28 de abril de 2011

Verano europeo 2010 (parte 1ª)


Segundo viaje en grupo. Solo que cambiamos Africa por Europa. Cambiamos a un integrante del grupo y por delante nos esperan 23 días de aventuras que nos llevarán por tierras francesas, belgas, holandesas y alemanas.
Este es nuestro viaje por dichas tierras que nos depararán un montón de vivencias y sensaciones nuevas.


Itinerario entrada

Sobre las seis de la mañana del 10 de Julio y tras quedar en el parking del centro comercial Imaginalia partimos de Albacete las cuatro familias, 15 personas, en sus respectivas autocaravanas en un viaje al corazón de Europa. Ponemos rumbo a Madrid.
A medio día ya hemos pasado Burgos y circulamos por la autopista E5 y nos detenemos a comer en un área de servicio a la altura del municipio de Ameyugo GPS: 42 39 02 N 3 04 07 W.
Sobre las cinco de la tarde llegamos a San Sebastián, lugar elegido para pernoctar.

Situación el parking

Parking Anoeta

Una vez en la ciudad nos dirigimos al área de autocaravanas. GPS: 43 18 27. 61 N 2 00 51.05 W situada en la zona del campus universitario, se puede coger en las inmediaciones el bus nº 5 o 25 para ir al centro de la ciudad.


Menuda caravana

Nuestro gozo en un pozo pues está saturada y no podemos aparcar, por tanto nos vamos al parking de Anoeta GPS: 43 18 05.70 N 1 58 31.75 W. se trata de un parking público sin ningún servicio en una zona tranquila, excepto si es Sábado como hoy, luego lo comprobaríamos. Además al ser Sábado, una ventaja tenia que tener, no pagamos.


Playa de la Concha, San Sebastian.

Buscamos la cercana parada del bus que nos llevara al centro y tras una breve espera llega el bus que en 10 minutos nos lleva al centro.
Ya conocíamos algo de San Sebastian en una breve parada que hicimos hace algunos años de regreso de Francia y guardábamos un grato pero breve recuerdo de la ciudad. El día es espectacular y la gente disfruta de un baño en las aguas del cantábrico.


Ayuntamiento de San Sebatian

Nos dirigimos hacia la zona del puerto pesquero. Al ser Sábado hay muchas familias paseando tranquilamente. Esta zona tiene su encanto, no lo conocíamos y nos entretenemos mirando los precios de los diferentes restaurantes que ofrecen sus productos del mar.
Llegamos hasta el final del paseo y nos volvemos hacia el casco viejo en busca de lo que estamos esperando: los famosos pinchos.


De pinchos por San Sebastian.

Nos adentramos en esta maraña de restaurantes y bares que conforman el casco viejo de la ciudad. Hacernos lado no va ser cosa fácil con los que somos, aunque al final encontramos un sitio que no va a ser el último pues si algo hay que hacer aquí es ir de bar en bar, eso lo tenemos claro.

Es una gozada estar tomando pinchos en la calle con esta temperatura tan agradable. La gente es muy hospitalaria y los precios son bastante buenos. Al final cenamos prácticamente tomando pinchos.



Por las calles de San Sebastian.

Damos una pequeña vuelta por las calles del casco viejo y buscamos la parada del bus que nos lleve al parking.
Cuando llegamos vemos que se ha unido a nosotros una ac italiana y un grupo de chavales juega al fútbol en el parking semi vacio. Vamos a retarles para ver si son capaces de ganarnos un partido. Aceptan la apuesta y comienza el partido. Joer como corren los zagales, quien tuviera 14 o 15 años como tienen ellos. El caso es que el partido se pone interesante y conseguimos quedar empatados. Los chicarrones del norte no han podido con los manchegos, aunque tengo que decir que les hacemos algo de trampas, je,je...
Sacamos las sillas tras el esfuerzo, jolines que sudor, e invitamos a la pareja de italianos a que se unan a nuestra conversación, cosa que hacen. Tras una larga conversación intercambiamos presentes y nos vamos a la cama. Al poco rato vienen los habitantes de la noche acompañados por sus botellas y nos dan la noche con sus voces y música, es Sábado.



San Sebastián-La Rochelle

Tras no haber tenido la tranquilidad deseada, partimos dirección a Francia. Hoy toca llegar a La Rochelle, donde llegamos a medio día. Buscamos aparcamiento céntrico, pero decidimos sobre la marcha desplazarnos a la cercana isla de Re para comer y ver la isla.



