19 de febrero de 2010

(II) Valle del Rhin


Esta segunda etapa de nuestro viaje va a transcurrir por el Valle del Rhin, río arriba y entre las ciudades de Koblenza y Rüdesheim am Rheim, cerca de Wiesbaden.
En total 65 kilómetros de un paisaje espectacular
Imagen de todo el valle del Rhin.

Decidimos que haríamos esta parte de la ruta del Rhin. Después de seguir el curso del Mosela y una vez que habíamos estado en Koblenza, donde los dos ríos se unen, seguimos el curso del Rhin en sentido ascendente para ver una de las zonas más bonitas de Alemania.


Itinerario Valle del Rhin


Después de haber disfrutado de un estupendo baño en las piscina de Valendar, seguimos de nuevo nuestra ruta, para lo que tenemos que ir de nuevo hacia Koblenza y como las piscinas están en lo alto tenemos que bajar de nuevo hacia el río. De poco nos quedamos encajonados en un cruce de calles y en cuesta abajo, por lo que tras hacer unas cuantas maniobras, podemos salir del entuerto y continuamos sin novedad, hasta que llegamos a Braubach, situado a escasos 13 kilómetros.

Situación área Braubach

Área Braubach

Teníamos pensado de ver el castillo más bonito de la zona, el Schob Stolzenfels, situado en la otra orilla del río, pero nos dijeron que estaba cerrado por dentro debido a unas obras de restauración que se estaban llevando a cabo y nos limitamos a verlo desde la carretera hacia Braubach.
Aquí os tengo que decir que hay que elegir una de las dos orillas del río, ya que no hay puentes que unan las dos orillas hasta muchos kilómetros río arriba, por lo que ahora con la experiencia de lo vivido, yo haría lo siguiente: Desde Koblenza iría a Braubach para ver el pueblo y el castillo, volvería otra vez dirección Koblenza y antes de llegar, cruzaría por el puente de la 237, para seguidamente coger la 9 y ver el castillo de Stolzenfels, que es el de la portada y es muy bonito.


Braubach.

Y ya siguiendo la orilla derecha río arriba seguiría por Boppard, St Goar, el Loreley no subiría a su cumbre, ya que no es gran cosa, y a la altura de Bingen am Rheim, cruzaría al otro lado del río para ver Rüdesheim.
Eso creo que sería lo más acertado, y es que hasta que uno no está allí no sabe qué ruta elegir. Si que existe posibilidad de cruzar con la auto de un lado a otro del río y los precios de los ferrys no son caros, por lo que tampoco hay que obsesionarse por ello.


Braubach.

Llegamos a media tarde a este pueblecito y aparcamos en su bien situada área o aparcamiento, no sabría decirlo, gratuito y sin servicios. GPS: (50 16 23.17 N 7 38 35.25 E ). Vimos algún que otro sitio, pero tras intentar estacionar en lo que si que parecía un área o por lo menos había bastantes acs, no pudimos debido a que no había bastante lado y como íbamos a estar poco tiempo nos desplazamos al lugar reseñado. GPS área: (50 16 15.33 N 7 38 46.07 E ), parecía un buen lugar para pernoctar.


Braubach.

La tarde es magnífica y hace calor, cruzamos por debajo de las vías del tren y nos adentramos en esta pequeña localidad, coronada por su castillo el Scholb Marksburg, aunque como era algo tarde y estos alemanes cierran pronto, ante la evidencia de que estaría cerrado decidimos verlo desde abajo, aunque por dentro tiene que ser muy bonito.


Braubach.

Casas de entramado de madera y calles empedradas, aunque se puede ver en poco tiempo, no es tan coqueto como otros pueblos que hemos visto en el Mosela. Quizás lo más interesante sea su castillo y como no lo vemos, tras refrescarnos con un helado y terminar de ver el pueblo, continuamos nuestra ruta río arriba.


Boppard.

Llegamos a la altura de Boppard y como está en la otra orilla hay que coger el ferry. Dejamos la ac en el estacionamiento que hay dispuesto y tras esperar a que venga desde el otro lado, nos subimos en él, montando también algunos vehículos, están preparados para ello. 


Embarcadero y Boppard

Unos pasajeros son una pareja de Madrileños que viajan con una camper y compartimos durante el trayecto nuestras rutas y vivencias.
Al momento llegamos a Boppard que se le ve un pueblo turístico. En su muelle hay amarrados varios barcos de gran calado, se supone que hacen los famosos cruceros turísticos por el Rhin. Además hay bastantes hoteles y podemos ver como llega un barco y descarga a grupos de turistas, al tiempo que otros se montan.


