos algo de la panzá de kilómetros, pero los días que tenemos son los que son y si queremos ver algo tiene que ser así. Una pena, pues la ruta diseñada es para hacerla en 15 o 16 días y no en 10 que son los que nosotros tenemos.


Foto del grupo.


Amanece un nuevo día y a la hora convenida viene Hassan a recogernos en los dos 4x4. Tras cargar los maleteros con bebidas frías, ponemos rumbo al interior del desierto entre los botes de los vehículos que en un primer tramo discurren por el cauce seca del río Draa.


Desierto de Chegaga.


Este desierto es diferente al de Chebbi, el principal motivo es la extensión del mismo, lo siguiente es la cantidad de kilómetros que hay que recorrer para llegar a ver las dunas, calculo que el trayecto dura entre una hora y media y dos horas desde M´hamid hasta las primeras dunas.
Luego está el terreno árido compuesto de piedras y pequeñas dunas de arena en una basta y extensa llanura donde las distancias son enormes.


Erg Chigaga.


Hacemos un par de paradas para descansar, ya que no es cómodo viajar de esta manera, a pesar de los vehículos 4x4 que son apropiados para circular por aquí, aunque tanto bache se hace notar.
De vez en cuando se ven manadas de dromedarios que deambulan libremente por las inmensas explanadas de piedra y arena. Unos de color negro y otros con el color más claro.


Oasis Sagrado.


Llegamos al Oasis Sagrado, un auténtico vergel en estas tierras tan áridas y secas. Aunque podría parecer que en este lugar las temperaturas deberían ser muy elevadas, no es asi, el día es fresco y tenemos suerte pues se está de maravilla.



Oasis donde comemos.


Unos cuantos kilómetros más y llegamos al lugar donde vamos a comer. Nos tienen preparada una especie de haima entre unas palmeras, con mantas y cojines, todo muy limpio y cómodo.

Nos traen la comida.


Por extraño que parezca, en este oasis hay bastante agua, lo que aprovechan para cultivar un huerto que hay en las inmediaciones del que sale parte de nuestra comida a base de verduras, olivas, pan, y lo mejor de todo, brochetas de cordero que nos ponen hasta hartarnos y no poder más. 


Parte de la comida.

Las condiciones de vida de estas gentes son paupérrimas, siendo el único contacto con el exterior los turistas que de vez en cuando llegan a su campamento.
Nos enseñan sus casas de piedra con techos de ramas de palma y su forma de vida. Prácticamente viven del pastoreo y de la elaboración de pequeños objetos de regalo. Compramos algo a la señora que los elabora y nos preguntamos cómo es posible que se pueda subsistir así sin nadie en kilómetros a la redonda y en esas condiciones.

Vivienda de estas personas.


Un niño y una niña que viven aquí se unen a nosotros y comen de nuestra comida. La niña es preciosa, morena y con unos ojos negros no se separa de nosotros un instante y aunque tímida nos observa sin perder detalle a  nuestros comentarios y acciones, me gustaría saber por un momento qué representamos nosotros ne su mundo y cómo nos ven.
El niño ya demuestra sus dotes de pastor aventajado.


El chavalín del oasis.


Tras despedirnos de esta gente partimos hacia las grandes dunas del Chegaga. Poco a poco van agrandándose las dunas de arena y por fin llegamos a ellas. Al otro lado de las mismas se ve el territorio de Argelia, eso dice claramente que estamos bastante al sur.


Erg Chegaga.

Ante nosotros se alza majestuoso el gran desierto de Chegaga un anticipo del gran desierto del Sahara.


Erg Chegaga.

Descendemos de los vehículos y salimos al encuentro de los grandes montones de arena que nos están esperando.


Erg Chegaga.

Es curioso el nivel de sensaciones que afloran cuando estas en el desierto. Es una sensación indescriptible, una sensación de paz y bienestar que son difícilmente explicables si no se ha visitado un lugar de estos.

Erg Chegaga.


Son dos desiertos diferentes el de Chebbi y el Chegaga, no se parecen mucho que digamos, pero las sensaciones que vivimos son parecidas en nuestras dos visitas. 
El deseo de subirse a la duna más alta y sentarse allí para contemplar tranquilamente todo el horizonte, nos hace que sin descanso ascendamos hasta la cumbre de una de ellas.