Isla de Ré


Puente de la isla de Re.

Para atravesar el puente que une el continente con la isla hay que pagar un peaje de 10 euros, creo recordar y tras recorrer los 3 kilómetros llegamos a la isla de Re.
Ya va siendo hora de comer algo, por lo que buscamos un lugar pegado al mar. Hacemos nuestro corro de autocaravanas y sacamos las sillas y las mesas, mientras algunos franceses nos miran y nos dicen "buen provecho".


Dando publicidad a nuestra selección

Hoy es el gran día, ya que la selección de fútbol se juega el campeonato del mundial contra Holanda. Los críos están como locos, se han pintado la cara, se han puesto las camisetas y no paran de agitar las banderas, por lo que nos vamos paseando al lado de la playa cantando y agitando las banderas.
Los franceses nos sonríen y nos animan para que la selección gane el partido, al tiempo que recuerdan mejores tiempos cuando su selección llegó a ser lo que aspira ahora España: campeones del mundo.


Isla de Re.

Tras permanecer un rato más en la isla y recorrerla con las autos, sacando banderas y con la música oficial del mundial a todo trapo, ponemos rumbo a La Rochelle pues hay que ir preparando el partido y el lugar donde nos quedaremos a pernoctar esta noche.

Pernocta La Rochelle

Nos dirigimos a un parking que habíamos visto esta mañana al llegar y donde se ven bastantes autocaravanas, aunque nos ponemos a unos 200 metros pegando al puerto, ya que es más acogedor y podemos ver el partido a nuestras anchas. GPS: N 46 09 01.08 W 1 09 05.16. Solo parking, pero muy bien situado.


Lugar de pernocta y celebración en La Rochelle.

Empezamos con los preparativos, corte de jamón incluido, e intento orientar la parabólica para captar la señal del partido.
El partido va a comenzar y no hay manera de sintonizar el satélite, todavía estoy verde con el tema de la orientación. Entre unos y otros, consiguen poner una tele fuera de las autos y por una cadena francesa vemos la primera parte y como soy un cansino hasta que no lo consigo no paro, hasta que por fin la segunda parte podemos verla por la Cuatro y Telecinco.



Preparando el partido.

La alegría estalla al marcar Iniesta el gol que nos da el campeonato del mundo y nos vamos para el pueblo a festejarlo.
Es increíble el ambiente que hay. Coches sonando las bocinas, gente que nos felicita a nuestro paso, petardos, etc.



La Rochelle.

El ambiente que se respira en la ciudad es magnífico y la verdad es que el lugar también acompaña, pues este es un lugar muy bello y más si cabe a estas horas nocturnas que le dan un toque de ciudad corsaria amurallada con esa luz tenue que tan bien está destinada a ello.


La Rochelle.

Damos un buen paseo por la ciudad, todavía con la alegría de sentirnos campeones del mundo por primera vez y quien sabe si podremos volver a vivir otro momento tan especial como este.
Es sorprendente ver a la gente contenta por la victoria de España, aquí en Francia que se supone no nos ven muy bien, aunque esto a mi nunca me ha dado la sensación de haberlo vivido, más bien al contrario, siempre me he sentido muy a gusto en Francia y el trato con sus gentes me ha resultado cordial y amable.



La Rochelle.

Tras volver de nuevo a la zona más animada y concurrida, el puerto, ponemos rumbo a las autos ya que ha sido un día largo cargado de emociones. Mañana será otro día, el siguiente a la victoria en el mundial.
Bueno hoy toca ir subiendo hacia el Norte con la intención de pernoctar en el Mont Sant Michel, aunque haremos una para en una ciudad muy bonita: Fougeres.



La Rochelle-Fouguères


Situación del área

Después de estar toda la mañana por esas carreteras, con algún despiste incluido al atravesar Nantes, llegamos al área de autocaravanas de Fougeres, gratuita y con todos los servicios menos electricidad. Super bien situada, al lado del castillo.


Area de autocaravanas de Fougeres.

Antes de comenzar la visita hay que comer, cosa que hacemos juntos, ya que el tiempo hasta ahora es magnífico y da gusto comer bajo los toldos de las autos. GPS: N 48 21 19.43 W 1 12 40.34.