Boppard.

Nos adentramos en el pueblo y tratamos de visitar lo más bonito de la población que sin duda es la Iglesia de San Seberus en la markplatz con sus dos torres negras.
Algunas casas de entramado de madera y las numerosas terrazas que animadas por el buen tiempo animan las calles.


Y poco más que ver de esta población. Tomamos de nuevo el ferry de vuelta al estacionamiento donde hemos dejado la ac, para seguir ruta y buscar un sitio donde pernoctar.
El río es espectacular, de aguas verdes y caudalosas, la corriente del mismo es respetable, aunque está muy bien canalizado, su cauce está limpio y el tráfico de grandes barcos, es constante, tanto de subida como de bajada. En los tramos con curvas los barcos tienen que hacer muy buenas maniobras, ya que los barcos son muy largos y la corriente es muy rápida.


Boppard.

Llegamos a St. Goarshausen, una pequeña localidad situada entre el río y la loma del valle del río y estacionamos a la salida, junto a otra ac y al lado del río. No sabemos si quedarnos a pernoctar allí o seguir hacia delante. Al resto de la tropa no le hace mucha gracia el lugar para pernoctar, pero a mí me parece de lo más romántico. A escasos metros del Rhin y con la vista del Burg Katz arriba, lo veo un lugar fantástico. Además sacamos el toldo y nos sentamos a contemplar el río con su incesante tránsito de barcos.


St. Goarshausen y al fondo St. Goar.

Pernocta en S. Goarshausen

El lugar es simplemente un estacionamiento. GPS: ( 50 09 01.46 N 7 43 28.91 E ). Más tarde nos daríamos cuenta, sobre todo yo, que no fue una buena idea el quedarnos a dormir aquí, ya que a escasos 50 metros de donde nos encontrábamos, estuvo pasando toda la noche un tren cada 30 o 40 minutos.


De estos de mercancía, de los que se oyen. No me explico como los habitantes de las casas que están a escasos 5 metros de la vía, pueden aguantar ese ruido constante y desagradable. Por lo tanto, si alguno vais por la zona, no se os ocurra quedaros a pernoctar aquí, al lado hay un sitio que debe ser mejor, después os lo diré.


St. Goarshausen.

Desde este pueblo se puede cruzar a St. Goar que está justo enfrente. Deberíamos haber cruzado, aunque hubiera sido con la ac, en la otra orilla está el camping Loreley, aunque por la otra orilla también pasa el tren, creo que este de pasajeros. He de decir que a difererncia del valle del Mosela que lo veo bastante accesible y no tan encajonado como el del Rhin, aquí no hay áreas para las autocaravanas. Sí que hay bastantes campings, debe ser por lo mal que está el terreno, ya que el río discurre en un estrecho valle. Pero como la tropa está un poco mosqueada ya que me hacen responsable de no irnos a otro lado, después de cenar nos acostamos, sin siquiera dar una vuelta. Debería haberles hecho caso.


El Loreley

A la mañana siguiente ponemos rumbo a la cercana peña del Loreley que está a escasos 4 kilómetros carretera arriba. Una vez allí podemos ver un lugar de estacionamiento que por 1 euro te permite estar las 24 horas. Que sitio tan magnífico habría sido para pasar aquí la noche y no donde hemos estado, soportando el ruido del tren toda la noche, menos mal que el resto duermen como lirones y no se han enterado, sino me habrían tirado al río. GPS estacionamiento Loreley: ( 50 08 30 N 7 44 01 E )

Ubicación del parking

Este lugar está asociado a diversas leyendas del folclore alemán, en las que la Vella Loreley tras sentirse despechada por la infidelidad de su amado, se arroja desde esta peña aguas abajo.

La vella Loreley

El lugar está frecuentado, hay varios grupos de jubilados alemanes y las vistas desde aquí son magníficas, divisándose el río en todo su esplendor.
http://www.loreley-info.com/spa.php


Paisaje del Rhin.

Seguimos río arriba y el paisaje es espectacular. De vez en cuando divisamos algún castillo o fortaleza colgado de los cerros del valle. La verdad es que son muy bonitos. Queremos parar para coger el ferry que nos lleve a Bacharach, pero tras dar varias vueltas por la carretera, no vemos donde se coge el ferry. Sin saber por donde se cruza al otro lado y a pesar de buscar el muelle, no damos con el y a nuestro pesar tenemos que seguir para adelante, una pena, tenia buenas referencias de este pueblo. Creo que hay que cogerlo antes de llegar, en Kaub, justo donde está situado el Burg Pfalzgrafenstein, el coqueto castillo situado en medio del río.