Erg Chegaga.


El caminar por la arena es bastante complicado sobre todo cuando toca subir hacia arriba, por momentos le falta a uno la respiración y hay que detenerse para recuperarse, aunque el ascenso tiene recompensa.

Erg Chegaga.


Ante nosotros se extiende un increíble y fantástico mar de arenas anaranjadas que cambia de color conforme le incide el sol.
Llegar hasta aquí, para mi al menos, merece la pena y los kilómetros recorridos los doy por bien empleados solo por este inmejorable momento.
Sentados y descansando, nuestros ojos viajan por todo lo que nuestra vista es capaz de vislumbrar y admirados por tanta belleza permanecemos callados unos minutos.
Esto no tiene precio.


Erg Chegaga.


El que más impresionado está es Alejandro nuevo en estos lides. Le admira la cantidad de arena formado en este lugar y lo califica de increíble  La verdad es que para saber lo que es el desierto hay que verlo, por mucho que le digan a uno es imposible de saber lo bonito que es hasta no haber estado.


Erg Chegaga.

Se hace tarde y todavia tenemos que ir hacia el lugar donde nos esperan los dromedarios para hacer la vuelta hasta M´hamid.
Nos despedimos de Chegaga con un hasta pronto, cautivados y enamorados de la hermosura y majestuosidad del desierto.
Montamos de nuevo en los vehículos que nos conducen de vuelta hacia M´hamid. A unos 2 o 3 kilómetros nos están esperando y nos asignan a cada uno el dromedario que creen conveniente, según su experiencia.

Foto del grupo.


Algunas risas como es habitual a la hora de  montar en los animales, solo que en esta ocasión algunos son más reacios a llevar nuestros cansados huesos y tras unos amagos de rebeldía por fin conseguimos subirnos todos a sus lomos.
Va cayendo el sol y volvemos a disfrutar de otro momento mágico con la puesta de sol sobre el desierto.
Cuando llegamos al Albergue ya es noche cerrada y tras asearnos cenamos en el salón a base de comida bereber amenizada por la música tan sugerente que unos chicos se afanan en tocar.
Estamos solos en el salón, parece que ayer fue el día en que más gente se reunió en M´hamid, por lo que tenemos todas las instalaciones para nosotros
Amanece un nuevo día y tras cargar agua y pagar la estancia y la cena partimos dirección Ouarzazate por la misma N 9 que recorrimos hace dos días.


Estado de la carretera.


Conforme vamos avanzando kilómetros vamos cruzándonos con nuevas expediciones que van al desierto. Esto es un continuo ir y venir.
Cuando llegamos a Zagora paramos para repostar gasoil y vemos el bullicio y la animación de esta gran ciudad. Intentamos buscar el famoso cartel que indica los 52 días de distancia desde aquí a Tombouctou, en la ruta en dromedario, pero no damos con él, por lo que continuamos la marcha.
Volvemos a recorrer la misma carretera que nos trajo al desierto desde Agdz y la intención era ver la kasbah de Tamnougalt a la vuelta, pero llevamos el tiempo justo y no podemos perder tiempo.


Nacional 9 a su paso por el Valle del Draa.


Hay que cambiar los planes, pues no nos da tiempo a ver todo lo que había preparado. Hasta aquí todo ha salido según lo programado pero ya no podemos pasarnos por la Kasbah de Tifoultoute, en las inmediaciones de Ouarzazate, foto de abajo. Tampoco podemos ver el Palmeral de Skoura, donde había seleccionado 2 o 3 kasbah para visitar. Para ello en Ouarzazate habría que tomar la N 10 dirección al Valle del Dades, una carretera por la que transitamos hace 2 años. GPS: 31 03 51.95 N 6 33 18.60 W . Otra ruta que tenemos que dejar para otra vez es Telouet con su imponente Kasbah. Para ello había diseñado la ruta que pasa por Ait Ben Haddou siguiendo por el Valle del Ounila un lugar con un encanto especial. GPS: 31 17 13.70 N 7 14 12.52 W .


Kasbah de Tifoultoute, inmediaciones de Ouarzazate.