Castillo de Fougeres.

Esta ciudad es una pasada. Se conserva estupendamente y esta parte de la misma es espectacular con los restos de las murallas y el castillo totalmente integrados en la ciudad medieval.
Se hace agradable el paseo por las callecitas que suben y bajan y los parques y jardines que salen por todas partes, así como el río Nancon que atraviesa este bonito lugar.


Castillo de Fougeres.

Esta zona de la ciudad es sin duda la más bonita, hay que dejarse perder por un momento y recorrer esta zona con sus murallas y torres sacadas de una película, descansar en uno de los jardines, perderse por la callejuelas y subir hacia la Iglesia de San Leonard, desde donde se contemplan una vistas del conjunto de la fortaleza impresionantes.


Fougeres.

Desde la parte de abajo de la Iglesia se ve toda la zona amurallada y los jardines están muy bien cuidados y da gusto pasear por ellos tranquilamente.
Visitamos la Iglesia y por la Rue Nationale llegamos a la Place du Teathre y a la plaza más grande centro de Fougeres.




Fougeres.

Bordeamos la ciudad dejando a nuestra izquierda los jardines de Fougeres y llegamos a las autos para cargar y descargar para continuar nuestra ruta hacia el destino último de hoy:
El Monte Sant Michel.


Fouguères-Mont Saint Michel

Enseguida llegamos a este lugar tan maravilloso que se puede ver desde bastantes kilómetros por ser una zona muy llana y sobresalir por encima de todo el Monte.


Ubicación del actual parking


Lugar de pernocta en el Mont Sant Michel.

Llegamos hasta las mismas puertas del Monte pero hay marea alta por lo que nos indican que debemos pernoctar al lado del pueblo, jolines la primera contrariedad. Después comprobaríamos que al lado del Monte ya no dejan pernoctar a las autocaravanas, con el buen recuerdo que teníamos de este lugar, algo mágico, algo ya imposible de sentir.
La única ventaja es que es una gran explanada de hierva y al menos es gratuito. GPS: N 48 37 07.13 W 1 30 34.23.
Hacemos de nuevo corro y cenamos muy tranquilamente rodeados por decenas de autocaravanas y con el fondo magnífico de la Abadía.



Monte Sant Michel.

Queremos visitar el Monte de noche pues nos hace ilusión verlo sin turistas, ya que mañana será más complicado estar tan tranquilo.
Cogemos 2 autos y nos vamos todos para el estacionamiento a las puertas del Monte. Enseguida un guarda nos dice que no podemos estacionar la auto aquí y nos alejamos unos 100 metros. Llega de nuevo el mismo guarda, los demás no dicen nada, y nos vuelve a repetir que no podemos dejar aquí la auto.
Son las doce de la noche y le intento explicar que vamos a estar media hora y después nos vamos a pernoctar al pueblo. Pero él erre que erre con que nos marchemos.
Se pone a llover y le intento convencer para que nos deje estacionar media hora ya que llevamos niños pequeños y está lloviendo, estando además el parking vacío.



Mont Sant Michel.

La cosa va a más y nos enredamos a una brusca conversación sin ceder ninguno de los dos, hasta que se marcha amenazándome que va a avisar a la Gendarmería. Al final decidimos volver al pueblo, dejar las dos autos y volver andando los dos kilómetros.
A todo esto lloviendo, aunque tengo que decir que la ligera lluvia le confiera un tono místico a la Abadía, aunque el gabacho me ha dado la noche, pues me he enfadado bastante por no dejarnos aparcar media hora, en todos los sitios hay algún tonto, qué le vamos a hacer.
La Abadía está desierta y los que se han quedado han podido subir, nosotros no hemos tenido esa suerte ya que ahora está lloviendo con ganas. A ver como vamos a volver otra vez a las autos para recoger a las quince personas que somos...
Aunque Dios aprieta pero no ahoga y se nos aparece en forma de una pareja de burgaleses que se ofrecen a llevarnos en su vehículo al aparcamiento. Les damos las gracias y regresamos con las autos para recoger al resto del grupo. Menuda movida.
Ya sobre la una y pico nos vamos a la cama, sin las buenas sensaciones que tuvimos la primera vez que estuvimos en este lugar, quizás influido por el percance ocurrido. Mañana será otro día.


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