Situación del camping

Camping

Llegamos a Rüdesheim y nos vamos a un super a comprar algo de comida.También aprovechamos para hacer caja con las numerosas botellas de plástico que llevamos vacías, aquí no se tira nada, ya que por cada envase que lleves a la máquina del super, te da 25 céntimos, eso si es reciclaje.
Tras dar alguna vuelta buscando un área que llevaba en el navegador, comprobamos como no va a ser posible, ya que han bloqueado el acceso, imagino que el camping de al lado habrá tenido algo que ver.


Rüdesheim am Rheim.

Nos metemos en el campingplatz am Rheim. GPS: (49 58 39.93 N 7 56 18.66 E). Buenos servicios, bien situado y sobre 30 euros la noche los cuatro con electricidad. Duchas aparte como viene siendo costumbre.
http://www.travelvideo.tv/videos/germany/campinginrudesheimvideo.html


Rüdesheim.

Este pueblo sí que nos gusta, es agradable pasear por sus calles llenas de turistas. Pasamos a una tienda de estas en las que siempre es navidad y que el año pasado conocimos en Rotemburg ob der Tauber. Tiene unas cosas divinas y puedes encontrar de todo lo que está relacionado con la Navidad.
Paseamos por un camino que discurre entre viñedos y volvemos al pueblo para subirnos en el teleférico que sube al Niederwalddenkmal.


Rüdesheim.

Este monumento fue construido con el objetivo de conmemorar la fundación del Imperio Romano, después de la guerra Franco Prusiana, y es uno de los más visitados de la región. La forma más cómoda y bonita de subir allí, es cogiendo el telesilla o teleférico que une el pueblo con dicho promontorio. Es un viaje que dura unos 15 minutos sobrevolando las viñas de las laderas. Se puede hacer un combinado para una vez arriba, paseando por una zona boscosa llegas a otro lugar donde te bajan al río y coges un ferry que te deja otra vez en el pueblo. Nosotros solo hicimos el del telesilla.


Niederwalddenkmal.

El monumento es de grandes dimensiones, y está muy visitado. Desde aquí se puede contemplar toda la zona que baña el Rhin y se puede ver que el valle se ha suavizado bastante y ya no está tan encañonado como antes, por lo que el río toma proporciones más extensas.


Rudesheim.

De nuevo tomamos el telesilla que parsimoniosamente nos desciende de nuevo hacia el pueblo.
Una vez de nuevo en tierra seguimos callejeando por el coqueto y bello pueblo. La tarde es estupenda e invita a tomar algún helado. Me sorprenden los precios de Alemania, que en ningún momento me han parecido caros, es más cualquier zona turística de aquí, tiene precios más caros que allí. No digamos los precios de la comida que son iguales o menores que aquí. Si a ello le añadimos que los sueldos allí son más altos, pues qué queréis que os diga...


Rudesheim.

Terminamos de ver el pueblo, donde constantemente van y viene turistas que se alojan en los numerosos hoteles que hay, sobre todo, en la carretera, y nos vamos con nuestras bicicletas hacia el camping, dando una pequeña vuelta por los alrededores del mismo, que son muy bonitos. Hasta hay un pequeño puerto deportivo y un gran puente destruido, al parecer en los bombardeos que sufrió el Rhin en la Segunda Guerra Mundial. Ya sabemos el porqué de la inexistencia de los puentes en esta zona de Alemania. Lo extraño es que no los hayan vuelto a construir, imagino que habrá sido por motivos ecologistas, a saber...


Rudesheim.

Esta ha sido la última localidad que hemos visitado del valle del Rhin, por lo menos la despedida ha sido positiva, pues el pueblo es muy bonito. Ahora, tengo que decir que me ha defraudado un tanto el Rhin, quizás por las gratas sensaciones que traía de antemano. Y el Mosela que no me esperaba que fuera tan bonita, me ha colmado mis expectativas y me ha parecido una zona más bonita que la del Rhin, con mejores comunicaciones, más lugares para estacionar nuestras acs, sin tener que recurrir a campings y en definitiva pueblos más bonitos.
Pero el viaje no se acaba aquí, pues nos queda mucho por ver y zonas igual o más bonitas que las que acabamos de ver.