Al entrar a Ouarzazate elijo la carretera que pasa junto a la Kasbah de Tifoultoute, si no nos da tiempo a visitarla por dentro, por lo menos la vemos por fuera. Es impresionante la silueta que se recorta en lo alto de un cerro.
GPS: 30 55 34.89 N 6 59 24.82 W .

Estudios Atlas.

Salimos de Ouarzazate y vemos la entrada de los estudios Atlas, lugar donde en el pasado se rodaron grandes película americanas en su mayoría y que ahora es interés turístico, aunque no nos detenemos, tan solo unas cuentas fotos para el recuerdo. GPS: 30 56 27.27 N 6 59 12.36 .
Subimos el Atlas por la N 9 con la precaución y el respeto que hay que tener a la subida a este gran puerto, el Tizin Tichka de 2.260 metros de altura.
Queremos llegar a comer donde la primera vez que pasamos por aquí  por ser una explanada amplia y con muy buenas vistas. Para ello hay que culminar el puerto y a un par de kilómetros de bajada lo volvemos a encontrar.


Lugar del Atlas donde comemos.


Esta vez el suelo está embarrado y tenemos que tener cuidado de no quedarnos atrapados.
Lo cierto es que los paisajes que se pueden apreciar en todo el recorrido de la N 9 atravesando el Gran Atlas son maravillosos. Valles encajonados entre altas cumbres. Picos nevados, pueblos encaramados en lo alto de las montañas, etc, hacen que visualmente el recorrido sea único, aunque hay que llevar mucha precaución pues hay bastante tráfico y la carretera se las trae.


Gran Atlas.


Nos ponemos a comer y al contrario que la vez anterior, lo tenemos que hacer dentro de las autos, pues en estas cotas de altura hace un frío considerable.
GPS: 31 22 33.07 N 7 24 35.27 W .

Gran Atlas.

Al rato llegan 2 pastores que tienen a sus ovejas pastando tranquilamente y nos ofrecen las típicas piedras que veremos en infinidad de ocasiones por esta zona, así como fósiles de muy variada tipología. La verdad es que casi  no piden nada, sí que quieren ropa de abrigo. Nosotros no llevamos nada de ropa que nos sobre y le pagamos por un par de piedras.


N 9 a su paso por el Atlas.

Ahora toca la bajada de este gran puerto. La idea era que al llegar Âit-Ourir, antes de Marrakech, desviarnos a la izquierda para visitar el Valle del Ourika y disfrutar de los espectaculares paisajes del Alto Atlas y de sus famosas cascadas, teniendo diseñada una ruta senderista de un par de horas de duración. Pero debido al escaso tiempo del que disponemos tenemos que dejarlo para otra ocasión. Ahora entiendo el error que he cometidos durante los meses anteriores a la elaboración de la ruta, el querer ver tanto en tan poco tiempo. Una pena, pero con todo el dolor tenemos que dejar estas rutas para un viaje posterior que seguramente saldrá algún año de estos.
Hay una cosa que sí queremos visitar y son las Cascadas de Ouzoud y para allá nos dirigimos.


Entrada a Tanaghmeilt.


Llegamos a media tarde a Tanaghmeilt, lugar donde están las cascadas del Ouzoud y nos asaltan los aparcachoches ofreciéndonos un lugar para aparcar y pasar la noche. En el primero que nos metemos que es el situado a la izquierda de la carretera, deja mucho que desear, un lugar que echa para atrás. En eso estamos cuando se acerca a nosotros el dueño del Hotel de France, convenciéndonos que tiene el mejor lugar de Ouzoud para nosotros. 

Situación del Hotel du France.

Antes de llegar a Tanaghmeilt hemos pasado por el camping Zebra que tiene buena pinta y es quizás otra alternativa, aunque al pillar a un par de kilómetros del pueblo lo desechamos.
GPS: 32 00 21.52 N 6 43 10.35 W .

Aparcamiento de Tanaghmeilt.


>seguimos a este hombre durante un buen rato y pensamos que nos está alejando del pueblo pues ya llevamos un buen rato detrás de él y no para de caminar. Por fin llegamos a las instalaciones del Hotel y comprobamos que es el sitio ideal para pasar la noche.
GPS: 32 00 59.82 N 6 43 01.40 W .


Entrada del Hotel de France, Ouzoud.


Nos instalamos en el parking dentro del Hotel y comprobamos que la cascada está muy cerca de aquí por lo que mañana el dueño del Hotel nos hará de guía.
Una buena ducha y un té, hace que nos relajemos y descansemos del trote que hemos tenido en el día de hoy. Otro día de muchos kilómetros, excesivos sería la palabra adecuada. Pero es el precio que había que pagar por hacer la ruta atlántica y querer ver el desierto,pues había que bajar muy al sur para verlo. La ruta de hace 2 años es más llevadera por el ahorro de kilómetros. La que hemos hecho nosotros este año se podría hacer bien con unos 5 o 6 días más, días que no tenemos por supuesto. Es lo malo de tener que incorporarse a trabajar un día concreto, como envidio a los jubilados, Dios mio.


Parking del Hotel de France, Ouzoud.

Cuando íbamos tras el dueño del Hotel, hemos pasado por una especie de mercado y del mismo salia un aroma a carne asada que nos ha abierto el apetito. Por ello nos vamos hacia allí, pues es la hora de la cena. Negociamos la cantidad de carne de ternera que nos van a servir y cenamos a base de brochetas de riquísima y jugosa carne por un precio ínfimo.
Tras la cena volvemos al Hotel para tomar un té y finalmente reponer fuerzas en las autos, mañana será otro día.


Monos de Ouzoud.


La noche ha hecho que repongamos nuestras maltrechas fuerzas, tras un reparador y tranquilo sueño.
Hoy toca otro plato fuerte de la excursión, la visita a las Cascadas de Ouzoud. Para ello nos hace de guía el dueño del Hotel, un chaval  que domina el castellano y con el que podemos hablar de cualquier cosa, lo que hace más amena la excursión. Lo primero que vemos son los ágiles monos que viven en el escarpado acantilado de las cascadas. Recientemente ha llovido y el terreno está resbaladizo, así como el color del agua del río que se tiñe del color  marrón de estas tierras.


Chiringuitos en las cascadas.

Desde el Hotel hemos visto las cascadas desde lo alto y ahora toca ir bajando por una sendita muy amena. Conforme vamos llegando a la altura de las aguas vemos que este lugar está siendo explotado turísticamente. Hay varios chiringuitos, probablemente huertas reconvertidas en bares y habitaciones, ya que se gana más dinero del turismo que del campo.

Cascadas de Ouzoud.

Ante nosotros se alzan las imponentes cascadas de Ouzoud y podemos admirar este digno y bello espectáculo de la naturaleza. Es uno de esos lugares que no se olvidan nunca y que no se cansa uno de contemplar.



Por esta parte que hemos bajado no hay de momento comercios  ni bazares, etc que sí abundan por la otra parte de la bajada, desde el pueblo, que es una sucesión continua de negocios que viven de las cascadas.
Desde aquí hay unas vistas inmejorables de este idílico y espectacular lugar.


Cascadas de Ouzoud.

Vamos bajando hasta el nivel de caída de las aguas y toca cruzar a la otra parte para subir por la zona comercial de este complejo. Para ello hay que tomar unas pequeñas barcas artesanales muy bien decoradas por cierto con vivos y coloridos motivos.

Paseo en barca, Ouzoud.

El grupo se divide en dos y partimos hacia la caída de las marrones aguas del Ouzoud. Una vez cerca de la caída notamos la fuerza y virulencia de las bravas aguas y quedamos algo mojados por las cortinas de agua, algo que agradecemos pues hace una mañana calurosa.

Artesano modelando las piedras, Ouzoud.

Una vez terminado en minicrucero, toca subir los interminables escalones que ascienden hasta lo alto del pueblo.
Había leído que este trayecto que va desde la caída del agua hasta el pueblo estaba repleto de tiendas, y es cierto. También que los comerciantes ejercían una presión cansina y hasta molesta hacia el turista con el fin de vender sus productos. Pero tengo que decir que a nosotros en ningún momento nos asedió nadie ni nos presionó para que compráramos algo o pasáramos a algún lugar, todo lo contrario, nos miraban pero sin llamar nuestra atención salvo en contadas ocasiones.


Productos típicos.


Lentamente vamos ascendiendo hacia la parte superior donde está el pueblo y al llegar nuestro guía nos lleva a una tienda de un primo suyo. Esto es lo típico que hacen los marroquíes  ya lo sabemos y no nos enfadamos, pasamos. echamos una mirada, incluso algunos del grupo encuentran algo que andaban buscando desde hace días.
Tras pagar la estancia y la excursión, partimos de las cascadas de Ouzoud con un muy buen sabor de boca de la maravilla que hemos podido disfrutar, un lugar altamente recomendable.
Para saber más:

Las cascadas de Ouzoud

Paisaje cerca de Ouzoud.


Al salir del Hotel y llegado al poblado tomamos la carreterita que sale a nuestra izquierda, la P-3105 que va a empalmar con la Nacional 8 cerca de Afourer.





La carretera discurre en este primer tramo por una zona montañosa de una belleza increíble. Abajo podemos ver las hoces que ha ido esculpiendo el río Ouzoud, todo ello mezclado con una naturaleza desbordante.

Paisaje.


Vamos pasando por pueblecitos pequeñitos y por zonas de esta parte de Marruecos encantadoras, todo verde y lleno de vegetación.
Al llegar a Afourer que yo le llamo el pueblo de los neumáticos por la cantidad de ellos que se ven apilados por todos lados, nos incorporamos a la Nacional 8 que está en muy buen estado.
A destacar la impresionante llanura que se ve aquí y los campos totalmente cultivados y con una vegetación impresionante, esta parte del país debe ser muy productiva. Estamos en el Valle de Beni-Mellal.


El Valle de Beni-Mellal.


Vamos haciendo kilómetros y volvemos a comprobar una cosa que hemos venido observando durante todo nuestra ruta y es la cantidad de chavales y chavalas que van a las escuelas, caminando por las cunetas de las carreteras, los más privilegiados con sus bicis, las chicas uniformadas, pero si que nos sorprende positivamente que las autoridades hayan impulsado la educación.

Khénifra.


Pasamos por poblaciones  como Kasba Tadla, Khénifra, Arzou, El Hajeb, etc ya que vamos hacia la ciudad imperial de Meknes.
La intención era que al pasar Khénifra nos desviáramos a la derecha para visitar las Sources de LÓum-er-Rbia. Las fuentes son una concentración de agua dulce y salada que manan del suelo de las montañas en un mismo lugar y que van a parar a un cañón para posteriormente convertirse en un río.
Es curioso que parte del río lo tiene acondicionado con pequeñas haimas, lo que le da un toque curioso. Es una ruta que debemos dejar para el próximo viaje por falta de tiempo en este.
GPS: 33 03 12.94 5 24 53.21 W .


Paisajes.


A nuestra izquierda siempre las imponentes cordilleras del Gran Atlas que dejan paisajes muy bonitos de esta parte de Marruecos.

Plano de la situación del parking y Medina de Meknes.

Ya casi al final de la tarde llegamos por fin a Meknes y estacionamos en un parking pegado a la gran Medina. Sin servicios pero vigilado y a precio muy bajo como todos hasta ahora.

GPS: 33 53 22.46 N 5 34 03.34 W .


Parking Meknes.


Estacionamos las autos y nos dirigimos hacia la gran Medina de la ciudad imperial de Meknes.
Meknes tiene sus orígenes allá por el Siglo IX o X no está muy definido. Don los Almorávides los primeros en establecerse y dotar a la ciudad de construcciones defensivas. Pero son los Almohades, los que finalmente se hacen con la ciudad siendo una más las las numerosas ciudades que tienen sometidas.

Plaza Lehdim, Meknes.


Con la noche ya presente, llegamos a la bonita plaza de Lehdim donde se encuentra el Gran Palacio, con una de las puertas más bonitas que se puedan ver, Bad Monsour calificada como la más grande  de Marruecos y el norte de África, obra de Moulay Ismael.
Actualmente la ciudad de Meknes cuenta con aproximadamente un millón de habitantes y es una urbe con una actividad desbordante.

Plaza de Lehdim, Meknes.

En 1996, la ciudad imperial de Meknes fué declarada patrimonio de la humanidad, ya que en su interior hay muchos monumentos para visitar. Mausoleo Moulay Ismail, Mezquita Nejjarine, la gran Mezquita, el Palacio Dar El Makhzen, las puertas Bab Lakhmis, Bad Berdaine, etc, etc, vamos para estar dos o tres día en Meknes.

Interior de la Medina.

Por desgracia no tenemos tanto tiempo, ya que mañana hay que estar en casa, por lo que optamos por ver algo de la inmensa Medina de Meknes. Intentaremos no perdernos en el laberinto de calles de la Medina con el inconveniente de que es de noche.

Cabeza de dromedario, Meknes.

Esta Medina es grandísima, lo vamos comprobando poco a poco conforme vamos recorriendo las atestadas calles yplazas de la misma. Se vende absolutamente de todo. No puedo llegar a entender cómo pueden tener abierto todo esto tantas horas al día y todos los días del año, es increible.

Detalles de la Medina, Meknes.

Caminamos sin rumbo, con la única orientación de la Plaza de Lehdin como punto al que tenemos que volver si queremos llegar a las autos. Enseguida tenemos un guia a nuestro servicio que nos cunfunde más que ayudarnos, pues nos pasa por donde ya habáimos estado y sin miramientos le decimos que se vaya, aunque el jodio quiere cobrarnos por volver a pasar por un sitio que ya habíamos estado. Al final se aburre y se marcha.

Interior de la Medina, Meknes.

La sensación que me está dejando Meknes es que comparándola con otra gran ciudad imperial como es Marrakech, se nota que no es tan turística como Marrakech, es más marroquí, como más auténtica, una ciudad que merece la pena descubrirla poco a poco.

Fuente en la Medina, Meknes.

Que quizás esté todo más a mano y aunque la ciudad es grande, es menos estresante que Marrakech.
Seguimos caminando hasta encontrar el barrio de los artesanos donde parte del grupo tiene que hacerse con las últimas compras antes de partir para casa.

Medina de Meknes.

Mientras, los trabajadores, artesanos, porteadores, comerciantes etc de la Medina van iniciando las rutinarias tareas de recoger el género para ir cerrando sus negocios y dar así por concluido el día, hasta que mañana lo vuelvan a montar todo de nuevo, y así un día tras otro.

Plaza de Lehdim, Meknes.

Sabemos llegar de nuevo a la plaza y nos vamos hacia el mercado cubierto que destaca por su limpieza y organización, así como por la variedad de puestos.

Mercado cubierto, Meknes.

Algunos quieren comprar algún dulce típico para llevar a casa. La verdad es que apetecen comprarlos nada más verlos pues tiene unos colores y unos olores que incitan a comprar y comerlos.

Comprando los dulces, Meknes.

Además los puestos ya de por si son muy coquetos y están bellamente decorados. Aunque no se compre nada es aconsejable pasar por este mercado que está ubicado en un ala de la Plaza Lehdim.


Tienda de alfarería, Meknes.


También en Meknes podemos ver la importancia de la cerámica para el pueblo marroquí. Se harta uno de ver tanto barro cocido por todas partes, un buen lugar para comprar un tajine, por ejemplo.

Puesto del Mercado, Meknes.


Pasteles típicos, Méknes.


Terminamos nuestra visita a la Medina de Meknes y nos vamos dirección al camping
 municipal de Meknes. Para nuestra sorpresa en la entreda del camping nos encontramos un cartel que indica que los han cerrado temporalmente por orden municipal. Todo un inconveniente, tenemos que cambiar los planes y buscar otro lugar para pernoctar y las horas que son no invitan a hacer muchos inventos.
El guarda del camping nos indica que podemos ir a Volúbilis pues allí hay un camping.

Plano con la situación del camping.

Salimos de Meknes por la R-413 y el navegador nos echa por una carretera de muerte. Muy estrecha y en muy mal estado, además en total oscuridad. Pensamos que es imposible que haya un camping por aquí. Llegamos por fin a Moulay Idriss y seguimos hacia Volubilis. Al llegar a la tapia del yacimiento romano pensamos que este es un buen lugar para pernoctar y si mañana nos diera tiempo visitar algo de estas impresionantes ruinas romanas.
Nuestro gozo en un pozo, pues nada más llegar salen o nuestro encuentro dos vigilantes del complejo diciéndonos que allí no se puede pernoctar. Ahora entendemos que hayamos visto en el camino a un kilómetros antes del recinto varias autos estacionadas. Volvemos sobre nuestros pasos pero no encontramos hueco para las cuatro acs, por lo que vamos en busca del dichoso camping.


Camping.

Volvemos a pasar otra vez por Moulay Idriss y cuando pensamos que nos vamos a volver locos, pues donde debería estar el camping tan solo hay un gran descampado, localizamos escondido un camping que no llevábamos en nuestros navegadores.
GPS: 34 00 55.02 N 5 33 44.59 W .
A la mañana siguiente vemos que la carretera donde está situado el camping es reciente y no está incluida en nuestros mapas gps, de ahí la vuelta tan tortuosa de la noche anterior.
El camping no es gran cosa pero para pasar una noche nos vale de sobra, además si se piensa visitar Moulay Idriss o Volúbilis está muy bien situado.

Salida de Tanger Med.

A la mañana siguiente vemos que todavía quedan bastantes kilómetros para llegar a Tanger Med y no queremos llegar apurados a coger el barco, por lo que dejamos para el siguiente viaje Volúbilies y partimos raudos.
Enlazamos con la autopista y avanzamos con mayor rapidez. En la misma gasolinera que repostamos a nuestra llegada volvemos a llenar los depoósitos de gasoil por la diferencia de precios con respecto a España.
Al llegar al puerto lo primero que hacemos es pasar por la Naviera en la Puerta Marítima para validar nuestros billetes. Tenemos suerte ya que el corte se cierra tras nosotros. No nos lo creemos que vayamos a embarcar así de facil y no como la otra vez de vuelta que estuvimos 5 o 6 horas para que saliera el barco. De nuevo toca pasar por el engorroso e insufrible proceso del papeleo, vuelta a rellenar una ficha amarilla por cada tripulante, así como la importación temporal de vehículos. Hay unas buenas colas para embarcar, por lo que tienen habilitados varios puestos en la frontera. Cuando pasamos la frontera, toca pasar por el escaner que hace una pasada cada 5 o 6 vehículos. Justo cuando está pasando nuestra auto y tras estar fuera contemplando el proceso, el escaner se para, parece que se ha estropeado y el barco que está a punto de zarpar.
Tras unos minutos que se nos hacen interminables la dichosa maquinita vuelve a funcionar y por fin podemos salir directos al ferry.
Están embarcando los últimos 2 camiones y tras entrevistarme con un responsable y comunicarle que vamos un grupo de 4 autos, me mira como diciendo que no va a poder ser, además no hay hueco en las bodegas, que mala suerte.

Dejando África.


Meten a los 2 camiones y cuando pensamos que nos tocará esperar a que zarpe el siguiente barco, nos indican que podemos embarcar. No nos podemos creer que haya cambiado nuestra suerte y sin pensarlo dos veces nos metemos en las tripas del impresionante ferry.
Por fin salimos de Tanger Med y tras dejar las autos en las bodegas subimos a cubierta para despedirnos del continente africano después de estos diez días de ensueño y de aventura vividas.
Nos queda la espina clavada de no haber podido ver lo que llevábamos en programación, pero nos conformamos con el aliciente de que lo que nos ha quedado lo haremos en el siguiente viaje que, quién sabe, quizás sea más pronto que tarde.

El peñon de Gibraltar.

Poco a poco va dibujándose en el horizonte la costa española. Nos alegramos de estar de nuevo en casa, y que todo haya salido bien, aunque sentimos ya la nostalgia del continente africano y de un país maravilloso y excitante como Marruecos.
Tras desembarcar volvemos al parking de Palmones para tomar algo y despedirnos de Luisma y Tere, ya que ellos van por otra ruta a casa.
Han sido días maravillosos e inolvidables. Hemos compartido muchas horas y  muchas vivencias con el resto del grupo, que indudablemente hay que agradecer, pues se ha dado todo muy bien todo y lo hemos pasado estupendamente con todos ellos. Un viaje así, merece la pena de hacerlo, tan solo por la compañía.
Esperamos que no sea la última vez y que volvamos a disfruta de otros viajes juntos.

Mapa de la segunda parte de la ruta.


1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Estupenda entrada!

Para quien quiera cruzar el Estrecho en barco, este enlace va genial: http://www.aferry.es/ferry-to-morocco-ferries-es.htm te comparan los precios de navieras.

Salud!